Dramática coyuntura para la producción primaria
Las intensas precipitaciones de los últimos días, que han generado el anegamiento de miles de hectáreas sembradas en el Chaco, podrían dejar pérdidas millonarias para la producción primaria de la provincia. El fenómeno climático, además de afectar a miles de familias rurales, prácticamente paralizó el trabajo en las áreas donde, a pesar del difícil situación económica, los productores habían apostado al cultivo de algodón y girasol.
Con campos y caminos anegados, las localidades del sur y el sudoeste provincial son las que, al menos hasta ahora, sintieron con más fuerza el efecto de esta verdadera catástrofe climática que acaba de asestar un duro golpe al enorme esfuerzo de los productores chaqueños. Para colmo, las fuertes lluvias (con registros que superaron marcas históricas) llegaron en momentos en que la mayoría de los productores tienen dificultades, como señala un comunicado que acaba de hacer público la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) donde se advierte que, en plena cosecha, productores de economías regionales apenas cubren la mitad de sus costos. El documento de la entidad expresa la preocupación “por el agravamiento de la crisis que atraviesan los 32 complejos productivos del país, que generan miles de empleos”, y señala que la mayoría de los complejos productivos deben afrontar, además, una fuerte caída del consumo interno que no sólo afecta la rentabilidad sino también incrementa los costos fijos de las explotaciones en el interior del país. La entidad explicó que oportunamente presentó ante el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación una propuesta diferencial destinada a las producciones primarias de las economías regionales a través de la imposición del adelantamiento del mínimo no imponible, con el fin de mejorar la rentabilidad de los productores, fuertemente afectada por la suba de costos internos, la elevada presión tributaria (la reimposición de los derechos de exportación), la dolarización de los insumos, el aumento de la energía y el encarecimiento de los créditos por la suba de tasas. La entidad, además, observa que en la mayoría de los sectores productivos “se registra un nulo o escaso nivel de rentabilidad en plena época de cosecha que impide cualquier planificación a corto y mediano plazo”.
En el Chaco, en tanto, las lluvias abrieron nuevos interrogantes respecto a los resultados que, en estas difíciles condiciones, pueda arrojar la campaña de girasol en que, dicho sea de paso, aún resta cosechar alrededor de un 20 por ciento de los lotes dedicados a este cultivo y que están ubicados en las zonas donde se registraron en los últimos días los mayores milimetrajes de agua caída. A esto debe sumarse que también hay caminos anegados, lo que demorará aún más el tiempo de recuperación de estas zonas. Una cifra confirma lo dramático de la situación: el gobierno provincial resolvió aportar 40 millones de pesos a los municipios afectados por la emergencia que, a juzgar por las noticias que llegan desde las zonas más afectadas, está provocando daños que por ahora no se terminan de calcular. En las zonas urbanas de Presidencia Roque Sáenz Peña, Las Breñas, Coronel Du Graty, Quitilipi, Villa Ángela, Villa Berthet, por citar solo algunas de las localidades afectadas por el fenómeno climático, además de las del área metropolitana, miles de familias sufren los efectos de las inundaciones.
Es de esperar que las gestiones del gobernador Domingo Peppo en Buenos Aires ante la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, a quien solicitó que se ponga en marcha en la provincia el programa nacional de asistencia a emergencias y catástrofes, tengan una rápida respuesta de la Nación, así como el pedido para que se envíen vehículos aéreos y terrestres para poder acceder y ayudar a las familias de las zonas rurales más comprometidas por las precipitaciones y que todavía permanecen aisladas. También se espera con gran expectativa la respuesta que brinde la Nación a los pedidos que presentó en los últimos días el Chaco para que se pueda avanzar con obras que permitirían atenuar el impacto de la emergencia hídrica.
Es un momento difícil para la provincia que, además de tener ahora paralizada su producción primaria, tiene también a muchos chaqueños sufriendo los efectos de las inundaciones.










