Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
Gobiernos y empresas aceleran rumbo al abismo

Los más jóvenes contra el cambio climático

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, reconoció que la generación de dirigentes a la que pertenece “ha fracasado a la hora de responder adecuadamente al dramático desafío del cambio climático”.

86-Estudiantes2.jpg
Uno de los principales cuestionamientos de los estudiantes a los gobiernos, es que para detener el calentamiento global no ponen ni el 1% de lo que han gastado para rescatar a los bancos que hicieron malos negocios financieros.

Lo decía en marzo, al mismo tiempo que una huelga internacional de estudiantes llevaba multitudes de adolescentes a las calles para protestar por el incumplimiento, por parte de todos los gobiernos signatarios, de los compromisos asumidos en el Acuerdo de Paris para atenuar los efectos del cambio climático.

“Que vivan los estudiantes

porque son la levadura

del pan que saldrá del horno

con toda su sabrosura”

Violeta Parra

La vanguardia de este movimiento juvenil está en Europa –como evidenciaron las multitudinarias manifestaciones en Berlín, París, Bruselas, Munich o Madrid-, pero comienza a extenderse a todos los continentes. Ese mismo día, en casi dos mil ciudades del mundo, incluso en la Argentina, hubo protestas juveniles contra los poderes económicos y políticos que continúan favoreciendo o propiciando la depredación descontrolada. 

86-Estudiantes3.jpg
El sitio de los estudiantes que hacen huelga los viernes para reclamar medidas para atenuar el cambio climático ww.fridaysforfuture.org tiene a Greta Thunsberg en su portada.

El calentamiento global no tiene precedentes, al punto que las dos primeras décadas de este siglo han sido las más calurosas desde que existe registro. La sucesión permanente de inundaciones, sequías y desertificación en diversas regiones del globo, más pronunciadas y prolongadas que nunca antes, desatan migraciones forzosas que ya abarcan a unos 200 millones de “refugiados climáticos”. La contaminación del aire, de los acuíferos y de los océanos se ha vuelto problemas generalizados. Los jóvenes se figuran, con razón, que si las cosas siguen así no tendrán un planeta para vivir el resto de su vida.

Como ha sucedido innumerables veces a lo largo de la Historia, la decadencia social acumula una creciente deuda con sus miembros más jóvenes, sin visos de que se piense saldarla en plazo razonable (más bien lo contrario). Llegado cierto punto en esta situación, los jóvenes comprenden que hay que saltarse las normas del statu quo para provocar un cambio imprescindible.

Greta

Los estudiantes, hasta ahora con abrumadora mayoría de secundarios, han hecho carne una situación que amenaza su futuro y su misma existencia. “No vamos a dejarnos dominar por el miedo y asumir que el asunto nos supera; no nos queda más remedio que confiar en el poder de nuestras acciones colectivas”, dice Greta Thunberg, 16 años, sueca de Estocolmo y reconocida en toda Europa como pionera de este movimiento.

86-Estudiantes1.jpg
El cartel proclama “Huelga escolar por el clima”. Greta no entra a la escuela los viernes; en cambio, se sienta en la plaza frente al Parlamento sueco para reclamar a los representantes políticos acciones concretas e inmediatas contra el calentamiento global.

Ella lleva meses faltando a clase los viernes para protestar frente al Parlamento de su país, reclamando medidas reales que reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero. “Si están destruyendo sin parar el planeta en el que deberé desarrollar mi vida, ¿qué sentido tiene ir a la escuela?”. A continuación, se sumaron estudiantes de Bélgica e Inglaterra, donde se produjeron las primeras grandes concentraciones.

Thunberg y sus jóvenes colegas denuncian el incumplimiento flagrante de los Acuerdos de París de 2015-2016, suscriptos por 195 países con el fin de evitar que la temperatura global supere los 2 grados por encima de los niveles preindustriales (antes de 1850). Los Acuerdos de París no establecen sanciones para quienes los incumplan, y se contradicen con las planificaciones presentadas por los países más contaminadores, que sumadas proyectan más de tres grados de aumento de la temperatura hacia fines de siglo XXI. 

86-Estudiantes5.jpg
“Cambien el sistema, no el clima”. Ante el argumento de que es muy difícil modificar el sistema que ha causado y agrava día a día el desbarajuste climático.

La ausencia de compromiso y la mera formalidad fue puesta en evidencia por el presidente estadounidense Donald Trump, cuando simplemente desconoció los estudios y pronósticos científicos sobre los que se basan, y retiró a su país de los Acuerdos de París. Para los estudiantes no es menos ofensiva la actitud del presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien pretextando la defensa de los Acuerdos procedió a aumentar en forma desproporcionada las tarifas de los combustibles a los consumidores finales. Ello desató la ira de los “chalecos amarillos”, y en paralelo, pero con tendencia a confluir, protestas estudiantiles que ponen el acento en el desastre ecológico.

