Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°
60 años de servicio

Aniversario de la Facultad de Ingeniería: Breve relato de una historia que lo hizo posible

Una conocida canción dice­ “La vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida…”

Por: Ingeniero Mario Jaraz

El diario “Norte” del domingo 3 de marzo nos entregó una nota  que refleja el cumpleaños número 60 de la  Facultad de Ingeniería de Resistencia en la cual cursé mis estudios

 Leerla me provocó una sensación muy particular,  una gran emoción, un  impacto espiritual en el que se entremezclaron recuerdos, caras, anécdotas, experiencias y el retorno presuroso, por los senderos de la memoria, de las imágenes de  un instante crucial y sublime, para nuestras luchas de entonces.

facultad.jpg

Fue el momento en el que creo quedó definitivamente plasmada la decisión de que la Escuela de Ingenieria tendría su asiento en la ciudad de Resistencia. Corría ya avanzadamente el año 1960  Habíamos llegado al final de un camino, de una larga disputa, llena de conversaciones, presiones, continuidad de las medidas de fuerzas, durante el cual, privilegiando siempre el objetivo, intentábamos constantemente de evitar que nos embargue la desazón, era una permanente tarea de apoyos mancomunados que provocaban que provocaban momentos de euforia y de angustia.

Dentro del ámbito de la ocupación del edificio que se le había asignado a nuestra Escuela, donde se habían comenzado a dictar las clases, cumpliendo lo determinado por la Resolución N° 998 del Consejo Superior, los estudiantes ejercíamos guardias rotativas durante las 24 horas, porque debíamos estar alertas por cuanto se efectuaban en diversas oportunidades existieron intenciones de parte de las fuerzas policiales de ocupar el edificio por pedido del Consejo Superior de la Universidad, llegándose en determinado momento a cometer la torpeza de intentar desocupar el edificio apelando a la colaboración de los bomberos de la ciudad pese a que, por ser fuerzas provinciales no podían actuar en espacios físicos de la Universidad por ser esta de carácter nacional.

Dramáticos momentos se vivieron por cuanto al intento de los Bomberos de cumplir su objetivo mediante la utilización de las mangueras de agua nosotros desde dentro del edificio contestábamos de manera similar ocupando las instalaciones anti-incendio que contaba el Edificio.

La triste, pero con imágenes “carnavalescas” “batalla”, finalizó con la llegada del Gobernador de la Provincia, que luego de instruír a las fuerzas policiales de Bomberos sobre el error cometido por estas, dialog+o con nosotros y nos invitó a que frente a cualquier problema o duda que tuviéramos, acudiéramos a su despacho donde seríamos atendidos de inmediato.

Estas breves anécdotas, contadas con la simple intención de demostrar la firmeza con que los estudiantes estábamos dispuestos a defender la presencia de la Escuela de Ingeniería en Resistencia, que algunos calificaron como “incomprensible tozudez” y nosotros catalogamos como “osada convicción” fue uno de los elementos, de ninguna manera podríamos hoy decir que los únicos,  que ejercieron gran influencia para que en el año 1960 con la creación de la Facultad de Ingeniería, Vivienda y Planeamiento en la ciudad de Resistencia quedara sellada definitivamente la presencia  en nuestra  provincia del Chaco, de la hasta ese momento denominada, Escuela de Ingeniería.

 Muchas cosas mas se podrían, o quizás se deberían, contar de esa historia, para que al conocerla se pueda  otorgar la dimensión precisa a lo fundamental que fue lo ocurrido en el lapso que media entre la  Resolución N° 998 que dotaba de vida a una Escuela, la Resolución que determinaba de alguna manera el cierre de la misma y la creación de la Resolución del año 1960, todas del Consejo Superior de la UNNE,  que crea la Facultad de Ingeniería, Vivienda y Planeamiento, pero entiendo suficiente lo expuesto.

Hoy, que la carrera de Ingeniería cumple nada menos que 60 años de edad en la ciudad de Resistencia, todos los que de alguna manera participamos podemos sentirnos sumamente orgullosos por lo que aquella verdadera “epopeya” significó a la luz de de la inmensa dimensión alcanzada hoy por la Facultad de Ingeniería, para que todo sea posible. 

