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La Página del Lunes

Pioneros del bajo costo

Hoy es el último día del año, al que esta medianoche deberemos sumar uno más, el 2019, que presidirá nuestras vidas por otros 365 días. Un momento más propicio para el brindis y la acción de gracias que para la reflexión sesuda. Los que no nacimos en esta tierra, pero ya tenemos más años de Chaco que en otros lugares, y que lo amamos como a una madre, nos alegramos cuando las estadísticas nos colocan en lugares destacados por cosas bien hechas y nos entristecemos cuando es todo lo contrario.

Comentando brevemente algo que se recordará en la semana que hoy empezamos, viene a la mente algo de lo que se está hablando hace casi dos años, pero que a los chaqueños no nos ha tocado ni de refilón, como tantas otras promesas como el “hambre cero” y “los brotes verdes”. Nos referimos a las aerolíneas y a los vuelos de bajo costo. Mucho ruido, pero hasta ahora, cero al as. Es cierto que, hablar ahora de este tema cuando la prioridad es comer y tener trabajo, es una especie de exageración.

EL EMPUJE CHAQUEÑO

Pero no lo es tanto, sobre todo porque el empuje de chaqueños de pura cepa, entidades y gobernantes, lograron en 1957 (¡61 años atrás!) la creación y puesta en marcha de Aerochaco, una empresa provincial de aviación comercial, que bien pudo llamarse de bajo costo y que, además, unía puntos de esta región sin necesidad de pasar por Buenos Aires. Con el avance de los años fue un orgullo tenerla y hasta considerar que, muchos años antes de que existiera, ya integraba una especie de Mercosur de la aviación comercial. Para fines de la década del 70 y en los ochenta se podía viajar desde Resistencia a Santa Fe, Córdoba, Mendoza, San Juan, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Posadas, Formosa, Puerto Iguazú. Éramos pioneros en toda la Argentina, claro, sin las palabritas mágicas “low cost”. Tanto fue así que las provincias que integraron en esa época una alianza regional que se denominó Crece Nea - Litoral (litoral y nordeste y noroeste) la quisieron hacer suya y pasó a denominarse ALFA (Aero Línea Federal Argentina). Eso, y un uso de las cosas del Estado para el beneficio de pocos, selló la partida de defunción. Ninguna de las provincias favorecidas por los vuelos quiso hacer un aporte económico y el Chaco se sintió muy solo y además debió soportar exceso de personal y abuso de los pasajes a costo cero.

VEINTINUEVE AÑOS ATRÁS

Así se llegó al 5 de enero de 1990 -veintinueve años atrás-, día en que Aerolínea Federal Argentina (ALFA) decidió la suspensión de sus vuelos, en principio hasta el 31 de enero. La conducción de la empresa alegó la imposibilidad de autofinanciación, ya que desde septiembre de 1989 no percibía la complementación económica que determinaba una ley nacional. Días después, el 11 de enero, el gobernador, Danilo Baroni, anunció que la suspensión de vuelos se prolongaría por tres meses. Finalmente, nunca se volvieron a reanudar esos vuelos y, a principios de junio, se decidió la liquidación de la empresa y el despido de todos los empleados. El último vuelo había sido el 4 de enero a Tucumán y Mendoza. El 23 de marzo de 1991 una asamblea extraordinaria de la empresa decidió su transformación en una Sociedad Anónima con participación mayoritaria del Estado provincial para ser luego privatizada. Se decidió restituirle el nombre original de Aerochaco S.A. Lo que pasó luego fue una especie de vía crucis con el fracaso de capitales chilenos y el intento de retomar algunos vuelos con aviones alquilados en la gobernación del 2007-11.

Esta, como tantas otras, ha sido una oportunidad perdida y una negación del espíritu emprendedor de muchos habitantes de esta provincia, nativos o no. Hoy, lo que fue un orgullo y pudo ser un adelanto de décadas, es apenas un recuerdo nostálgico, porque pasaron 29 años de esa orden de cierre y todos los chaqueños que tienen esa edad o menos no conocieron a Aero Chaco ni en figuritas.

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