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El resurgimiento del sarampión

La noticia acaba de dar la vuelta al mundo: Nueva York, una de las ciudades más ricas del planeta, declaró la emergencia pública por un brote de sarampión. Según la Organización Mundial de la Salud, también en México, Francia, Madagascar, Indonesia, Filipinas y Venezuela se registraron brotes similares en comunidades con problemas de acceso a la inmunización. ¿Cómo es posible que aumenten los casos de sarampión si la enfermedad estaba prácticamente erradicada en casi todo el mundo?

Según datos de la OMS, entre los años 2001 y 2016 se había logrado reducir los casos en un 80 por ciento, pero sorpresivamente en los últimos años hubo un rebote del virus a escala global. Expertos del organismo internacional creen que el resurgimiento del sarampión, que es una de las enfermedades más infecciosas que afectan a los humanos, podría deberse a una combinación de factores, como el aumento de la pobreza en algunos países y la aparición de los movimientos antivacunas. Por su parte, Unicef advirtió que los casos mundiales de sarampión están alcanzando un nivel alarmantemente elevado, sobre todo en diez países que representan más del 74 por ciento del aumento total, pero también en varios otros que ya habían sido declarados libres del sarampión. A escala mundial, en tanto, 98 países informaron sobre el aumento de casos de esta enfermedad en 2018 en comparación con 2017.

En Ucrania, Filipinas y Brasil se registraron los mayores aumentos de casos de sarampión en el período mencionado. Solamente en Ucrania se registraron 35.120 casos de sarampión el año pasado. Según el gobierno, otras 24.042 personas contrajeron la infección solamente en los dos primeros meses de 2019. En Filipinas, en lo que va de año, se han registrado 12.736 casos de sarampión y 203 muertes, en comparación con los 15.599 casos que se produjeron durante todo el año en 2018. Los expertos advierten que a fin de evitar la diseminación de los casos importados, alrededor de un 95 por ciento de los ciudadanos de un país debe estar inmunizado. Pero ese objetivo se ha encontrado en muchos países con un obstáculo que no existía hasta hace poco: los autodenominados movimientos “antivacunas”, que en los últimos cinco años generaron una peligrosa tendencia en distintos países europeos (y también del resto del mundo) convenciendo a muchas familias para que dejen de vacunar a sus hijos bajo el falso argumento de que detrás de las campañas de vacunación se esconden negocios de la industria farmacéutica. En distintos países los activistas antivacunas se encargaron de difundir a través de las redes sociales una serie de rumores falsos y se cree que esas acciones junto con el aumento de la pobreza y el consiguiente debilitamiento de los sistemas de salud en algunos países han contribuido en conjunto al rebote mundial. A esto debe sumarse que, en el mundo actual, el enorme movimiento de personas a través del transporte aéreo ha multiplicado la diseminación del virus en distintos rincones del planeta.

Ucrania, como se dijo, es el país que concentra más de la mitad de los contagios registrados en el viejo continente, y la preocupación crece debido a que los sistemas sanitarios de los países del este europeo no tienen la capacidad suficiente para evitar la propagación del virus ante la aparición de nuevos brotes. En el caso de Nueva York, se informó que el brote que provocó la declaración del estado de emergencia tuvo origen en un peregrinaje jasídico anual de Israel a Ucrania.

En la Argentina, el Congreso de la Nación aprobó el año pasado la actualización de la ley de vacunas para asegurar la obligatoriedad, promoción y exención impositiva de las vacunas integradas al calendario nacional. De esta manera, la ley nacional de vacunas, que estaba vigente desde el primer año del regreso de la democracia y establecía para el calendario nacional la aplicación de solo seis vacunas obligatorias para menores de edad, ahora extiende la aplicación a 20 vacunas para todo el grupo familiar. El nuevo marco normativo, además, prevé nuevos mecanismos de control y medidas tendientes a facilitar el acceso, el cumplimiento y el financiamiento de la vacunación gratuita y obligatoria, no solo en niños sino también en adultos. Por último, debe señalarse que dado que los niños de corta edad son los más vulnerables a enfermedades como el sarampión, es importante que los padres se aseguren que sus hijos estén correctamente inmunizados con todas las vacunas del calendario.

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