El derrumbe del crédito privado
La última Encuesta de Condiciones Crediticias elaborada por el Banco Central de la República Argentina reveló que las entidades bancarias no esperan que mejore la demanda de crédito privado en el primer trimestre de este año.
El dato genera preocupación, ya que si se cumplen las proyecciones que anticipan que continuará la caída de préstamos en pesos al sector privado, será otra luz de alarma que se enciende para advertir sobre el deterioro del nivel económico.
Según algunas estimaciones, la caída de préstamos en pesos al sector privado en febrero será de 0,5 por ciento mensual. Si se mira en retrospectiva, en noviembre del año pasado este tipo de créditos había evidenciado un marcado estancamiento para pasar al mes siguiente, de la mano de la recesión económica, a mostrar indicadores en franca caída.
Se tiene así que, desde que se pusieron en marcha las Letras de Liquidación (Leliq) -la herramienta que utiliza el Banco Central para controlar la cantidad de pesos que circula en el mercado a fin de contener la demanda de dólares y, en todo caso, detener la inflación-, el crédito privado exhibe un retroceso que todavía no se detiene y que, a juzgar por la encuesta de condiciones crediticias, parece poco probable que en el primer trimestre de este año se logre revertir la situación.
Vale recordar que este relevamiento que realiza el Banco Central es trimestral y tiene como objetivo recabar información sobre el comportamiento y las tendencias observadas en el mercado de crédito bancario. Según explica la entidad que dirige Guido Sandleris, la información obtenida de la encuesta le permite al BCRA cumplir con su tarea de monitorear las condiciones de estabilidad financiera y de elaborar y evaluar la política monetaria y financiera.
El sondeo reveló una marcada restricción de los estándares crediticios asociados a las líneas a empresas durante el cuarto trimestre de 2018. En ese sentido, los bancos indicaron que el deterioro de la situación económica y el aumento del riesgo de la cartera crediticia son los principales factores que generaron el actual escenario de caída en los préstamos a privados. Distintos economistas coinciden en señalar a la dura política monetaria que aplica el Banco Central desde que llegó Sandleris al organismo, para detener la suba de la moneda norteamericana.
El problema es que la fuerte suba de la tasa de interés se tradujo en una reducción en los créditos otorgados y una mayor morosidad en la devolución de los préstamos ya acordados. Por otra parte, si bien el presidente, Mauricio Macri, anunció una nueva línea de créditos a pequeñas y medianas empresas por un monto total de 100.000 millones de pesos con tasas subsidiadas de entre el 25 y el 29 por ciento, en un intento por calmar el enorme malestar de sectores productivos, entidades que representan a las pymes mostraron prudencia frente al anuncio ya que, aseguran, primero hay que ver cuáles son los requisitos exigidos para acceder a los créditos.
Es que muchos temen que esas exigencias sean tan altas que, finalmente, terminen cerrando las puertas al crédito a muchas empresas que ya vienen sobrellevando altos costos tarifarios y sufriendo los tremendos efectos de la inflación y del derrumbe del mercado interno.
Con ese escenario de fondo en la Argentina, no debe sorprender que se produzca una fuerte caída de la demanda de crédito de las empresas, tanto pequeñas y medianas como las de mayor envergadura.
La situación es preocupante, sobre todo si se tiene en cuenta que la Encuesta de Condiciones Crediticias elaborada por el Banco Central también señala que para el primer trimestre de este año los bancos prevén una fuerte restricción en los estándares de aprobación de todas las líneas crediticias a familias, que se daría con mayor intensidad en los préstamos prendarios y en otros créditos al consumo y, a la vez, esperan una disminución significativa de la demanda de crédito a las familias en todas las líneas de crédito.
En otras palabras, no se vislumbra al menos en el corto plazo ninguna medida de fuerte impacto que permita revertir el deterioro que sufre la economía, y lamentablemente solo puede advertirse un panorama complicado que tiende a agravarse por las tasas cada vez más altas que el Banco Central impone como política para frenar la devaluación.










