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No hay edad para aprender

Un nuevo estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina reveló que los argentinos mayores de 60 años siguen interesados en formarse, estudiar o aprender.

Según este sondeo, cerca de 1.800.000 adultos tienen interés en nuevos aprendizajes, pero por diversos motivos, todavía muy pocos tienen acceso a un programa de capacitación formal. Los resultados del trabajo de investigación desarrollado por el Barómetro de la Deuda Social con las Personas Mayores, fueron volcados en el documento titulado “La capacidad de aprender en las personas mayores”. Los autores de este trabajo recuerdan que en la Argentina, desde mayo de 2017, está vigente la ley 27.360, que aprueba la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. Cabe recordar que esa Convención insta a los Estados a “promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce y ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayor, a fin de contribuir a su plena inclusión, integración y participación en la sociedad”. Y el derecho a la educación es uno de los derechos fundamentales de los ciudadanos mayores de 60 años, por lo que es necesario que pueda ser ejercido en igualdad de condiciones con otros sectores de la población y sin discriminación.

Los resultados de este nuevo estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina demuestran que, si bien hay un porcentaje importante de la población de personas mayores que continúa capacitándose por iniciativa propia, muchos adultos tienen interés en ampliar su formación, pero no tienen (o no saben) dónde canalizar esas inquietudes. Según determinó este sondeo, los que desean participar de alguna actividad, taller o curso formativo fueron tres veces más de los que efectivamente lo hicieron durante el último año.

La investigación reveló, además, que si bien el interés por formarse o seguir estudiando es menor entre las personas mayores que entre la población aún no mayor (de 18 a 59 años), su incidencia es muy importante: 29,9 por ciento. En cifras absolutas, se trata de 1.800.000 personas mayores que, si tuvieran la posibilidad, les gustaría formarse, estudiar, aprender. Debe observarse que ese 29,9 por ciento de personas mayores interesadas en actividades de tipo formativo contrasta con el 10 por ciento de mayores que participó de alguna actividad, taller o curso formativo durante el último año. Dicho de otro modo, los que manifestaron su deseo de acceder a una capacitación triplican a quienes efectivamente tuvieron acceso a alguna formación durante el último año. El estudio estima que cerca de 600.000 personas mayores participaron de alguna actividad, taller o curso formativo durante el último año. Se trata, por cierto, de una cifra importante que es todo un indicador de la potencial demanda que existe en este segmento de la población. Otros datos que arroja esta investigación también son interesantes de analizar: la participación de las personas mayores durante el último año en actividades, talleres o cursos formativos se llevó a cabo en el 50 por ciento de los casos en instituciones privadas, el 40,8 por ciento en una institución pública y el 9,2 por ciento en una organización no gubernamental, organización barrial o fundación. Respecto de la edad, hay otro aspecto relevante: si bien el interés disminuye con la edad -uno de cada 3 en el grupo de 60 a 74 años, 1 de cada 5 en el grupo de 75 años y más-, no puede pasarse por alto que aún después de los 75 años hay un 22,8 por ciento que preferirían -si tuvieran la posibilidad- seguir estudiando algo. En cifras absolutas, se trata de 450.000 mayores de 75 años con este interés. Además, a la hora de querer seguir estudiando no existe la brecha de género. Tanto a las mujeres (31,4 por ciento), como a los varones (28 por ciento) les entusiasma la idea de participar activamente en un programa de formación, si tuvieran esa posibilidad. El tipo de hogar también es determinante en el interés por seguir estudiando: los que viven acompañados exclusivamente por personas también mayores son los más interesados (34,4 por ciento). Estos resultados confirman la necesidad de garantizar el derecho de las personas adultas mayores a seguir disfrutando de una vida plena, independiente y autónoma, con salud, seguridad, integración y participación activa en la sociedad.

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