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Testimonios de veteranos de una guerra que nunca debió existir

Un grupo de Ex Combatientes comentó lo que les tocó atravesar en un conflicto que asegurar “no desearle jamás a ninguna persona”. 

El NEA tuvo una participación activa en el conflicto de las Islas Malvinas.

El Chaco también aportó su cuota de combatientes, y NORTE se dirigió hasta el Museo Malvinas, ubicado en avenida Alberdi 2100 de Resistencia.

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Allí nos esperaban un grupo de veteranos que participaron en la contienda.

Con franqueza, gestos que indicaban la tristeza, expresaron sus experiencias. Cuando las lágrimas se hacían presentes en sus ojos, la pausa y el silencio se apoderaba de la sala del museo.

Le pasó a todos los que se expresaron.

Por momentos, hablando todos a la vez. Por momentos, sólo la voz de uno.

La cronología brotaba de su boca desde que fueron convocados por el servicio militar para ir a Malvinas. Pero en cuanto llegaba la parte del combate en las islas, esas ganas de contarlo todo se perdía en la censura que tuvieron por años, y de la que tanto se arrepienten.

Ya no quieren callarse más, quieren que la comunidad sepa todo lo que pasó.

Porque, como dijo uno de los veteranos, les cuesta hablar de lo sucedido hasta con sus propias familias, y todo se reduce a entenderse entre ellos. Este 2 de abril no lo celebran, lo recuerdan.

Fue la época en que tuvieron que salir del calor chaqueño para explorar el frío nunca antes vivido.

Sin comida adecuada, ni indumentaria apropiada, esos pibes de 18, 19 años, tuvieron que ser empujados a una guerra que recuerdan con tristeza pero con orgullo.

"A la guerra no se va a disfrutar, se va a sufrir”

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Lino García fue abastecedor de ametralladora en la Guerra de Malvinas.

Lino García es oriundo de Machagai, y después de la Guerra de Malvinas se radicó en Resistencia. Fue miembro del regimiento 5 de Paso de los Libres (Corrientes). En el conflicto, le tocó ser abastecedor de ametralladora, conformando el equipo con el tirador y asistente del tirador.

“Cuando empezaron los bombardeos, es una sensación que no deseamos a nadie. Teníamos 18 años, pero teníamos voluntada de defender los nuestro. A la guerra no se va a disfrutar, se va a sufrir. Fue un antes y un después en nuestras vidas. Despertamos pensando en la guerra, incluso el sufrimiento de la posguerra fue peor que la guerra en sí. En los primeros diez años no podíamos hablar de la guerra”, comentó.

"Hasta con mi familia me cuesta hablar,

no así con mis compañeros”

Ramón Carlos Morales nació y vive en Resistencia y fue parte del regimiento 5 de Paso de los Libres, Corrientes. 

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Ramón Carlos Morales, miembro del regimiento 5 de Paso de Los Libres.

Él relata: “Yo tuve la suerte de volver, muchos de mis compañeros se quedaron. Estuve de observador aéreo en un lindo dia, cuando pasa un avión y nos barre con bombas y he visto caer a mis compañeros”. Con dolor recuerda: “Participé en el entierro de ellos, con la palita de campaña. Con eso teníamos que hacer los pozos y darle sepultura”, comentó. “Alegría es poder encontrate con compañeros de posición que tanto dolor sufrimos juntos. Después de 10 años nos empezamos a hablar, organizar. Hasta con mi familia me cuesta hablar, no así con mis compañeros”, expresó. 

“Volví y todavía hay restos de

proyectiles y garrafas argentinas”

Martín Bacs fue soldado conscripto en el batallón de infantería marina numero 2.

El veterano asegura que volvió a pisar las tierras de las Islas Malvinas.

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Martín Bacs, director del Museo Malvinas Chaco.

“Cambió mucho desde 1982 al 2012 que me tocó ir”, comienza y asegura que “ahora hay más población, se volvió muy turístico aunque los montes que recorrí en la guerra siguen casi igual”, aseguró.

“Todavía hay restos de proyectiles, tanques de combustible con la insignia de YPF, garrafas de gas argentinas, también los paños de las carpas metidas entre las piedras y entre las cuevas, cajas de municiones. El clima no degrada la madera, porque es otro clima”, comentó.

“Puerto Argentino sigue siendo pintoresco, la explotación de petróleo continúa. Entran los barcos todo el tiempo para la extracción”, agregó Bacs.

“No se puede decir que no tuviste

miedo, por la cercanía de la muerte”

Rafael Miño cumplió servicio en el batallón antiaéreo de la base naval puerto Belgrano. Su funció era de abastecedor de munición para los cañones antiaéreos. Es oriundo de San Bernardo, pero de niño se mudó a Resistencia.

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Rafael Miño es guía en el Museo Malvinas Chaco.

“Nos encontramos con un lugar muy raro, mucho viento, frío, el viento helado te pegaba en la cara”, recuerda.

“Uno tiene miedo, no se puede decir que no tuviste miedo, porque se siente la sensación de la cercanía de la muerte. Pero avanzando los días uno va agarrando coraje. Se pierde el miedo. En ese momento, te acordás de tus padres, tus hermanos, son momentos en tu cabeza. Pero estábamos concentrados en los bombardeos, no es que nos nublábamos, vivíamos la realidad”, aseguró.

"Lo más duro fue volver con las manos vacías”

Eduardo Caballero participó del grupo de artillería 3 con asiento en Paso de los Libres, Corrientes. Es oriundo de Pampa del Indio, pero hace 7 años está radicado en Resistencia.

“Soportamos vientos de 80 kilómetros por hora. Eso afectó físicamente a los compañeros, llegaron a no poder calzarse los borsegos porque tenían los pies quemados del frío. Teníamos calzado no apto para ese suelo y filtraba agua”, contó. 

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Eduardo Caballero participó del grupo de artillería 3 en Paso de los Libres.

“Esta es una guerra que no debió existir, podía haberse evitado”, agregó.

“Lo más duro fue volver, con las manos vacías, cuando teníamos todo el apoyo del pueblo argentino”, lamentó.

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