Trabajar doce horas diarias para llevarse doscientos pesos
La baja en la demanda hace que las tarifas no acompañen el aumento de costos. Con poco margen para cambiar de rubro, los que permanecen se limitan a subsistir. Impacto de la crisis en remiseros y taxistas.
La sostenida baja en el poder adquisitivo provoca un pronunciado descenso en el consumo de bienes y servicios y el hecho de que se trata de un sector cuyos actores, por sus singularidades, tienen escasas posibilidades de reinventarse o contar con otras alternativas laborales se constituyen en el caldo de cultivo para una crisis en la que subsistir se vuelve el mayor logro.
Es el caso de taxistas y remiseros, que tratan de capear el temporal pero en el horizonte no aparecen señales de mejoramiento.

En el rubro, la principal diferencia que debe hacerse para el análisis es dividir entre aquellos que son propietarios del vehículo y quienes lo alquilan, siendo estos últimos los que inician cada jornada con un saldo negativo para cubrir costos fijos, que muchas veces no logran reunir al final del día o apenas les queda un margen muy escaso -al que llamar “ganancia” sería solo en términos de contabilidad precaria- y no el excedente necesario para una vida digna.

‘Estamos doce horas arriba del auto y con suerte nos pueden quedar doscientos pesos por día‘, cuenta a NORTE Marcelo Dimurri, remisero de una agencia del macrocentro que grafica los padecimientos del sector.
Es que entre el combustible, el canon por el uso del auto y el proporcional que se abona de forma semanal a la agencia, quienes no son propietarios empiezan el día entre 1.100 y 1.200 pesos abajo.
‘Hasta hace dos o tres años uno podía contar con algún ahorro para eventualidades, para pagar la cuota del auto y cambiarlo por un modelo más nuevo o para adquirir para los que son choferes, pero en este escenario es imposible, hay dueños de vehículos que dejaron de ver esto como rentable y sacan el coche de la calle‘, comenta Julio Bastiani, otro de los remiseros consultados.
Quienes permanecen, lejos de poseer un optimismo crónico, siguen en pie por no vislumbrar otra alternativa laboral. El de remiseros y taxistas es un sector de trabajadores en promedio mayores de 40 años sin mayores perspectivas de otro empleo, o bien son los propietarios los que deciden mantener el vehículo en la calle porque ya lo abonaron en totalidad y todavía generan rentabilidad. ‘Hay compañeros que dejaron el remís y ahora hacen changas de albañilería o pintura‘, describe el referente del Sindicato de Peones de Taxis, Gabriel Ugelli.
El dirigente sostuvo que uno de los últimos relevamientos en la actividad da cuenta de la existencia de 2900 trabajadores entre taxistas y remiseros, un número considerable que necesita del acompañamiento del Estado para generar sustentabilidad y un paraguas protector en materia legal.
Comentó que entre las iniciativas que esperan como respaldo político están que el gobierno otorgue cupos de combustible a precio subsidiado, algo similar a lo que ocurre con el transporte público, atento al importante volumen que adquieren y lo que representa dentro de los costos fijos. Además, solicitan que se avance con un proyecto de blanqueo de trabajadores, al tratarse de una actividad en la que la informalidad alcanza a la totalidad de los involucrados.
‘Hay compañeros que tras veinte años arriba del volante se están quedando sin trabajo y sin ningún tipo de cobertura, es una pelea que la estamos dando con los propietarios‘, reconoció Ugelli.
COSTOS IMPOSITIVOS
Además de los fijos, los trabajadores piden también un alivio en los requisitos para circular.
Señalan que al no tener obra social los estudios médicos necesarios para pedir el carné habilitante anual deben efectuarse en la parte privada, generándoles un costo que se suma a los vinculados con el vehículo. “Las dos revisiones técnicas que nos piden al año más el carné y otros estudios suman poco más de 3000 pesos”, lamentaron.