Todo quizás parezca nada más que un cuento, una simple anécdota armada engarzando recuerdos, pero fue más que todo lo hasta aquí contado,

No deseo que ninguno de ustedes pueda pensar de que actuábamos solo impulsados por  la lógica rebeldía de un grupo de estudiantes frustrados en sus aspiraciones de conseguir un título universitario. No éramos ingenuos. En ningún momento lo fuimos. Sabíamos perfectamente que lo pretendidamente disimulado de la Resolución de traslado de la Escuela de Ingeniería a la ciudad de Corrientes respondía a un gran juego de intereses políticos, supremacías y posicionamientos, dentro del esquema planteado al tiempo de la creación de la Universidad. Este representaba otro acicate para nuestra predisposición a la lucha que fortificaba aún más nuestro objetivo. 

facultad02.jpg

De ser un grupo de voluntariosos estudiantes de muy diferentes edades, cuya única pretensión era estudiar Ingeniería, de golpe, y frente a una artera Resolución  de las máximas autoridades de la Universidad,  que disponía el cierre de la entonces Escuela de Ingeniería, nos convertimos, pasado el momento de estupor y toma de consciencia de la realidad, en soldados de la causa cuyo objetivo básico y esencial  era el revertir absolutamente la misma. 

Puedo decir con total certeza y a modo de síntesis del relato de las acciones  que llevamos a cabo que, de ser un grupo de voluntariosos estudiantes de muy diferentes edades, cuya única pretensión era estudiar Ingeniería, de golpe, y frente a una artera Resolución  de las máximas autoridades de la Universidad,  que disponía el cierre de la entonces Escuela de Ingeniería, nos convertimos  en soldados de una causa cuyo objetivo básico y esencial  era el revertir absolutamente la misma y dotar al Chaco de un instrumento imprescindible para promover sus posibilidades de desarrollo    

También deseo recodar algunos nombres, y  compartir con ustedes algunas de las enseñanzas fundamentales que recibimos como actores de aquella increíble experiencia que nos toco vivir.

 Cuando asumimos la responsabilidad de la lucha,  comenzamos a pergeñar las acciones. Lo ¿qué hacer? y los ¿cómo hacerlo?,  aplicamos una vieja herramienta hoy prácticamente ausente en las grandes confrontaciones políticas y en muchos otros ámbitos de la vida: el debate, persuadidos que de la confrontación y discusión de las ideas, era de donde debían surgir las mejores soluciones y comenzamos a actuar con decisión no exenta de valentía y temor.   

Aprendimos otra importante cuestion: todo es más factible de lograrse, cuando frente a un problema, existe la voluntad cierta de los involucrados de encontrar la solución, sin para ello  prescindir de identidades individuales ni doctrinarias.

No tengo la intención de relatarles a ustedes cuestiones  de metodología de luchas estudiantiles, ni tácticas, ni estrategias, pero no por egoísmo o algo que pueda parecérsele, sino porque corro el riesgo de que me traicione la memoria y termine convirtiendo este relato que emocionadamente les realizo, en una película de cowboys que en aquel tiempo mirábamos.  

Bailotean  en mi memoria  los recuerdos, los abrazos, lágrimas, gritos y silencios con los que celebramos, entre todos, sin distinciones, ni diferencias, el final de una disputa que les solicito me permitan calificar como “epopeya”.

Nosotros, los estudiantes de aquel entonces, y perdónenme si lo que expreso puede, de alguna manera,   contener un grado elevado de “pedantería”, pero lo digo con total honestidad, nos animábamos a soñar con lo que entonces llamábamos futuro y que hoy es este hermoso presente. 

Aunque los vertiginosos corredores de los relatos periodísticos en muchas oportunidades opten por mencionar a los apellidos más prestigiosos y conocidos, yo siento la fuerte obligación, por imposición de mi conciencia,  de decir que, es muy cierto que dijeron presente en aquel largo proceso de rescate de nuestra  Escuela de Ingeniería todos y cada uno de los señores que con gran acierto menciona la prensa, a los cuales creo que cada día que pasa los habitantes de este Chaco le debemos un poquito más de homenaje por todo lo que hicieron para que nuestra provincia sea una parte importantísima de nuestra gran Universidad Nacional del Nordeste, pero deseo agregar, con todo respeto, aunque seguramente olvidaré algún nombre  en el camino, a personas que, desde nuestra visión de estudiantes, en ese entonces, y la mirada con que hoy, cuando el imparable tiempo se encargo de sumar años a mi vida y puedo revivir los hechos con una objetividad, que una inquieta lágrima pretende nublar inoportunamente que merecen ser destacados.

Tengo el deber de destacar  el texto con el cual el Dr. Edgardo Rossi, renunciara a su cargo de Vice-rector de la Universidad; de mencionar la felicidad que nos causó el escuchar los argumentos  que expresara en su renuncia como Consejero Estudiantil al Consejo Superior el posteriormente Contador Zalasar. Les aseguro que son dignos rescatados y ser leídos.

