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El drama humano y social del Chagas

Se calcula que cerca de un millón y medio de argentinos padecen el mal de Chagas, una enfermedad cuyo causante, el Trypanozoma cruzi, tiene la propiedad de ser mucho más complejo que otros parásitos, lo que hace más difícil la tarea de llevar adelante una correcta inmunoterapia y avanzar en el desarrollo de vacunas efectivas.

Se estima, además, que cada año en el país nacen 1500 bebés con esta enfermedad. Estas cifras confirman la necesidad de dar una mayor visibilidad a la problemática y otorgar un carácter prioritario a la prevención y la erradicación de todas las formas de transmisión de la enfermedad.

El reciente lanzamiento en la Argentina de la campaña “Ningún bebé con Chagas” viene a dar respuestas a muchos de los desafíos que plantea la lucha contra este flagelo.

Se trata de una iniciativa de alcance global que en nuestro país es impulsada por la Fundación Mundo Sano para llegar al año 2030 con la siguiente meta: que todos los bebés que nazcan con la enfermedad puedan tratarse y curarse, y también lograr que todas las mujeres en edad fértil accedan al diagnóstico y tratamiento.

Desde la Fundación Mundo Sano se explica que el Chagas es una enfermedad producida por el Trypanosoma cruzi, un parásito que transmiten las vinchucas, insectos que se alimentan de sangre y habitan principalmente en zonas rurales y periurbanas de Latinoamérica, aunque en las últimas décadas se ha observado con mayor frecuencia en los Estados Unidos, Canadá, España, y algunos países del Pacífico Occidental.

Esto obedece, en gran medida, a la migración de la población entre América Latina y el resto del mundo. La enfermedad se transmite a las personas principalmente por las heces de las vinchucas o a través de transfusiones de sangre provenientes de una persona infectada, por ingesta de alimentos o bebidas contaminadas, o por transmisión de una madre infectada a su hijo durante el embarazo o en el parto.

Pueden pasar muchos años hasta que se manifiesten los síntomas, que son de tipo cardíaco o digestivo. Las causas más comunes de fallecimiento son por afecciones cardiovasculares y, en ocasiones, muerte súbita.

Según los expertos en la lucha contra este flagelo, la combinación de factores biológicos, ambientales y sociales, como la pobreza, facilita la aparición del mal de Chagas. Este dato no es menor, y resulta, por cierto, muy preocupante en la Argentina actual que tiene cerca de 14 millones de personas viviendo en situación de pobreza y casi 3 millones de indigentes, según las últimas cifras oficiales sobre esta problemática publicadas esta semana por el Indec.

Por sus características, el mal de Chagas es una enfermedad silenciosa; pero también es una enfermedad silenciada porque afecta en mayor medida a sectores que tienen menor capacidad económica y visibilidad.

Debe señalarse, por otra parte, que el Chagas tiene cura, pero para que el tratamiento tenga mayores probabilidades de éxito el paciente debe ser tratado en las etapas iniciales de la enfermedad. Pero, lamentablemente, la falta de diagnóstico es uno de los obstáculos más frecuente que encuentran quienes trabajan para erradicar el mal: casi el 90 por ciento de las personas infectadas desconoce que ha contraído la infección.

Por eso son importantes las campañas que se realizan para instalar en la agenda esta cuestión que afecta a la salud pública y para lograr que todas las mujeres en edad fértil y todos los bebés nacidos de madre afectada accedan a diagnóstico y tratamiento. Esto último es, justamente, lo que se propone la campaña “Ningún bebé con Chagas”, generando conciencia sobre la importancia que tiene que la mujer joven que tiene la enfermedad, antes de quedar embarazada, haga el tratamiento.

Lo que se pretende es que de esta manera, cuando quede embarazada, no transmita la enfermedad al bebé. La campaña también explica que existen dos drogas, el benznidazol y el nifurtimox, que están disponibles en el país; y que a través de programas de salud oficiales se entregan en forma gratuita a todas las pacientes.

Los especialistas recuerdan que si un bebé nace con Chagas, también debe recibir tratamiento, y señalan que están disponibles en la Argentina los comprimidos de benznidazol para los bebés positivos. Es importante que se trabaje en la detección temprana, porque de esa manera el paciente tendrá mayores posibilidades de recibir un tratamiento que prolongue y mejore sus condiciones de vida.

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