Aptos para todo servicio
Apenas ocho meses antes de las elecciones y diez del recambio de autoridades, el gobernador de la provincia reorganizó su equipo de colaboradores. Fue un año después de otro cambio obligado por la detención de algunos miembros de su gabinete que aún continúa.
Al hacer un rápido análisis de los nombres y funciones del supuesto “nuevo” elenco gubernamental, se puede afirmar que se trata de una rotación de nombres, un verdadero “festival de enroques”, para utilizar el término ajedrecístico. Esto sea dicho salvo honrosas excepciones. Gente que estaba en segundas líneas, pasó a la primera y viceversa, por lo que no se entiende muy bien el pedido del mandatario de “austeridad y estar al lado de la gente” y que hace suponer que antes no se hacía, y por eso el cambio. A manera de resumen se puede afirmar que hay un “cambio de nombres y funciones” para que nada, en realidad, cambie, y se pueda llegar con cierto éxito al momento de los comicios. Debe ser ardua la tarea de quien tiene que cumplir ese cometido y, por eso, hay que tener en cuenta que no basta el deseo de cumplir con una tarea de servicio, sino que tener aptitud para ello.
“EL PRIMER ACTO DE CORRUPCIÓN...”
Por todo esto vale la pena recordar aquello de que “El primer acto de corrupción que un funcionario público comete es aceptar el cargo para el que no está capacitado”. Y en la lista del nuevo gabinete sorprende mucho el reciclado de varios funcionarios que, solo con la aceptación de los cargos, se declaran sin inhibiciones “aptos para todo servicio”. Se pasa con una facilidad pasmosa de ser funcionario municipal a provincial, de la legislatura al Ejecutivo, o algún ente autárquico o descentralizado o a empresas del Estado y a cualquier cometido.
Otra cosa que se observa es cómo algunas designaciones tienen más en cuenta cierto parentesco, amistad, coincidencia de pensamiento, que la indispensable idoneidad y hasta ha habido el caso de alguno que dejó en herencia su personal de “gabinete” en el organismo donde cumplió funciones. Esto demuestra que existen muchos para quienes la política es una tabla de salvación personal y la quieren aprovechar, aunque no entiendan mucho lo que deben hacer, cosa que correrá por cuenta de bien remunerados asesores con fondos estatales, agrandando una vez más la planta de empleados al servicio de quienes viven del erario público.
ESCUELAS DE POLÍTICA
Todo esto nos pone ante una situación que es recurrente: los que llegan a los cargos públicos carecen en su mayoría de vocación de servicio, requisito indispensable para quien llega a ellos, como lo es la idoneidad. Algo que no se adquiere por generación espontánea sino por la preparación necesaria. Y esto es lo que falta. Para ejercer una función pública no es suficiente una carrera universitaria: ser contador, abogado, ingeniero, arquitecto, médico, licenciado en múltiples disciplinas. Hay que tener condiciones indispensables para el manejo de personas, de comunidades, de áreas específicas que se aprenden en las escuelas de la política.
Y las escuelas de la política deberían ser los partidos. Hoy esto no es así. Los partidos siguen siendo meros sellos, con locales históricos vacíos, salvo en vísperas de elecciones, que solo sirven para armar a dedo las listas de los comicios, bajo la orden de los caudillos de turno. De “escuelas de aprendizaje para el desempeño de la actividad política” cero al as. Nada de nada. Es que exige mucha dedicación y para eso se encuentra muy poca gente dispuesta. Por eso se está como se está. Los que ejercen la función pública no están muy convencidos de lo que hacen y les da lo mismo estar en un área que en otra. En una palabra, no están preparados para ejercer la función a la que se comprometen y más en tiempos de crisis terminales como las que vivimos en estos momentos en el Chaco.
El apurado recambio de gabinete de los últimos días, una rotación casi sin sentido en algunos casos, ha puesto de manifiesto, una vez más, que, en el ejercicio de la función pública, tarea fundamental de servicio, todo o casi todo se improvisa y que si algo sale bien es más producto de la casualidad que algo planificado. ¿Alguna vez alguien aceptará el guante de convertir a los partidos políticos en escuelas de aprendizaje, más allá de alguna “Escuela de Gobierno” que por ahora tiene una sola materia: la Burocracia?
Promesa incumplida
A la altura del 600 de calle Don Bosco, en Resistencia, donde está la casa que por muchos años habitaron Aledo Luis Meloni y su familia se realizan obras de refacción que muy pronto estarán terminadas. Sin embargo, no son las prometidas por las autoridades del Chaco para levantar allí un Centro Cultural en homenaje al reconocido hombre de letras, maestro de escuela y ejemplo de vida.
Como tantas otras, la promesa cayó en saco roto y más porque el funcionario que iba a hacerse cargo cambió su despacho por un calabozo. Hoy esa casa remodelada será para que una de las hijas del poeta instale su escuela de costura y venta de ropa.