Asimismo me resulta imperioso contarles  el impulso que nos diera el entonces Gobernador de la Provincia, Señor Anselmo Zoilo Duca,  cuando nos otorgó su respaldo para poner en  marcha una Escuela de Ingeniería de la Provincia del Chaco, seguramente la pensó para ejercer más presión aun sobre el Consejo Superior de la Universidad,  indicándole además  a su Secretaria de Hacienda, contadora Pereira,  para que nos proveyera de un vehículo para recorrer las principales ciudades de la provincia con el fin de invitar a los jóvenes que culminaban sus estudios secundarios a inscribirse en la Escuela de Ingeniería en formación.

No debo olvidar, y quizás en algún archivo provincial se encuentre,  la nota que eleváramos a la Legislatura Provincial con el fin de que se cree la Lotería Chaqueña para que con el rédito que obtuviera de sus actividades, se financiara no solo la Escuela de Ingenieria de la Provincia sino las siguientes carreras universitarias a crearse.

Tampoco puedo obviar, en este excesivamente sintético  y quizás inconexo resumen que estoy efectuando, a los profesores Marcos Marangunic, Palito Martinez, Hector Tamburini, el Ing Pablo, el Ruso Biain, el arquitecto Bianchi y algún otro que pido perdón por  no nombrar,  que se prestaron con total predisposición  a colaborar con el proyecto y dotarlo de la imprescindible rigurosidad científica que el mismo requería.

Les cuento que en el acto inaugural, llevado a cabo en el hall de ingreso a la Facultad, estuvo presente el único medio audio visual vigente en ese entonces “Sucesos Argentinos” que se difundía en todos los cines del país.

Toda la comunidad chaqueña  de una u otra manera fue partícipe de aquella gesta, aunque también existieron algunos que nos trataron de vagos y que estábamos causando un innecesario conflicto y una pérdida de tiempo que se solucionaba  tomando el vaporcito y cruzando a Corrientes.

Mi recuerdo para todos los compañeros estudiantes de las diferentes casas de estudio radicadas en la provincia, que nos acompañaron en aquellas muchas jornadas de huelga general estudiantil.  

Fue un proceso largo, fueron muchos  meses los que pasaron  hasta que el tema quedo resuelto.

Pedro Ramirez, Mario Gon, Carlos Aguirre, Dorys Azoya, de los Angeles Alvarez, Carlos Martinez, Isaac Staroselsky, Guillermo Rodriguez, Yaco Guini, Lupe Pereira, Alejandro Pilar, Hugo Romero, Serrani, Dante Lugo,   Mario Jaraz…Nombres y apellidos para la mayoría muy desconocidos. Eramos los estudiantes de aquel momento histórico. ¿Somos todos?   No lo sé.  ¿Faltan muchos? Tampoco lo sé.

Pero algunas cosas si sé… y permítanme que para ir terminando se las vaya contando:

Todos los que nombré y los que no nombré, todos, aprendimos en nuestro paso por nuestra querida Facultad de Ingeniería, a causa de los momentos que nos tocó vivir, cosas, ajenas ellas, a lo que habíamos ido a buscar,

Que lindo fue entender que:

  • Es necesario el protagonismo personal para la concreción  de nuestros sueños;
  • La fuerza que da el trabajo mancomunado;
  • La importancia de platearse desafíos aunque los mismos puedan ser catalogados como utopías;

Muchos de los compañeros no tuvieron la posibilidad de completar los estudios, porque el tiempo que consumió la lucha les presentó un obstáculo que les interrumpió el sueño, pero tengan la certeza de que ninguno, se reprocharía su participación y, pese a muchas otras cosas que yo pueda decir les aseguro que todos dirían lo siguiente:

Le deseamos a nuestra querida Facultad de Ingeniería, MUY FELIZ CUMPLEAÑOS Y QUE CUMPLA MUCHOS, MUCHOS MÁS, SIEMPRE AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD, LA SOLUCION DE CUYOS PROBLEMAS DEBEN SER EL CENTRO DE SUS OBSESIONES Y CREATIVIDAD.

Seguramente también dirían, Muchas gracias por el homenaje al hoy viejo, en aquel tiempo, un joven, porque juntos con él disfrutamos el gran premio que significa  ver que hoy nuestra Escuela de Ingeniería, aquella que  pretendieron cerrar, convertida hoy en  la GRAN FACULTAD DE INGENIERIA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDESTE… Y SIEMPRE EN RESISTENCIA.-

Gracias a todos, por todo y a mis queridos hijos, Bernardo Fabian Jaraz y Ariel Marcelo Jaraz,  que  también pasaron por estas aulas y fueron los que me instaron a que me decida a contar, en homenaje a todos, un poco de aquella historia bastante desconocida.   

Más de Facultad de Ingeniería de la UNNE+ Ver todas
Te puede interesar