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La historia de los nuevos marinos chaqueños

Elegir servir a la patria.

Jesica y hermanas.

Jésica Nicolás tiene 22 años y Mariano Morales 19, ambos tienen el grado de cabo segundo de la Armada Argentina. Ella es la primera de tres hermanas que decidió unirse a la fuerza, y él, el más joven de los seis charatenses que cambiaron el paisaje llano y sin ríos, por el sur argentino y el vasto mar. Los invitamos a conocer sus historias.

Un poco de historia, dentro de la historia El 17 de mayo de 1884 la fuerza naval de Argentina, al mando del almirante Guillermo Brown, había logrado el triunfo naval en el llamado Combate de Montevideo sobre la escuadra realista que dominaba hasta ese momento las aguas del Río de la Plata.

La victoria significó la consolidación de los principios de la Revolución de Mayo antecediendo a esa victoria batallas esporádicas como la de San Nicolás y otras. En memoria a esa fecha y por decreto Nº 5.304 del 12 de mayo de 1960 del presidente Arturo Frondizi se estableció que el 17 de mayo sea el Día de la Armada Argentina.

La fecha es evocada para recordar la victoria que permitió alejar el peligro que representaba el poder naval realista en aguas del Río de la Plata, y contribuyó además a llevar a feliz término las campañas libertadoras de Chile y Perú.

ORGULLO SIN PREJUICIOS

Pasaron 134 años de aquella épica batalla y aunque mucho no se hable de la proeza del Almirante Guillermo Brown, como de otras gestas independentistas de nuestra historia, nos encontramos para una entrevista, con Jésica Nicolás y Mariano Morales, dos de los seis charatenses que tiene la Armada Argentina. Sin ríos cercanos, emprendiendo un largo viaje -geográfico y personal- ambos cabos segundos nos cuentan por qué eligieron ser parte de las fuerzas armadas.

Me fui de Charata en 2014, pero cuando me inscribí, a través de internet comencé a investigar, hablar con personas que me puedan comentar qué se hacía dentro de las fuerzas armadas. A medida que pasaba el tiempo, iba viendo películas, me iba imaginando cómo sería’, cuenta Jésica, que fue la primera de tres hermanas en tomar la decisión de unirse a las fuerzas, la primera mujer de estos seis jóvenes.

‘Me fui cuando tenía 17 años y todo era nuevo. Cuando llegué me encontré con la escuela, donde hacemos el período preliminar selectivo, en el cual entra un cupo grande, y luego de exámenes médicos, a través de desempeños físicos, test sicológicos, entre otras cosas, nos van orientando. En mi caso, soy cabo segundo, enfermera como especialidad, ya voy por el quinto año y si Dios quiere asciendo a cabo primero’, contó.

‘Me empezó a gustar lo militar por un compañero del colegio, Mauricio Nolting que ahora es oficial de la Prefectura Naval. Me comentó cómo era el Ejército, y ahí me empezó a gustar. Llegué al último año de colegio, y quería independizarme, comencé a investigar para unirme. Las chicas, me asesoraron y tomé la decisión’, explicó Mariano, el más joven de los seis chaqueños, que con 19 años comienza su carrera, tras terminar los primeros años de formación, como cabo segundo, en la especialidad Operaciones Generales, operaciones de radares y ayuda al comando en toma de decisiones.

Las palabras patria y orgullo se repiten constantemente en la charla, y cuando las dicen se leen en sus gestos, se perciben en su tono de voz. Las sienten. ‘Cada vez que venimos la gente nos pregunta, y me agrada contarles qué somos, cómo trabajamos. Pero, principalmente, sobre el respeto por nuestra bandera, por nuestra nación’, expresa Jésica que cumple siete horas de servicios en un Hospital Militar, mientras desarrolla su carrera.

‘No es que esperamos que haya una guerra, seguimos trabajando y especializándonos en caso de que haya que intervenir en un conflicto’, agregó. ‘Estar allá es distinto, la sensación es rara, aprendes mucho, haces amistades de todo el país’, cuenta Mariano, que en Charata era deportista (jugaba al básquet), y en medio de una dura instrucción, también pudo competir jugando al básquet, y al fútbol.