La impostura de los Acuerdos de París se hizo más obvia en su secuela de la cumbre climática de Katowice (Polonia, 2018), cuando EEUU, Rusia, Kuwait y Arabia Saudita se unieron para impedir el establecimiento de medidas y metas contra el cambio climático. En esa cumbre, Greta Thunberg advirtió a los representantes de los gobiernos: “Si las soluciones dentro del sistema son tan imposibles de encontrar, tal vez deberíamos cambiar el sistema en sí mismo”.

Alexandria

Laura Bravo, madrileña de 18 años, estudiante de Derecho, presente en la marcha Fridays For Future, cuenta: “Mi abuela me dijo que estaba muy bien que viniera a manifestarme. Y decidió acompañarme porque dentro de 50 años ella no va a estar aquí, pero yo sí”. Laura se apoya en su abuela, y dice que su otra referente, esta vez internacional, es la congresista Alexandria Ocasio Cortez, la más joven de la historia del Congreso estadounidense. Ocasio Cortez presentó un proyecto de “Green New Deal”, que aspira a iniciar una acción concreta y sostenida para reducir a la mitad la emisión de gases de efecto invernadero en los próximos 15 años, y eliminarlos definitivamente hacia 2050.

86-Estudiantes6.jpg
“Se nos quema la casa”. Los estudiantes tienen una percepción de la urgencia de resolver la cuestión del calentamiento que intentan transmitir al resto de la sociedad.

Al presentar su proyecto, la joven congresista citó a su vez a los estudiantes europeos: “Se nos debería caer la cara de vergüenza: han tenido que salir los niños, jóvenes y niños y niñas, dejar de ir a clase, para asumir la abrumadora carga mental de luchar contra esta amenaza para la supervivencia humana. Porque los responsables, los que administran la suerte de todos nosotros, se niegan a hacer nada concreto”, reprochó.

“No tenemos tiempo para esperar. Nos quedan 11 años para reducir a la mitad nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, a fin de que en 2030 hayan vuelto al nivel de 2010, y esforzarnos por conseguir un nivel cero de emisiones antes de 2050, para que tengamos oportunidad de sobrevivir. Hablar de 2050 no quiere decir que apodamos aplazar las soluciones, sino que hay que ponerlas en marcha ya”, dijo Ocasio Cortez.

86-Estudiantes7.jpg
“Cambien el sistema, no el clima”. El mismo reclamo se traduce a muchos idiomas.

El congresista estadounidense Sean Duffy le contestó que “la propuesta está bien si eres un progresista rico de Nueva York o California; suena muy bien si puedes permitirte construir una casa que no emita residuos y que sea eficiente energéticamente”. Ocasio Cortez le contestó enumerando casos tan reales como cercanos: “No es un tema de las élites. Es un tema de calidad de vida. ¿Quieren decirle a la gente que su deseo de que el aire y el agua estén limpios son elitistas? Cuéntenselo a los niños que viven en el sur del Bronx, que sufren las tasas más altas de asma infantil en todo el país. Cuéntenselo a las familias de Flint, a cuyos hijos les suben los niveles de plomo en sangre y sufren daños cerebrales para el resto de sus vidas”.

86-Estudiantes8.jpg
“Respeta a tu madre (La Tierra)”. Los estudiantes apelan a todos los ejemplos posibles para despertar a los gobiernos de su inacción.

El Bronx, uno de los barrios más humildes de Nueva York, y Flint, ciudad de Michigan cuyo río está tan contaminado con plomo que los casos de enfermedades relacionadas triplican a los del resto del país, son ejemplos extremos, pero ilustrativos de la tendencia general. “Llámenlos elitistas a ellos. ¡La gente se está muriendo! ¡Se están muriendo!”, replicó Ocasio Cortez. “Estamos enfrentándonos a una crisis nacional, y si no estamos a la altura de esa crisis, si estamos más dispuestos a invertir en grandes bancos que a invertir en nuestros granjeros y nuestras familias urbanas, entonces no sé qué estamos haciendo aquí”, concluyó.

Poder indolente

El Green New Deal de Ocasio Cortez fue rechazado rotundamente en la misma comisión donde se presentó: 57 votos en contra y ninguno a favor, ni siquiera de legisladores de su partido (43 demócratas de abstuvieron y tres votaron en contra). La sentencia que reza “nadie es profeta en su tierra” se puede aplicar en este caso. Mientras el proyecto era ninguneado en su país, el nombre de Alexandria Ocasio Cortez y muchas de sus propuestas son levantados por los jóvenes europeos en sus protestas de los viernes. Toda una muestra de cómo se alinean los bandos.

86-Estudiantes9.jpg
En Suecia y en muchos otros países Greta es claramente identificada como una lideresa. Su huelga otrora solitaria y personal ya es un fenómeno de masas.

La gente joven que va hoy a la huelga para exigir planes y medidas concretas con respecto al clima va construyendo un movimiento multitudinario que más temprano que tarde obligará a los dirigentes. La tendencia de gobiernos y políticos a subestimar, menospreciar o desacreditar a los adolescentes que emprenden estas huelgas, no podrá ocultar para siempre que siguen financiando a las empresas de combustibles fósiles, mientras argumentan que tomar medidas para detener el cambio climático sería demasiado caro.

Te puede interesar