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Riesgo creciente de freno de la economía mundial

El conflicto comercial entre Estados Unidos y China y la frágil tregua que pactaron ambas potencias, que expira el próximo 1 de marzo, genera preocupación en la comunidad internacional ante la posibilidad de que la falta de un acuerdo entre Washington y Pekín provoque una desaceleración de la economía global y, lo que sería peor, empuje al mundo a un nuevo ciclo recesivo.

Las últimas jornadas de operaciones de 2018 en Wall Street habían mostrado cierto optimismo por el avance logrado a fines del año pasado en las conversaciones comerciales entre el gigante asiático y el país del norte. Pero el comportamiento de los índices bursátiles en Estados Unidos cambió en la primera sesión de este 2019 que acaba de ponerse en marcha y Wall Street abrió a la baja luego de comprobar que los mercados de Asia y Europa comenzaban a mostrar señales negativas, confirmando de alguna manera que existen ciertos temores a que la economía global se desacelere en los próximos meses. En ese sentido, analistas de conocidas consultoras coinciden en señalar que un desplome en el precio de las acciones en los mercados europeos o asiáticos puede ser una luz de alerta de que se avecinan mayores problemas económicos. Los más pesimistas, incluso, no descartan que el mundo pueda ingresar en un período de recesión, aunque admiten que el actual escenario económico es difícil de interpretar y la tarea de hacer predicciones se ha vuelto más complicada en los últimos años. En la eurozona, por ejemplo, las variables económicas del tercer trimestre de 2018 mostraron una desaceleración del crecimiento, y los casos más preocupantes son los de Francia e Italia cuyas economías dan claras señales de contracción. Todo esto, además, se da en un escenario que tiene en vilo a la mayoría de los dirigentes europeos: la salida del Reino Unido del bloque regional, que ya tiene fecha (el 29 de marzo) y cuyo impacto y alcance es difícil de predecir. Por otra parte, se debe tener en cuenta que en mayo hay elecciones legislativas para renovar representantes en el Parlamento Europeo y de los resultados de esos comicios dependerá el futuro de la zona euro, ya que un triunfo de los partidos nacionalistas (que se oponen a las políticas acordadas en Bruselas) podría complicar la marcha de la Unión Europea. En ese sentido, el periodista de la agencia Bloomberg, Jonathan Stearns, observó esta semana que una fuerte presencia de esas fuerzas en el Parlamento Europeo, donde ningún sector tiene mayoría absoluta, podría complicar o incluso bloquear la formación de una nueva comisión. Es que, adem ás de sancionar leyes junto con los gobiernos nacionales de la unión regional, el parlamento conformado con representantes de 28 países aprueba la conducción de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo del bloque, que tiene entre otras funciones la de negociar acuerdos comerciales. La comisión propone, además, legislación europea sobre todo tipo de temas, de manera que una mayor presencia de las fuerzas políticas que rechazan la UE podría generar un cambio en las reglas de juego con repercusiones en el resto de los mercados internacionales. Si se diera, como algunos economistas anticipan, un creciente nivel de incertidumbre global con una consiguiente desaceleración de la economía en el mundo, la Argentina y otros países calificados como emergentes no podrán evitar salir perjudicados en este posible escenario, sobre todo por la mayor volatilidad a la baja en los mercados financieros mundiales, el encarecimiento de los créditos y las turbulencias en el comercio internacional.

El panorama no es el mejor para nuestro país, que viene con una economía con números en rojo, con aumento de la desocupación, caída de la actividad en la construcción (cayó un 15,9 por ciento en noviembre, según datos del Indec), fuerte desplome de la industria (13,3 por ciento), salarios que perdieron poder adquisitivo (si se miden en dólares son 50 por ciento menores que en 2015, según la consultora Ecogo), tasas altas que complican la economía e inflación. Como si eso fuera poco, muchos economistas recuerdan que en diciembre de este año se termina la financiación del FMI y advierten que el país marcha hacia una reestructuración de la deuda y no descartan el riesgo de una cesación de pagos. Solo cabe esperar un milagro para que el mundo no caiga en recesión y que la Argentina logre sortear la delicada situación que atraviesa, producto de decisiones equivocadas que se tomaron e hicieron inviable la economía nacional.

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