Cómo conducir en las calles anegadas
El primer consejo que dan los expertos para conducir en calles anegadas es evitarlas, asi de simple como suena es la mejor manera de evitar un par de miles de pesos en limpieza interior asumiendo que el motor no sufrió ninguna avería por agua.
En Resistencia vivimos la semana pasada horas angustiosas por culpa de la gran cantidad de agua. Al drama de los barrios periféricos inundados se le sumó el de centenares de frentistas que sufrieron las consecuencias del manejo desaprensivo de muchos propietarios de camionetas, algo que hasta hace unos años era privilegio de los colectiveros.

Era un problema que antaño no se daba con tanta frecuencia pero el boom de las SUVs hace que en cada lluvia muchos se sientan omnipotentes detrás del volante engañados por la altura del vehículo y la publicidad que a diario muestra escenas poco reales sobre las prestaciones de estos. Lo cierto es que el paso desaprensivo de estos vehiculos inunda las casas y llega a romper vidrieras.
HACIA AFUERA Y HACIA ADENTRO
Lo que muchos de estos conductores no toman en cuenta es que las ruedas al desplazar agua lo hacen en una parábola hacia afuera pero hacia adentro y debajo del vehículo es un chorro directo que tiene más potencia que la manguera de un lavadero y esa agua lava las crucetas y se mete a presion por los fuelles de goma ya que los retenes están pensados para evitar que salga el aceite pero no para impedir el ingreso de agua a presión desde afuera. Un problema que salta hasta meses despues de la “hazaña” de superar a todos en la inundación.

También se ve a muchos conductores “lavando” la parte baja del auto sin reparar en que los modelos hace más de una década traen protectores debajo de los pasarruedas y por lo tanto ya no se acumula barro que pueda oxidarlos con el tiempo.

Para ellos también la recomendación de desistir de estos lavados porque sólo están metiendo agua a presión en lugares no pensados para eso y es la consecuencia de la mayoría de emergencias con el motor mojado.

QUÉ HACER
Si no se puede evitar una calle anegada hay una observación que puede evitar muchos problemas. El consejo es que, mientras se vea el cordón de la vereda o del parterre -en el caso de las avenidas- es seguro transitar a una velocidad moderada. Los cordones están por debajo o a la altura del centro de la rueda y esta medida (más algunos centímetros) da espacio suficiente para que no ingrese agua al habitáculo. Arriesgarse en una calle donde ya no se ve la vereda es garantía de terminar con un serio problema.

Si se tiene la mala suerte de quedarse con el motor mojado no hay que insistir en empujar el vehículo hasta que arranque.
Muchas veces el agua causa un daño irreparable en los sistemas de inyección y la electrónica por lo que es mejor dejar el tema en manos de mecánicos que sepan lo que hacen.










