Alimentos insalubres son una amenaza para la salud
Los alimentos contaminados con bacterias, virus, pesticidas o residuos químicos, por ejemplo, pueden causar enfermedades graves y, en el peor de los casos, incluso la muerte.
Por eso, los consumidores de todo el mundo tienen derecho a esperar que los alimentos que compran y consumen sean inocuos y de buena calidad. Así lo advierte un documento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida por sus siglas FAO, que se acaba de presentar en el marco de una conferencia internacional que se realizó en Etiopía para abordar distintos temas relacionados con la inocuidad a lo largo de la cadena agroalimentaria.
“Si no es inocuo, no es un alimento”, se titula el informe de la FAO en el que se advierte que, por lo general, se da por sentado que todos los alimentos que llegan a la mesa familiar son inocuos, pero el problema es que en un mundo cada vez más complejo e interconectado donde las cadenas de valor alimentarias son cada vez más largas, las normas y regulaciones son cada vez más necesarias para poder garantizar la calidad de los productos que se consumen.
Expertos reunidos en la conferencia que se llevó a cabo esta semana en Etiopía señalaron que el consumo de alimentos contaminados afecta cada año a más de 600 millones de personas en el mundo, y plantearon que ante este panorama se impone la necesidad de volcar mayores recursos y aplicar nuevas tecnologías al control de los productos preparados para consumo humano.
En la apertura del encuentro, que se realizó en la capital de Etiopía, Adís Abeba, el director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, José Graziano da Silva dijo ante representantes de gobiernos, expertos y organizaciones sociales de unos 130 países, que el mundo produce suficiente para alimentar a todos, pero una parte importante de esta comida no es inocua.
El problema es que, según los especialistas, la situación se está agravando por factores como la rápida urbanización, los nuevos modelos de dieta y el cambio climático. Por otra parte, según el último informe del Banco Mundial, la pérdida de productividad asociada a las enfermedades transmitidas por los alimentos cuesta 95.200 millones de dólares anuales en los países de ingresos bajos y medios, a los que se añaden 15.000 millones de dólares en tratamientos de salud.
Las autoridades de la FAO destacaron la importancia de trabajar desde el principio con los productores de alimentos, como los agricultores y pescadores, para que sigan buenas prácticas de higiene y otras prácticas agrícolas que minimicen los riesgos para la inocuidad alimentaria.
El informe “Si no es inocuo, no es un alimento” observa en uno de sus apartados que las pautas de buenas prácticas agrícolas brindan a productores de todo el mundo algunas instrucciones básicas que no solo mantienen la inocuidad de los alimentos, sino que también les permiten acceder a los mercados.
En ese sentido, el mismo documento advierte que cuando los alimentos se producen y manejan respetando normas nacionales o internacionales, se mantienen inocuos y pueden comercializarse a nivel nacional o internacional, abriendo nuevos mercados que pueden aumentar los ingresos de los productores y, de esa manera, reducir la pobreza.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la necesidad de promover prácticas alimentarias seguras en el hogar. En ese sentido, la FAO advierte que la mayoría de las patologías causadas por enfermedades transmitidas por los alimentos son el resultado de prácticas inadecuadas en la vida cotidiana de las personas.
Debe tenerse en cuenta que las jornadas de altas temperaturas favorecen el crecimiento y el desarrollo de microorganismos en los alimentos y aumenta el riesgo de sufrir algún tipo de intoxicación alimentaria.
Como medida de prevención, es necesario que en los lugares de elaboración de la comida se mantenga una higiene adecuada y se adopten algunas medidas básicas como lavarse las manos con agua y jabón antes y después de manipular los alimentos.
También es importante que se laven las frutas, verduras y los utensilios que se usan al momento de cocinar, con abundante agua. Todas estas medidas, así como las campañas que se realicen para generar conciencia sobre esta problemática ayudarán, sin dudas, a lograr una mejor alimentación y una vida más saludable.
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