Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

Teléfonos plegables, lo último en tendencia

Hubo una época en la que tener el teléfono móvil más pequeño del mercado era símbolo de estatus. ¿Quién no soñó con tener un Star Tac, ésos que se doblaban? Pero de alguna manera el paradigma fue cambiando y los teléfonos móviles se llaman smartphones y cuánto más grandes e incómodos de manipular, más dudoso prestigio dan.

No importa que un smartphone sea tan grande que no haya bolsillo donde se sienta cómodo, que sea tan visible que es como llevar un cartel de “róbenme”, que su uso sea más complicado que el de la computadora de escritorio que junta polvo en la casa. 

fold-.jpg
El Samsung Galaxy Fold es el primer teléfono flexible de la marca. Su precio en nuestro país superaría largamente los 100.000 pesos.

Nada de eso importa, el celular de esta época debe ser enorme y capaz de sacar fotos gigantescas que pesan 50 megas aunque solo las veamos en una pantalla de 15 centímetros.

Y la moda va a seguir con las pantallas flexibles tal como se vio en el Mobile World Congress 2019 que se realiza por estos días en Barcelona donde se vieron dos teléfonos flexibles impresionantes: el Samsung Galaxy Fold y el Huawei Mate X.

Huawei.jpg
Huawei también presentó su estrella flexible con un procesador más potente que la competencia y triple cámara de fotos.

Hay que aclarar algo: el marketing los bautizó flexibles y en realidad son plegables, pero llamarlos así traería a la memoria aquel viejo Star Tac y nadie quiere eso a la hora de vender una novedad.

Las pantallas flexibles (plegables) son la última moda y no es una mala idea ya que permite convertir al teléfono en una tablet duplicando el tamaño de su pantalla sin alejarse de las medidas actuales.

TCL es una empresa china que lidera el tema de las pantallas flexibles y explica en su stand de Barcelona que la compañía no tiene intención de llevar un teléfono flexible al mercado hasta mediados de 2020. Hay dos grandes razones: la primera es que si bien la tecnología necesaria ya existe, quieren que madure más antes de llevarla a un producto comercial.  La segunda es que con los precios actuales (que rondan los  2.000 a  2.700 dólares) los teléfonos flexibles son simplemente demasiado caros para que la mayoría de las personas consideren comprar uno.

La compañía china hizo una demostración de equipos con bisagra que tienen un conjunto de eslabones entrelazados y acanalados que permiten que la pantalla flexible se pliegue hacia adentro. En este momento, la pantalla flexible de 7.2 pulgadas de la compañía ofrece una resolución de 2.048 por 1.536 píxeles, pero eso podría cambiar para cuando el fabricante esté listo para hacer un teléfono comercializable. 

salon.jpg
En el Mobile World Congress 2019 se vieron los primeros teléfonos flexibles y los prototipos del futuro de la telefonía móvil.

Lo curioso es que estas bisagras en los teléfonos aumentan su espesor considerablemente lo que -para muchos- sigue siendo un concepto que involuciona ya que al tamaño de la pantalla hay que sumarle el espesor de un equipo que -además- es demasiado caro. TCL lo sabe, y por eso dice que está esperando para lanzar un dispositivo más acabado en lugar de forzar un concepto demasiado loco ahora.

Los conceptos de TCL dejan entrever que esto es algo más que una simple moda pasajera. Ya son varios años viendo prototipos con pantallas flexibles, pero no pasaba de ser una excentricidad encerrada en la vitrina de algún stand de los Mobile World Congress. Ahora ya hay varios de estos teléfonos a punto de saltar al mercado y los fabricantes parecen haber decidido que la pantalla flexible es la tendencia a seguir, el nuevo truco con el que tratar de reavivar la llama de un mercado de telefonía que lleva demasiado tiempo siendo un poco monótono y aburrido.

tac.jpg
El viejo Motorola StarTac fue el primer teléfono donde se apeló a una bisagra para tener dos mitades funcionales. La idea vuelve a reflotar con más tecnología.

El consejo es no salir corriendo a comprar el próximo teléfono flexible que es esencialmente una versión actualizada de los teléfonos plegables de los 90.

De momento lo que se vio en Barcelona es un pantallazo rápido a las ideas que se les están ocurriendo a las empresas para vender más pantallas flexibles. La carrera ya está en marcha habrá que ver como evoluciona. De algo se puede estar seguro,  en pocos años volveremos a soñar con pequeños aparatos que quepan en la palma de la mano, y los fabricantes lo saben.

Te puede interesar