El fantasma del desempleo
Si en materia económica no hay nada para festejar en la Argentina en este año que ya finaliza, el anuncio del gobierno nacional sobre la suspensión de las licitaciones de obra pública bajo la modalidad de Participación Público Privada (PPP) anticipa que en 2019 tampoco habrá una significativa recuperación del empleo.
Según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la tasa de desocupación fue del 9 por ciento en el tercer trimestre del año. La subocupación total del país, en tanto, aumentó un punto en forma interanual, ubicándose en el 11,8 por ciento contra el 10,8 por ciento del mismo período del año pasado. De esta manera, se estima que hay casi cuatro millones de personas con graves problemas de empleo en un país que sigue sufriendo los efectos de la inflación, la caída de los salarios y con una buena parte de su población por debajo de la línea de pobreza. El informe del Indec, titulado “Mercado de trabajo. Tasa e indicadores socioeconómicos (EPH)”, señala que de los 31 centros urbanos que abarca la encuesta, el mayor nivel de desocupación se ubicó en el conglomerado Santa Rosa-Toay con un 13,2 por ciento, seguido por Mar del Plata con 11,8 por ciento y los partidos del Gran Buenos Aires con 11 por ciento. El menor nivel de desempleo se constató en Gran San Juan con dos por ciento, seguido por Posadas, con 2,4 por ciento de desocupación y Gran San Luis con 2,7 por ciento. En la Ciudad de Buenos Aires, el desempleo se situó en el 8,4 por ciento, mientras que en el Gran Resistencia registró un 3,1 por ciento.
Estos indicadores son un claro reflejo de la marcha de la economía. En todo el país hay 180 mil desocupados más que hace un año y, al menos por ahora, no hay nada que indique que en lo que resta del mandato del presidente Macri la situación vaya a cambiar. En todo caso, si hay recuperación económica a lo sumo habrá una modesta recuperación del empleo, porque como bien señalan los estudiosos de la historia de la economía, destruir fuentes de trabajo es más fácil que generar empleos. En noviembre pasado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) empeoró sus pronósticos para la Argentina, al proyectar que la economía caerá 2,8 por ciento este año y 1,9 por ciento en 2019, con un consecuente aumento del desempleo y la pobreza. La previsión presentada en ese reporte significó un importante cambio en las proyecciones de la OCDE para la Argentina, dado que en el informe anterior había pronosticado que el país iba a experimentar una expansión del 0,1 por ciento en 2019.
El desplome de la actividad económica golpeó con dureza a las pequeñas y medianas empresas de todo el país, que son las que generan más del 80 por ciento de los puestos de trabajo en la Argentina. El achicamiento del consumo interno, en un contexto recesivo e inflacionario, se tradujo en una significativa pérdida de rentabilidad para este sector que es clave para mantener el empleo. Los aumentos desmesurados de costos que derivaron de los fuertes incrementos tarifarios y alzas de insumos a precios dolarizados produjeron el cierre de muchas pymes a lo largo y ancho del país. Vale la pena repasar el contenido de la carta abierta que publicó esta semana la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), en la que describe una “recesión sin final a la vista”. “Un elemental balance de tres años del actual gobierno nacional arroja una recesión sin final a la vista, cifras de pobreza alarmantes, un mercado interno paralizado por la pérdida de poder adquisitivo, constante caída de la actividad industrial y de las economías regionales y un endeudamiento insostenible que augura nuevos ciclos de ajuste y caída de la actividad”, advierte la entidad.
Por otra parte, una investigación realizada por el Centro Atenea y la Fundación SES, que tomó como punto de partida las cifras oficiales correspondientes al primer trimestre de este año de la Encuesta Permanente de Hogares revela que el mayor aumento de los niveles de desocupación se presenta en los sectores más jóvenes de la población. En ese difícil contexto, también los que tienen trabajo temen perder su empleo. El actual modelo económico generó las condiciones que a la Argentina a esta difícil coyuntura por lo que es de esperar que la próxima gestión nacional priorice la recuperación del trabajo.










