El alto costo a pagar por el acuerdo con el FMI
La Argentina está sumergida en una severa recesión y, lo que es peor, se proyecta que el PIB caerá un 1,3 por ciento este año, tras una contracción de 2,5 por ciento en el 2018. Así lo señala un diagnóstico realizado por el Banco Mundial y volcado en un documento en el que advierte, además, que el programa acordado por el gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional está cobrando un alto precio para la actividad económica.
El documento difundido por el organismo multilateral contiene ésta y otras observaciones respecto a la marcha del plan económico que impulsa la Casa Rosada y que está condicionado a los rígidos lineamientos que impone el FMI. En ese sentido, los analistas del Banco Mundial advierten que si bien las medidas adoptadas para estabilizar el valor del dólar dieron ciertos resultados a principios de este año, el fuerte ajuste fiscal que aplica la administración Macri para cumplir a rajatablas con lo que dicta el duro programa del FMI “está cobrando un alto precio en términos de la actividad económica y el peso ha vuelto a sufrir un revés‘. Por otra parte, remarca que el significativo incremento de la deuda externa hizo que hoy la Argentina sea el cuarto país más endeudado de la región en relación con el producto bruto. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la deuda externa argentina creció un 18 por ciento interanual en el cuarto trimestre, hasta los 277.921 millones de dólares, de modo que pasó a representar el 70,9 por ciento del PBI medido en dólares, que se ubicó aproximadamente en 392.000 millones de la moneda norteamericana.
El informe del Banco Mundial recuerda que la Argentina está ubicada en el cuarto lugar en el ranking latinoamericano del ratio Deuda/PBI, por arriba del promedio regional, que es de un 59,4 por ciento. De esta manera, nuestro país se ubica en el grupo de los siete países que tienen un ratio superior a 80 por ciento en un lamentable ranking que es encabezado por la Venezuela de Nicolás Maduro, seguido por Barbados y Jamaica. En rigor, ya a principios de este año el Banco Mundial anticipaba en otro informe que la economía argentina continuaría contrayéndose en 2019 “a medida que la profunda consolidación fiscal resulte en una pérdida de empleo y la reducción del consumo y la inversión”. En ese mismo documento, el organismo destacaba, además, el fuerte golpe que representaba para la inversión privada las altas tasas de interés impuestas por el Banco Central de la República Argentina que, como se señaló ya en varias oportunidades en esta misma columna, hacen inviable cualquier atisbo de recuperación económica. Volviendo a las observaciones que hace el Banco Mundial en su reciente informe sobre Argentina, el documento señala también que el gobierno del presidente Macri “se muestra firmemente comprometido a cumplir con el ajuste fiscal acordado con el FMI, a pesar de que las elecciones presidenciales de octubre pondrán a prueba, sin duda alguna, su determinación”. Es evidente que la actual coyuntura que atraviesa el país no es, precisamente, la mejor. Según el Banco Mundial, la economía argentina se desplomará un 1,3 por ciento en 2019, aunque los pronósticos del organismo multilateral para el año que viene son más optimistas y señalan que, con suerte, la economía podría mostrar un crecimiento de un 2,9 por ciento. Pero eso está por verse. Los datos del día a día revelan que la estrategia de altas tasas que impulsa el Banco Central no sirve para reducir la inflación, que está provocando estragos en millones de hogares argentinos.
Vale la pena prestar atención al comunicado difundido en las últimas horas por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), en el que señala, justamente, que la inflación es un dato clave porque determina el poder adquisitivo de los salarios, jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares. “En la medida en que los precios continúen ganándole la carrera a los ingresos de la población, no habrá recuperación del poder de compra y las ventas del sector difícilmente mejoren”, advierte la entidad. No se equivocaban, entonces, quienes ya venían advirtiendo que el regreso a las viejas recetas del Fondo Monetario Internacional solo serviría para profundizar la recesión, obligando a pagar un alto costo a la mayoría de los argentinos.










