Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/176341

Ambientes naturales y vacaciones

¡Hola Amigos Lectores! Otro ciclo comienza y estamos resueltos a buscar respuestas a los curiosos fenómenos y sucesos que ocurren en nuestro planeta. 

Por Juan Antonio Alberto Email: [email protected]

regreso-a-clases-verde5.jpg

Vivimos en un mundo basado en el consumo, la artificialidad, la inmediatez y la virtualidad. No es malo que la tecnología y sus productos consecuentes –informática, Internet, multimedios, telefonía móvil- sean partes de nuestras vidas y actividades cotidianas, lo malo es que se constituyan en centro y razón de nuestra cotidianeidad e interfieran en nuestra percepción y valoración de la realidad así como en nuestra vida social e interacción con los demás.

Frente a todo esto, coincido con el periodista americano Richard Louv en su obra El Principio de la Naturaleza (The Nature Principle, 2013), quien planteó la hipótesis de la existencia del “Trastorno por déficit de naturaleza”, bajo el cual se agrupan distintas enfermedades que padecen la población en general, y los adultos en especial, cuya causa común podría ser la falta de contacto con nuestro entorno natural.

Entre los trastornos pueden incluirse el estrés, las dificultades de atención, la hiperactividad, devaluación de los sentidos y la ansiedad. En efecto, nos movemos hoy -en especial niños y jóvenes- más en un mundo virtual que en uno real. La realidad, con sus pro y contras está ahí afuera y al lado nuestro, sin embargo cautivados o embargados por lo virtual no la percibimos, por ende menos la valoramos.

 

“Hay siempre un libro abierto
para todos los ojos: la naturaleza.”
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778)
escritor, filósofo, botánico y naturalista
suizo.

 

De esta forma, se está perdiendo la capacidad de observación, de asombro y curiosidad, semillas éstas de la indagación, la investigación y la apropiación empírica de todo lo que nos rodea que, por más insignificante que sea, nos puede conducir a dudas, preguntas, respuestas y debates que nos permiten aprender y aprehender la realidad, por lo tanto conocerla, valorarla, quererla y proyectarnos en ella.

VACACIONES, ESPACIO PROPICIO PARA INTERACTUAR CON LA NATURALEZA

ima004.jpg

Las vacaciones y tiempos de ocios, esos recreos a nuestra rutina y obligaciones ciudadanas, sociales, económicas y culturales son espacios temporales propicios para escaparnos de lo virtual y bajar a la realidad, entrando en contacto con el ambiente, por ende con la Naturaleza. Es muy importante que los niños y jóvenes, desde muy pequeños, aprendan, a través de sus padres y sus educadores, a respetar, conocer y a valorar la naturaleza, para poder interactuar con ella y sus pares de forma sustentable.

Para ello, el mejor camino es enriquecer sus vivencias, planificar actividades con el objetivo de enseñarles a amar el entorno, facilitar el contacto del niño y el joven con el campo, montañas, ríos, y todo lo que engloba la naturaleza, y darles la posibilidad de observar, preguntar, y expresar sus ideas sobre el tema. No hacen falta para este fin recorrer kilómetros, ni visitar lugares espectaculares o de moda en el mercado turístico.

Niños y jóvenes pueden aprender, conocer, valorar y querer a la naturaleza con sencillas prácticas como: Tener contacto directo con ella siempre que sea posible: en los paseos por el campo; en excursiones a alguna granja o criaderos; aprendiendo a plantar un árbol o cualquier planta; experimentando hacer un huerto de tal forma que les permitan registrar componentes, ciclos, procesos e interacciones que hacen a la dinámica y equilibrio de los ecosistemas, ya sean naturales o antropizados.

Realizar actividades que les permitan comparar, diferenciar y fijar características esenciales del ambiente y los seres vivos que lo conforman. Por ejemplo: buscando y dibujando insectos, flores, hojas, frutos con sus formas y sus colores: Visitando algún jardín botánico, complejo zoológico y museos de su área de residencia.

Cultivar hábitos y actitudes que propendan a la valoración, respeto y preservación del ambiente y las distintas formas de vida, como: cuidar a una mascota (no animales en cautiverio), respetar a los animales, los ríos, a las plantas y sus flores; no echar basura en la calle, en el campo, ni en los ríos y mar. Ahorrar agua y luz evitando a la vez la contaminación acústica, lumínica y visual. Todas estas prácticas deberán comprometer al grupo familiar completo, ya que nuestros niños y jóvenes aprenden mucho a través del ejemplo, del interés y del cuidado de sus padres por el tema.

ALGUNOS CONSEJOS PARA EXCURSIONES RESPETUOSAS DEL AMBIENTE

1. Recoger siempre la basura que originemos. 2. No hace falta llevarse nada (plantas, animales, rocas). Los mejores recuerdos se guardan en la memoria y en fotografías. 3. Intentar utilizar los transportes públicos. 4. Informarse de los atractivos naturales e idiosincrasia cultural del lugar que visitamos y sus valores. Respetarlos y apreciarlos.

5. Respetar los sonidos de la naturaleza. 6. Utilizar caminos señalizados. 7. No encender fuego. 8. Respetar las zonas de acampada. 9. Cuidar de las fuentes y cuerpos de agua (ríos, lagunas, lagos, etc.). No ensuciarlos. 10. Evitar invadir las zonas de cría y alimentación de los animales.

LA EDUCACIÓN VERDE

Según Heike Freire, escritora, pedagoga y especialista en innovación educativa de la Universidad de Paris X, el contacto con la naturaleza es vital para los seres humanos y, especialmente, entre los más pequeños ya que son muchos los beneficios que nos proporciona, tales como fortalecer el sentido de independencia, la autonomía y agudizar la orientación. Esta especialista sostiene que la educación debe sufrir un giro, reorientando programas y contenidos para encauzarlos hacia aspectos menos abstractos.

 

Además destaca que uno de los problemas habituales es que se estudia la naturaleza a través de la pantalla del ordenador y no se la aborda y descubre “in situ”. El inconveniente es que en nuestros días los niños y jóvenes pasan demasiadas horas frente a una pantalla y enclaustrados entre cuatro paredes.

Tienen miles de amigos en las redes sociales, pero ni uno solo para ir a jugar al parque. Nos hemos convertido en esclavos de las nuevas tecnologías y debemos aprender a gestionarlas para ponerlas a nuestro servicio. Los niños necesitan a la naturaleza ya que tienen la necesidad vital de respirar aire puro, moverse, poder tocar las plantas y los animales…

Por ello, debemos reflexionar sobre la necesidad de relacionarnos con el entorno natural. Basada en planteos de este tipo surge la escuela verde (The Green School), fundada en 2008 por John y Cynthia Hardy, cuya meta es crear un nuevo paradigma de aprendizaje, preparar a los alumnos para servir al ambiente, formar personas con pensamiento crítico y creativo para que defiendan y luchen por la sostenibilidad del entorno.

La escuela o educación verde quiere ser un modelo para todos los educadores del mundo. Sus fundadores impulsan a todas las personas sensibilizadas con la causa medioambiental a que copien, reinventen, modifiquen y reproduzcan su escuela o partes de ella.

Esta educación sobre, en y con la naturaleza, permite mejorar el desarrollo cognitivo de los educandos, ampliando así la capacidad de razonamiento y de observación, igualmente les brinda la posibilidad de desarrollar de manera natural su psicomotricidad, sus habilidades, su capacidad de resolver problemas y su sociabilidad.

Al mismo tiempo, potencia la imaginación, creatividad y la capacidad de maravillarse, aspectos decisivos para fomentar la motivación en los niños.