Pericia forense complica a ocho policías por la muerte de Sebastián Ponce de León
Los padres del hombre de 32 años buscan que los efectivos de la Comisaría Primera de Barranqueras sean imputados por homicidio. Forenses avalan esa pista.
Lelia Fernández Liras y Rubén Ponce de León, acudieron a NORTE para pedir justicia por la muerte de su hijo, que era papá de una niña de un año. El 31 de enero se dirigió a la casa de su expareja, que perteneció a la Policía Federal, para llevarse sus pertenencias. Pero algo sucedió y un llamado lo dejó en manos de los efectivos portuarios, por un supuesto caso de violencia de género. En ese momento, Sebastián recibió semejante golpiza que cuando fue llevado a sanidad policial, indicaron una derivación al hospital Julio C. Perrando.
Los padres se enteraron lo peor cuando recibieron un llamado desde un teléfono de un policía que lo custodiaba en la habitación. “Se trataba del médico especialista en nefrología que nos pedía autorización para comenzar de manera inmediata diálisis, sin avisarlo nada del cuadro que tenía nuestro hijo”, dijo Ponce de León, sobre lo ocurrido dos días después de la internación.
“Nosotros nos manejamos con la verdad, y tenemos documentación que acredita la verdad. Vengo a denunciar que a mi hijo lo asesinaron en su detención los policías de la comisaría Primera de Barranqueras por un supuesto hecho de violencia de género”, afirmó Lelia.
“LE REVENTARON EL PULMÓN”
La relación entre su hija y la expolicía, duró poco más de dos meses y “fue a buscar sus pertenencias, yo le pedí que no vaya, porque no hay peor cosa que una mujer despechada, pero lamentablemente no me hizo caso”, agregó.
Cree que la mujer por su pasado en una fuerza de seguridad, avisó a la comisaría porque podría tener algún conocido y de repente aparecieron para llevárselo.
“De la golpiza que le dieron le pararon los riñones y le reventaron el pulmón”, agregó la mujer, quien preserva cada trámite que hace junto a su esposo desde el 10 de febrero, cuando su hijo murió a causa de las severas lesiones, que no pudo sobreponerse pese a ser dializado.
“Estuvo doce días en el hospital, jamás estuvo alojado en la comisaría”, aclaró la mamá.
“Quiero decir que la policía se quedó con los dos teléfonos celulares de mi hijo, la ropa y las zapatillas, nosotros vivimos a cuatro cuadras de la comisaría Primera, ellos tenían la billetera de mi hijo con toda la documentación y nunca nos avisaron de lo que había pasado, recién el 2 de febrero nos avisan, pero fue el médico Rafael Díaz a cargo de nefrología”.
CÓMO SE ENTERARON
Ese día el profesional le pedía autorización “ya y urgente “a Ponce de León para dializar a Sebastián. El matrimonio fue hasta el hospital, vieron a su hijo con custodia, “el policía no se movía de la punta de la cama y mi hijo estaba con miedo”, lamentó la madre. “Pensaba que se iba a recuperar y luego haría la denuncia”, señaló Fernández Liras, quien reiteró que a su hijo lo mataron los policías de la seccional Primera y por este hecho, el fiscal de Derechos Humanos, Daniel Turraca ordenó el secuestro de los libros de novedades de la dependencia, aunque la causa por supuesta violencia de género, recayó en el fiscalía de Juan Martín Bogado. “Son cobardes, lacras y son asesinos con uniforme”, acusó la madre.
LUEGO LAS AMENAZAS
Una vez que se produce la muerte de Sebastián, se radicó la denuncia por homicidio. “Comenzaron las amenazas, intimidaciones. Hago la denuncia y el oficial subayudante Rodríguez me dice, usted nos está acusando a nosotros”. Y agregó: “Será la justicia la que determinará quienes fueron”, le respondió.
Y no fue la única vez que debió pasar un mal momento Ponce de León, ya que cuando fue a retirar con una orden de la fiscalía las pertenencias de su hijo, otra vez fue increpado por las sospechas que tienen sobre el personal de la comisaría Primera de la Barranqueras.
“Destruyeron dos familias, dejó una hija de un año y nueve meses, estos tipos están acostumbrados al maltrato, abuso y la tortura, cuando la gente denuncia los casos quedan impunes, pero quiero decirles a estos asesinos, que nos les tengo miedo porque al matar a mi hijo, también me mataron a mí, finalizó Lelia.
UN DICTAMEN CONTUNDENTE
Hay un dictamen del Instituto de Medicina y Ciencias Forenses (Imcif) que avala la versión de la familia. “…. la causa de muerte está directamente relacionada a los politraumatismos padecidos”, advierte el forense Eduardo Schelover, lo que demuestra que Sebastián Ponce de León no arrastraba enfermedades preexistentes, algo que también está en las pruebas aportadas por Lelia y Rubén, de los informes elaborados por ACA Salud y Eme, prestatarias de la víctima. Jamás Sebastián debió realizar consulta médica.
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