Contrasentidos, despropósitos
Cada vez que los chaqueños pasamos frente a los edificios de la Casa de Gobierno o de la Cámara de Diputados , casi siempre vallados con mamparas de metal y alambre para que nadie pase, nos invade una rara sensación, mezcla de enojo y desilusión con lo que llamamos democracia.
Resulta que en esos edificios residen los que, en nuestro nombre y elegidos por nosotros, se deben ocupar de nuestro bienestar y para poder cumplir con sus funciones se encierran para estar solos y para que el “pueblo” no los moleste. Todo lo contrario a lo que se predica desde las tribunas en época de elecciones, como la que vivimos. Un verdadero contrasentido y una deformación de la Democracia, que, si no corregimos, pone de manifiesto la total decadencia de un sistema que seguimos diciendo por costumbre que es el mejor para gobernar.
Pero este no es el único contrasentido de la democracia, sino apenas una manifestación externa. Una manifestación que tiene como contrapartida los incontenibles cortes de calles en las ciudades, de rutas y puentes entre pueblo y ciudades, de tomas de edificios, barrios en construcción y tantas otras cosas que defienden los derechos de algunos, pero que perjudican al total de la gente, sin que a nadie se le mueva un pelo para que el caos no siga apoderándose de las cosas.
EN EDUCACIÓN
Cada vez se escucha más hablar de lo imprescindible de la Educación para poder realizarse en la vida. De los desvelos de los gobernantes para ofrecer una educación de calidad. Y, sin embargo, cada vez nuestras escuelas -de todos los niveles- funcionan peor, tienen menos días de clase y menos exigencias y con los docentes en las calles, unidos en la protesta por sus bajos sueldos, sin que les interese el destino de los alumnos, entre los que también están sus hijos, a no ser que los manden a una escuela privada.
En medio de este panorama de despropósitos, surgió una luz. Pablo Iwanski, un chaqueño de 62 años, oriundo de La Clotilde, se recibió el lunes pasado -en medio del paro- de profesor de Educación Primaria en el Instituto de Educación Superior de La Clotilde.
El hombre realiza labores rurales en una chacra y sus compañeros le organizaron un agasajo para celebrar el título, a pesar de las dificultades de la vida y de la edad: “Con perseverancia y respeto todo se puede lograr”, manifestaron. Un verdadero despropósito (positivo) en medio del caos reinante.
A UN AÑO DEL TSUNAMI
En estos días se cumplió un año del tsunami (así lo calificamos) que arrasó con parte del actual gobierno chaqueño y lo alojó en la U7. Como ese fenómeno climático, apareció de repente y provocó daños incalculables y se estuvo gestando en las entrañas desde mucho tiempo antes. De lo que ha salido a la luz, los principales responsables eran las cabezas en cada lugar. Quien designó a los funcionarios, quien los dirigió y ordenó, quien debió controlarlos, no pudo estar ajeno a tanto desorden. Porque, una de dos, o se dejaba engañar en sus narices, o no cumplió con su deber.
Mientras, se escuchaba (y se sigue escuchando) el discurso de que todo lo que se hace era en defensa de los más vulnerables, que se luchaba para erradicar la indigencia, la pobreza, la ignorancia, la falta de salud y se anunciaban nuevos programas, al mismo tiempo se hacían todo tipo de trapisondas destinadas al lucro personal de los responsables de las áreas más sensibles, haciendo ostentación de riquezas, algo que resulta obsceno en una sociedad tan carenciada como la que vivimos. Ya ha pasado un año sin que se haya echado luz por parte de la Justicia de lo que ha pasado. Varios se han visto privados de la libertad y no hay veredicto. Y si por ventura fueran inocentes, ¿quién les devuelve el tiempo perdido? Y si son culpables, ¿quién le rinde cuentas y le explica a la ciudadanía de que con todo el dinero dilapidado no podría solucionarse el problema docente?
TRES MESES DE CLASES...
Despropósitos, contrasentidos o como quieran llamarse, productos de una democracia en crisis que ahora, otra vez, está por renovar las autoridades en una puja incontenible a pesar de la crisis que existe -dicen-. O una de dos, o se quieren inmolar por los demás, o quieren seguir rascando el fondo del barril para salvarse ellos, sus familias y sus amigos. Y en tren de despropósitos, ¿qué tal si para solucionar el problema de los maestros no proponen un año escolar con un pacto en el que se dicten tres meses clases en forma intensiva, sin interrumpir un solo día y los nueve restantes se toman vacaciones o se dedican a otra cosa? ¿No sería más efectivo para los alumnos? ¡¿Quién lo sabe?
Parómetro
Desde el comienzo de las clases, el 6 de marzo:
* Días calendario 13
* Días con paros 13
* Días con clases 0










