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Atención sanitaria de calidad para madres y recién nacidos

Este año se conmemora el 30 aniversario de la adopción de la Convención de los Derechos del Niño, y por ese motivo el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) remarcará en todas las acciones que realizará en 2019 la necesidad de hacer realidad todos los derechos de todos los niños y niñas del mundo, comenzando por el derecho a la supervivencia.

Es que, según informa el organismo internacional, en las últimas tres décadas, se han logrado grandes avances para garantizar la supervivencia infantil en casi todos los países, al reducir a más de la mitad los fallecimientos antes de los cinco años; pero el progreso para los recién nacidos ha sido más lento: los bebés que mueren en el primer mes de vida suponen un 47 por ciento del total de los que fallecen con menos de cinco años.


Esta semana Unicef recordó que casi 400.000 niños nacieron en el mundo en Año Nuevo, pero muchos de esos recién nacidos no lograron pasar de su primer día de vida a causa de complicaciones en el parto e infecciones como sepsis, neumonía y otras causas prevenibles.

 

Un millón de bebés murieron el día de su nacimiento y 2,5 millones no pasaron de un mes de vida y, lo que es más grave aún, fallecieron por causas que se podrían haber evitado con pocos recursos

 

Los últimos datos confiables que están disponibles sobre este tema son de 2017, año en el que un millón de bebés murieron el día de su nacimiento y 2,5 millones no pasaron de un mes de vida y, lo que es más grave aún, fallecieron por causas que se podrían haber evitado con pocos recursos.

Para hacer frente a este serio problema, Unicef puso en marcha la campaña Cada Vida Cuenta, a través de la cual hace un llamado para que se invierta inmediatamente en medidas sanitarias accesibles y de calidad para cada madre y cada bebé; por ejemplo, clínicas con agua limpia y electricidad, la presencia de personal médico capacitado, medicamentos y equipamiento para tratar complicaciones durante el embarazo y el parto.


Un informe reciente de Unicef, revela que los bebés nacidos en Japón (donde solo fallece 1 de cada 1.111), Islandia (1 de cada 1.000) y Singapur (1 de cada 909) tienen las mejores posibilidades de supervivencia, mientras que los recién nacidos de Pakistán (1 de cada 22), República Centroafricana (1 de cada 24) o Afganistán (1 de cada 25) se enfrentan a las peores probabilidades.

En América Latina y el Caribe, Cuba es el país con la mejor tasa de supervivencia (con una muerte por cada 417 nacimientos), seguida por Antigua y Barbuda, Uruguay, Chile, Costa Rica y Argentina. Haití y la República Dominicana, en cambio, son los países que tienen las peores cifras de mortalidad en recién nacidos de la región.

Sobre esta cuestión, los expertos observan que el riesgo para los bebés varía entre los países y aún dentro de cada nación y por eso es importante ampliar el acceso a los servicios de salud a nivel global. Es que, de acuerdo a estudios de Unicef, la supervivencia de los recién nacidos está estrechamente relacionada con el nivel de ingresos de un país.

La tasa de mortalidad de recién nacidos en los países de ingresos altos es de solo tres muertes por cada 1.000 nacidos vivos; mientras que en los países de bajos ingresos la tasa asciende a 27. La diferencia, advierten los especialistas, es muy significativa; y explican que si todos los países redujeran su tasa de mortalidad de recién nacidos a por lo menos la media de los países de ingresos altos, para 2030 se podría salvar la vida de 16 millones de recién nacidos.

A partir de estos datos, es importante que se escuchen las palabras de la subdirectora ejecutiva de Unicef, la sueca Charlotte Petri Gornitzka, cuando hace pocos días reiteró el llamado de la organización internacional para trabajar y cumplir con todos los derechos de todos los niños, empezando por el derecho a sobrevivir.

“Podemos salvar miles de vidas si invertimos en capacitación y equipamos a los trabajadores de la salud locales para que todos los niños lleguen al mundo gracias a un par de manos seguras”, remarcó la titular del organismo de Naciones Unidas.
Unicef asegura que es posible poner fin a las muertes prevenibles de recién nacidos en el curso de una generación. Es de esperar que así sea y que todos los países, incluido Argentina, asuman como propio ese enorme desafío.