La combustión interna con fecha de caducidad
Los coches de combustión interna tienen fecha de caducidad.
Esta afirmación podría parecer exagerada, pero las normativas de emisiones lo están dejando cada vez más claro, para los ingenieros es cada día mas complicado hacer motores que no contaminen y tengan el rendimiento que el usuario espera y para las fábricas cumplir esas metas se pone cada día mas costoso.

Es difícil confirmar la fecha de defunción de los tradicionales motores diésel y de nafteros, pero lo que sí parece casi seguro es que tocaron techo en 2018 según un artículo publicado en el Financial Times que indica que si bien el pasado año fue el mejor en ventas para los coches de combustión todo indica que se tocó el techo y a partir de ahí experimentarán un acusado descenso.
Al parecer, las expectativas no eran tan malas a principios del año pasado, pero los acontecimientos que sucedieron en la segunda mitad de año lo cambiaron todo. Primeramente se pensó que la demanda de los vehículos de combustión interna seguiría creciendo hasta 2022.
Algo con bastante lógica, ya que podrían seguir siendo utilizados con garantías a medio plazo. Y es cierto que seguirán teniendo importancia en los próximos años, pero cada vez sus ventas irán menguando más. Los principales mercados a nivel mundial han sufrido reveses importantes.

Tanto Europa, como en Estados Unidos, como en China; los vehículos de combustión interna han perdido fuerza por distintas razones. En el “viejo continente” las protagonistas han sido las normativas de emisiones. En Estados Unidos parece haber afectado un descenso de los ingresos de sus habitantes y la guerra comercial con China. También influye mucho el auge de los vehículos alternativos.
Principalmente hay que centrarse en el coche eléctrico, pues se espera que su presencia se cuadriplique en el próximo año. Los híbridos e híbridos enchufables se mantendrían, pero los puramente eléctricos serían los que aumentarían su demanda considerablemente.
Se haría posible gracias a una democratización de sus precios y a un avance en términos de infraestructura. China ya es un referente en cuanto a volumen de ventas de eléctricos. Lo cierto es que esta transición puede ser entendible, pero se hace bastante triste para los partidarios de los motores de combustión interna.










