“¿Merecidas?” Vacaciones
Cuando alguien se toma la licencia anual, según lo dispone la ley, en algún empleo o trabajo, sus colegas suelen decir “se tomó sus merecidas vacaciones”, entendiendo que se hace justicia con alguien que puso todo de lo suyo para cumplir un cometido en favor de los demás.
Pero desgraciadamente y al menos ahora- no se puede decir de todos sin caer en una tremenda injusticia. Hay algunos chaqueños pocos por suerte- que se han tomado unas inmerecidas vacaciones y ni siquiera han aparecido ante la tremenda catástrofe de las inundaciones. Nos estamos a refiriendo a unos cuarenta y dos comprovincianos, que son los representantes de toda la ciudadanía de la provincia en las dos cámaras del Congreso de la Nación, diez en total (tres senadores y siete diputados) y en el único cuerpo provincial compuesto por treinta y dos diputados.
Todos si hay alguna excepción, valga la salvedad- se han borrado olímpicamente en momentos en que, muchos que pusieron su voto para que ocupen ese bien remunerado cargo, han perdido gran parte de los bienes que adquirieron con el fruto de su trabajo y están viviendo de prestado de seres solidarios que no tienen cargos de suma responsabilidad.
EN LA NACIÓN
No se ha visto a diputados nacionales, a senadores y a diputados provinciales aparecer, al menos, para llevar solidaridad en los escenarios del desastre. Menos de participar de recorridas calzándose las botas, y de reunirse de urgencia para proponer formas de ayuda inmediata y de arremangarse y cortar sus “merecidas” vacaciones para ayudar a sus conciudadanos, esos que los votaron.
Y esto pasa luego de un año donde los legisladores nacionales trabajaron en cámara lenta y a menos que “a reglamento”. En todo el año parlamentario los diputados nacionales tuvieron apenas 16 sesiones mientras que los senadores, una menos, quince. De los tres senadores ninguno tuvo asistencia perfecta, Ángel Rozas y María Inés Pilatti Vergara faltaron a una sola sesión, lo que no es ninguna hazaña para quienes trabajaron quince días sobre un total de 365 que tiene el año civil. El restante senador, Eduardo Aguilar tuvo cuatro inasistencias, es decir faltó un 25 por ciento de total.
En los dieciséis días de sesiones de los diputados, dos tuvieron asistencia perfecta, Alicia Terada y el doctor Goicoechea; Lucila Massín faltó a una, Elda Pértile a tres, Juan Mosqueda a seis y Aída Ayala a siete, quizás urgida por su situación judicial. Ningún mérito para nadie de los que faltaron poco y un reproche para los que no asistieron a las únicas obligaciones reales que les deben a sus votantes. Demás está decir que para “ir a trabajar” estos diez legisladores nacionales no pagan el transporte de sus bolsillos ya que tienen pasajes gratuitos y, además, cobran un plus por desarraigo para compensar trabajar lejos de su terruño.
EN LA PROVINCIA
De los diputados provin ciales se debe decir que estuvo muy bien que, durante todo el año, viajaran a sesionar en distintas localidades en medio de un clima festivo y de homenajes, pero que no estuvo para nada bien que no se hicieran presentes de la misma manera, cuando a esa gente que pretendieron homenajear y demostrar su labor, estuvo en las malas, aunque sea ayudando en las gestiones ante organismos nacionales.
Es posible que haya habido algunas actividades hechas en el anonimato, pero resulta un poco raro porque todos los legisladores, nacionales y provinciales, son ultra propensos en difundir lo que hacen por todos los medios y por las redes sociales y hasta sobreabundado en palabras.
Se han visto algunas declaraciones que no han hecho otra cosa que echar en cara lo que no se hizo o se dejó hacer, pero para nada tomaron alguna iniciativa positiva.
En una de las muchas reuniones que se hicieron para evaluar daños y tomar decisiones con los representantes del Poder Ejecutivo, que sí suspendieron en muchos casos sus “merecidas vacaciones”, el presidente de la Sociedad Rural del Chaco, Enrique Santos, interpretando el sentir de otros dirigentes, cuestionó la ausencia de diputados y senadores nacionales que representan a la provincia y que no estuvieron en los lugares más castigados. “Me molestó mucho -dijo- que no haya habido un solo diputado o senador nacional para que nos escuchen”.
Se podrá alegar que estos “representantes del pueblo de la provincia”, bien remunerados y sin tener que rendir cuenta a nadie, tienen el cometido de sancionar leyes que los favorezcan. Y es cierto, pero la vocación política y de servicio debe ir un poco más allá, tomando iniciativas en momentos cruciales como estos. Porque la división de poderes está buena, pero la catástrofe no entiende de estas disquisiciones y esta fue una oportunidad para mostrar que la política, que no pasa del discurso a los hechos, no sirve.
Hubiera sido ejemplificador que, sin diferencias de camisetas, se hubieran juntado varios, al menos para dar aliento. Algo que tampoco sucedió, por sus “merecidas” vacaciones.