‘Dentro de la escuela hay competencia, con el interbatallón con varias disciplinas, y después el interfuerzas, en mi primer año participe en los dos, en básquet, y el segundo año en el interbatallón al fútbol que también me gusta’, explicó.

LA FAMILIA PROPIA Y LA PATRIA

Jésica fue la primera de la familia en irse, luego lo hicieron sus hermanas. Por el momento, las tres están en el mismo lugar, para la familia es conveniente al momento de visitarlas, ya que vienen muy poco (de hecho, en 2019, quizás solo regresen a fin de año).

Al preguntarle si durante la instrucción notó algún trato distinto por ser mujer, Jésica remarcó: ‘En ningún momento sentí diferencia. Por ejemplo en las actividades físicas, si un hombre hacía 100 flexiones de brazos, nosotras también’, a lo que Mariano agregó ‘es admiración lo que tengo, porque están a la par de lo que hacemos los hombres, en el día a día’.

Jésica tiene gran parte de la familia cerca con sus hermanas, pero para Mariano, mamá, papá y sus tres hermanos quedaron en el Chaco. ‘Al principio, los primeros meses me costó dejar la familia, y cuando venía no había ganas de volver, pero con el tiempo me fui adaptando, y ya no me cuesta tanto’, reconoció.

ARA SAN JUAN

El 15 de noviembre de 2017, el ARA San Juan (buque de fabricación alemana, que desde 1985 servía a la Armada Argentina), desapareció con 44 tripulantes: 43 hombres y una mujer. ‘Cuando nos enteramos, yo estaba en la escuela, fue una noticia terrible para todos.

Estábamos ahí, mucho no sabíamos qué pasaba, pero preguntábamos todos los días por si los encontraban’, recordó Mariano, mientras afirma ‘nunca me hizo dudar en seguir con la carrera, porque una vez que entras aceptas el riesgo’.

‘En mi caso, reafirmó más lo que soy’, dice, contundente Jésica, que fue voluntaria para la asistencia a las familias ‘Para sus familias fue muy triste’, reconoce, pero agrega ‘a mi mamá le dije que se quedará tranquila, porque si me pasaba a mí, yo estaba donde quería estar. Lo que pasó no nos hace dudar, nos fortalece, para nosotros ellos fueron héroes’.

EL FUTURO

Con la impaciencia que disimula detrás de un perfil muy tranquilo pero que trasciende en el brillo en sus ojos, Mariano afirmó que todos los que tienen especialidades que sí o sí embarcan no ven las horas de hacerlo: ‘Me tocó un buque que no sale a navegar, pero cuando salgan otros espero tener la oportunidad’.

Jésica asegura con una pasión que traspasa sus palabras y con la mirada perdida hacia adelante como si ya se imaginara allá: ‘Mi sueño es ir a otro país para realizar alguna campaña. Sigo siendo militar y mi sueño es salvar vidas, alguna comisión al extranjero donde Argentina hace comisiones de paz’.

SER MILITAR

El pasado más reciente, que poco a poco vamos dejando atrás, no con el olvido, sino con la consigna de continuar viviendo, aprendiendo de los errores del pasado, ha dejado una imagen del militar en nuestro país, que no es la que ellos mismos sienten.

Su patriotismo no tiene que ver con camisetas, o colores políticos, ni con cantar o no el himno, y su objetivo es servir, aun sin estar en las trincheras. Para Jésica ser militar es ‘la pasión de estar en pie para el país, para defender la Patria en lo mínimo, aunque no haya un combate cuerpo a cuerpo; sentir que se puede hacer mucho, aunque sea mínimo’.

‘Para mí es un orgullo pertenecer a las fuerzas armadas, me gusta mucho esta carrera. Ser militar no es como un civil se imagina, para mí es un orgullo’, reafirma Mariano. Al día siguiente de la entrevista, Jésica y Mariano partían hacia el sur, en ese largo recorrido geográfico, que en lo personal se va haciendo más corto, con la convicción de que se deja de ser uno para ser parte de un todo, y sentir en la piel, en la sangre, en el corazón, que se es Patria.

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