El derecho de los niños a crecer con una familia
Cifras oficiales dadas a conocer por la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Dnrua) revelaron que el mayor porcentaje de personas que se inscriben como aspirantes en ese registro piensa en la posibilidad de adoptar a un niño de hasta un año.
Pero, según informa el organismo, son pocos los pequeños de esa edad que esperan ser adoptados. Por otra parte, de acuerdo con estas estadísticas, más de la mitad de los inscriptos están dispuestos a adoptar dos niños, pero solo el 1 por ciento lo haría si tiene 12 años y apenas un 16 por ciento aceptaría chicos con discapacidad.
Los datos reflejan, de alguna manera, una de las aristas del complejo proceso de adopción que pone a prueba la paciencia y el deseo de muchas personas de ser madres y padres de niños, niñas o adolescentes que, por distintas razones, no pueden recibir protección de sus familias biológicas. Una guía informativa del Registro Único observa que en la mayoría de los casos, las niñas, niños y adolescentes crecen con su familia de origen, y es allí donde encuentran respuesta a sus necesidades emocionales, educativas y de cuidado.
Pero cuando la familia no da respuesta a esas necesidades, el Estado interviene mediante ayuda profesional y a través de la puesta en marcha de diversos programas de acompañamiento familiar, o acogimiento temporal o permanente. La guía señala, además, que si bien la mayoría de estas niñas, niños y adolescentes encuentra soluciones satisfactorias a través de esta ayuda, cuando ninguna de estas posibilidades da resultado, aquellas niñas, niños y adolescentes pueden ser declarados en situación de adoptabilidad mediante una decisión judicial.
En ese sentido, se puede afirmar que la adopción es el instrumento que permite que niñas, niños y adolescentes puedan vivir y desarrollarse en una familia que les brinde cuidados tendientes a satisfacer sus necesidades, después de que el Estado haya considerado que esa es la mejor manera de protegerlos.
Las asociaciones defensoras de los derechos de la infancia recuerdan que si bien la Convención Internacional de los Derechos del Niño no jerarquiza los derechos que enumera en su texto, el derecho de los niños, niñas y adolescentes a vivir en una familia es fundamental, ya que si se logra generar un entorno adecuado, en gran medida se evitará que se violen los otros derechos.
Desde la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos se aclara que la adopción no siempre representa una solución para todos los niños cuyas familias carecen de idoneidades para cuidarlos y educarlos en forma adecuada, sino solo para aquellos cuyo interés superior requiere una solución permanente fuera de su núcleo familiar. En este punto, debe aclararse que desde ningún punto de vista puede esgrimirse la situación de pobreza para separar a un niño de su familia.
Por eso se remarca que la decisión judicial de la declarar la situación de adoptabilidad de un niño es el último recurso al que se puede apelar para garantizar la protección infantil. Volviendo a las estadísticas difundidas por el Registro Único, el informe del organismo señala que cuando se les consultó a quienes se inscribieron sobre la posibilidad de tener la guarda de niños de hasta 4 años, el 74 por ciento manifestó que estaría dispuesto, porcentaje que baja drásticamente a un 17 por ciento cuando la edad de los chicos es de 8 años, y tan sólo un 1 por ciento aceptaría a un niño o niña de 12 años. Dentro del grupo que acepta adoptar más de un niño, el 92 por ciento sólo aceptaría dos y el 8 por ciento se mostró dispuesto a hacerlo por tres.
Tan solo 8 legajos incluyeron la opción de adoptar hasta cuatro. Cuando se trata de niños con una discapacidad, sólo un 16 por ciento de aspirantes dijo que estaría dispuesto a incluirlos en su familia. Por último, debe remarcarse que se debe hacer todo lo posible para que todos los chicos, sin excepción, crezcan en el seno de una familia, la de origen si es posible, la adoptiva cuando sea necesario, que les garantice crecer en un entorno de afecto y seguridad.











