La vuelta al hogar con dolor y desazón por las pérdidas
La posibilidad de nuevas lluvias hace que evacuados estiren el retorno. Sin bienes, las familias deben regresar solo “con lo puesto”.
A una semana del diluvio que castigó al área metropolitana, el retorno al hogar de los evacuados se da de forma lenta pero constante.

Están aquellos que miran el cielo y ante la presencia casi periódica de lluvias débiles con pronósticos que señalan que podrían darse registros elevadosprefieren mantenerse en los centros de atención distribuidos en escuelas o instituciones municipales.
También están aquellos que si bien nunca abandonaron su domicilio, con el descenso del agua deben retomar la cotidianidad con el dolor y la desazón de haberlo perdido todo en cuanto a lo material y comenzar con lo puesto y casi desde cero a reconstruir la rutina.
Como se sabe la gran mayoría de los afectados vive en zonas periféricas, lindantes a lagunas o de las denominadas ‘bajas‘ que hacen que no sea una situación nueva la del ingreso de agua en los domicilios, que asocian no al lugar en el que se asientan sino a la falta de obras estructurales o bien a negligencias sistemáticas asociadas a acciones que no pueden explicar.
En Villa Forestación, en Barranqueras, Epifanio lleva una serie de días descansando apenas un puñado de horas porque asumió el compromiso de custodiar la bomba que extrae agua y trajo alivio al barrio y que fue instalada por el municipio de Puerto Vilelas, ante lo que califican como la indiferencia de la comuna portuaria.
‘Perdí secarropas, heladera y secarropas, acá estoy ayudando a los vecinos y ayudándome a mí para que esto mejore, hace 10 años nos prometieron que instalarían una bomba acá y nunca cumplieron‘, cuenta acerca del compromiso no cumplido por el municipio local.
Ofelia, del mismo barrio, agradeció el gesto de la intendencia de Vilelas. “Hace cinco días estábamos con el agua hasta las rodillas en los dormitorios, si no hubiésemos tenido este aporte con la manguera que trajo Barranqueras todavía íbamos a seguir inundados”.

Perdió placares y otros muebles, pero no es la primera vez que transita este dolor. ‘Hace 10 años que continuamente paso por esta situación, si no hay una bomba acá sabemos que ante cada lluvia por mínima que sea vamos a tener agua en nuestras casas‘, comentó.
Nueve son los integrantes de la familia de Ofelia y sostuvo que debió convencer a una de sus hijas de no naturalizar la tragedia que implican las lluvias de estos registros. ‘Me decía que tiramos tantas cosas, que quería desprenderse también de lo que se mojó esta vez, pero no estamos en una situación para tirar‘, dijo respecto de lo que se podía salvar con la ayuda de vecinos y familiares.
Mirta es del barrio La Toma y tiene un pequeño kiosco por lo que no solo están las pérdidas hogareñas sino también comerciales. Colchones, muebles y otros elementos quedaron inutilizables y esperan afuera de la casa a la espera del recolector de residuos.
“Hace 20 años que vivo aquí y nunca me inundé, esto no es solo por la cantidad de lluvia caída sino por la falta de bombas, que estaban en María Cristina, nadie sabe por qué las sacaron y las volvieron a poner recién el domingo y a partir de allí el agua escurrió en 24 horas‘, consideró.
EVACUADOS
La Escuela Nº 577 de Resistencia es una de las que más evacuados tenía. Pipi Verón es presidenta de la Comisión Vecinal del barrio Don Bosco y es una de las encargadas de la coordinación de la asistencia y con sus 62 años tiene en su haber un largo recorrido en padecer y organizar asistencia ante inundaciones.
‘Empezamos con 128 personas y a casi una semana bajamos a 76, hay muchas familias que demoran su regreso primero por la posibilidad de nuevas lluvias y después porque aguardan elementos de limpieza necesarios para la desinfección de los hogares‘, comenta.

En ese establecimiento más allá de lidiar con algún reclamo puntual de los evacuados respecto del uso de las mercaderías (muchos piden llevar a sus domicilios cuando lo otorgado se utiliza para las comidas que allí se reparten) señala que el trabajo de asistencia se realiza sin sobresaltos y a diferencia de otras emergencias, en esta la solidaridad se expresó en gran medida porque entiende que el dolor ajeno movilizó las ganas de ayudar.s
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