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Feria del Libro 2019

La ilusión de salvar el año en 20 días

La crónica de un empobrecimiento anunciado duele cada día más. Aunque el libro sea un artículo de primera necesidad para una intensa minoría de lectores, la política económica, el combo explosivo de recesión más inflación por las nubes y un dólar con tendencia alcista, lo está convirtiendo en un artículo inaccesible.

¿Cuántos pueden comprar un libro por mes -si esa fuese una cifra razonable, moderada y hasta “optimista”- con salarios aplastados y sin perspectivas de recuperación? Muy pocos, cada vez menos. No hay “precios cuidados” ni “precios esenciales” del Estado para los libros. 

El puesto barcelonés tiene 200 metros cuadrados, acoge más de 40 editoriales catalanas y muestra en sus estantes 700 títulos y 10.000 ejemplares.

La apertura de la 45° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que tiene a Barcelona como ciudad invitada, encuentra a los actores de la industria, autores, editores, traductores, libreros e imprenteros, consternados por una crisis que tiende a profundizarse. Los números del informe realizado por la Cámara Argentina del Libro (CAL) producen taquicardia. Durante 2018 se imprimieron 43 millones de ejemplares, una caída del 48 por ciento si se compara con 2015 (83 millones de ejemplares), el año en que inició la tendencia a la baja.

El mismo informe de la CAL incluyó una encuesta de ventas entre socios de la entidad, que reúne a más de 500 representantes de medianas y pequeñas editoriales. El 65 por ciento de las 51 empresas participantes -el 62 por ciento de ese universo tiene hasta 10 empleados y el 57 por ciento factura menos de 9 millones al año- tuvieron variaciones negativas en su rentabilidad. En el 33 por ciento de los casos esa caída fue igual o superior a los 20 puntos.

“Las ventas van a la baja pero de un modo que da taquicardia”, dice el escritor Damián Tabarovsky, editor de Mardulce, que exhibe su catálogo editorial en Los siete logos (Stand 1920, Pabellón Amarillo), junto a Adriana Hidalgo, Caja Negra, Eterna Cadencia, Criatura, Katz y Beatriz Viterbo. “Hay meses muy malos, como fue febrero -30 por ciento menos que febrero 2018- y, a veces, sin saber bien por qué, repuntan. Pero la tendencia general es al descenso de ventas y al aumento de costos. El tema de los costos -en especial el del papel- es tan importante como la baja de las ventas. Las dos variables, juntas, son un combo explosivo”. El escritor y editor de Mardulce cuenta que se manejan con un dólar oficial de 45 pesos. “La suba del dólar no cambió demasiado en relación con la exportación, sigue siendo difícil y arduo exportar. A la inversa, como el papel es un commodity, que cotiza al precio del día, el aumento del dólar implicó inmediatamente un aumento del papel”.


Barcelona Ciudad Literaria

Barcelona toma el relevo de Montevideo y se convierte en la ciudad invitada de honor en la 45 Feria Internacional del Libro. Se trata de una oportunidad única para explicarse lo que es una ciudad hoy: un espacio de libertad, un sinónimo de civilización donde, en un contexto de tolerancia, se desarrollan los intercambios que fomentan los grandes debates de nuestro tiempo. Una ciudad abierta y, más que generadora de cultura, cultura en sí misma. Más que generadora de literatura, literatura en sí misma: una auténtica ciudad literaria.

Barcelona es una potencia editorial en dos lenguas, catalán y castellano. Capital de Cataluña y de la literatura catalana, es también capital editorial del mundo hispanoamericano y una ciudad con una fuerte tradición literaria como ciudad de nacimiento, residencia o acogida de escritores y de traductores, como escenario literario y como sede de los principales eslabones de la cadena del libro: agencias literarias, editoriales, imprentas, distribuidoras, librerías y bibliotecas públicas, las segundas casas de los lectores. Es sede de una docena de festivales literarios y se otorgan los premios más importantes de las letras catalanas y españolas.

Barcelona y Buenos Aires comparten este modo de vivir la literatura en todas sus vertientes. Y eso las une. Además, ambas han sido ciudades de acogida y refugio de exiliados políticos o económicos en varios momentos del siglo XX. La historia convulsa de los dos territorios ha propiciado éxodos de escritores, libreros y editores de un lado al otro del Atlántico, que han dado lugar a un fructífero intercambio cultural.

El programa oficial de Barcelona Ciudad Literaria supone, por lo tanto, una gran oportunidad para dar un impulso a este sector editorial y para promover a los autores de la ciudad. Incluye la presencia en la Feria de 78 invitados entre escritores, ilustradores, especialistas y artistas, principalmente de Barcelona pero también de otros territorios de habla catalana. Un programa paritario de más de cien actos, que incluye mesas redondas, charlas, debates y conferencias, que asegura la variedad temática y de puntos de vista, los distintos prismas desde los que se puede explicar la ciudad y su bagaje literario, y que pone una especial atención en las nuevas voces emergentes de la ciudad. También se presentarán varias exposiciones, conciertos e intervenciones urbanas dentro y fuera del recinto ferial.