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Historia de ambición, muerte y heridas que no cierran

Hace ocho años masacraban a Manuel Roseo y su cuñada para quedarse con sus tierras

SÁENZ PEÑA (Agencia) - Hay muchas historias y comentarios de lo más inverosímiles que aparecieron luego de que el campesino al que algunos denominaban como un terrateniente en función a las miles de hectáreas que eran de su propiedad, Manuel Roseo, y su cuñada Nelly Bartolomé, fueran asesinados con el fin de quedarse con sus tierras valuadas en millones de dólares.

Roseo era dueño de una estancia que ocupaba 250.000 hectáreas entre el Chaco y Formosa. Había nacido en 1935 en Roma y cuando tenía 20 años llegó a la Argentina. Tuvo un emprendimiento textil en Buenos Aires junto a su hermano, en los ‘70 lo vendieron para comprar, con ese dinero, la estancia La Fidelidad a Jorge Born. Siempre quisieron comprarle la estancia, pero nunca quiso venderla. Lo dice el periodista de NORTE Sergio Schneider, que tuvo la ocasión de visitarlo y hablar con él, en el año 2002, cuando había conspiraciones en su contra, sobre todo para forzarlo a vender las tierras.

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Manuel Roseo en una foto de NORTE durante la única entrevista que concedió en 2002 y en la que ya advertía que querían despojarlo de sus tierras.

Roseo no se habría imaginado que a los 76 años sería asesinado en esta provincia en la que puso su capital pero que vivió modestamente. Y junto a él murió asesinada y torturada, también, su cuñada Nelly.

El cuerpo de Roseo fue hallado el jueves 13 de enero de 2011 en una habitación de su vivienda de Castelli, a 120 kilómetros al norte de Sáenz Peña.

Fue golpeado y luego asfixiado con una bolsa de plástico que le pusieron en la cabeza. El mismo mecanismo le aplicaron para asesinarla a Nelly Bartolomé (73), una docente jubilada que vivía con él. Los crímenes se habrían cometido esa misma mañana, de parte de dos o más personas que no tuvieron mayores dificultades en ingresar a la casa. Eso precisó el periodista, una construcción vieja, pequeña y modesta (como cualquiera de esa zona), sin mayores medidas de seguridad.

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Una imagen increíble y que fue parte del expediente. Roseo junto a Menocchio días antes de la masacre. El “Gusano” se había acercado a quien sería su víctima e intentó forjar una relación.

Muy pronto se descubrió el móvil del crimen y a sus autores, que han sido juzgados en Sáenz Peña, donde se conocieron algunos detalles de las “andanzas” de quienes resultaron ser sus asesinos y de la ambición desmedida por las tierras por las cuales este hombre en Castelli pagó con su sangre.

EL ÚNICO PERIODISTA QUE LOGRÓ ENTREVISTARLO

Sergio Schneider, periodista y actual jefe de Redacción de NORTE, fue el único en entrevistar a Roseo en el año 2002.

El diario Infobae destaca, precisamente, este logro periodístico: ¿Por qué quiso entrevistarlo? ‘Se trataba del mayor terrateniente del Chaco y uno de los diez más grandes del país y vivía como un peón en una humilde casa en Castelli. Tenía un jeep viejo y vestía siempre de fajina‘.

Para conseguir la nota -dice el diario porteño-- Schneider y un fotógrafo pasaron varios días en Castelli. ‘A regañadientes nos dio la entrevista. Lo logramos por el fotógrafo, que le cayó bien. Le dijo, mire don Roseo, yo le puedo hacer una foto con zoom, desde varios metros, usted no se entera y yo vuelvo contento. Pero déjenos hacerlo por derecha... Todo el mundo se pregunta por qué alguien que tiene 259 mil hectáreas vive con tanta sencillez, le dije. Y me contó una anécdota de posguerra de su infancia en Italia. Estaba jugando con otros chicos cuando alguien les contó de un bar donde si uno se tomaba un café podía usar toda el azúcar que quisiera. Hacia allá corrimos y estábamos con la ñata contra el vidrio -dijo Roseo parafraseando el tango- mirando al idiota que podía poner 12 terrones de azúcar y sólo usaba dos...‘ Fue la manera que tuvo Roseo de explicar el modo sencillo en que vivía. No necesitaba nada más.

3000 VACAS QUE SE PERDIERON EN EL MONTE

Roseo llegó a la Argentina a fines de los 50. Con su hermano Luis tuvieron primero un emprendimiento textil, con cuya venta adquirieron el campo. Habían sido granjeros en Italia y querían volver al campo. Pero el campo era demasiado grande y no tenían experiencia. Compraron primero unas 3000 cabezas de ganado que soltaron en el campo. Se perdieron en el monte y no las recuperaron más. También plantaron algodón, pero el río al cambiar de cauce inundó la plantación.

“Finalmente se conformó con un aserradero en Castelli, donde vivía en una casa pequeña, muy humilde -dice Schneider-. Vivía con la viuda de su hermano, posiblemente en concubinato. Muy de pueblo chico, todo con sobreentendidos. Al mismo tiempo tenía una relación con una señora de apellido Cuéllar, con la que no convivía pero con la que tuvo dos hijos‘.

“UN TIPO ASTUTO Y SABIO”

¿Qué clase de persona era? “Algunos dicen que Roseo era un especulador -responde Schneider-; otros, que tenía una visión más romántica. Pero nunca salía de la cosa chica. Alguien que lo conocía me dijo que él quería encarar algo productivo pero nunca tenía fondos suficientes. A mí me pareció un tipo muy astuto y a la vez muy sabio y tranquilo. Menocchio, su asesino, lo venía tratando de convencer para que le vendiese el campo. Había una asechanza permanente sobre las tierras de Roseo y una consecuente desconfianza suya”.

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