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Merecidos premios para científicos argentinos

En tiempos en los que las políticas públicas no acompañan el esfuerzo y la dedicación de la comunidad científica argentina, no está de más destacar los premios entregados por la Fundación Bunge y Born a dos investigadores que desarrollaron soluciones para hacer frente a enfermedades como el mal de chagas y el VIH en contextos sociales vulnerables.

Se trata de los premios que recibieron, en forma separada, el biólogo Patricio Diosque, y la investigadora especialista en enfermedades infecciosas, Natalia Lorna Laufer. El reconocimiento al primero fue por haber desarrollado una plataforma que permite elaborar un diagnóstico sencillo y seguro de las enfermedades de Chagas y leishmaniasis; mientras que el galardón que recibió Laufer fue por el estudio que llevó a cabo sobre las características inmunológicas y virológicas en adultos jóvenes que contrajeron el VIH por transmisión perinatal.

En ambos casos, la Fundación Bunge y Born resolvió concederles el premio a la Investigación de Enfermedades Infecciosas en Contextos Sociales Vulnerables, que tiene como objetivo fomentar el desarrollo de investigación aplicada y promover proyectos que contribuyan a la prevención, diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades en la Argentina. Diosque es doctor en Ciencias Biológicas, egresado de la Universidad Nacional de Tucumán y director del Instituto de Patología Experimental - Conicet en la Universidad Nacional de Salta.

La importancia del reconocimiento que recibió radica en el hecho de que el mal de Chagas y la leshmaniasis son dos patologías endémicas en el país que afectan en mayor medida a personas que viven en situación de pobreza y contextos sociales vulnerables, por lo que en general requieren del sistema de salud público.

Debido a que la plataforma de diagnóstico que logró desarrollar es rápida, precisa y de fácil uso, su aplicación es ideal para centros de salud que no cuentan con equipos de mayor complejidad. Desde la fundación que otorgó los premios se explicó que la principal estrategia de control de estas enfermedades se basa en la detección temprana, por lo cual resulta de gran interés el desarrollo de métodos sensibles, específicos y sobre todo de bajo costo.

El proyecto presentado por Diosque lleva el nombre de “Amplificación isotérmica y sistema Crispr/cas para el diagnóstico molecular de infecciones por Leishmania y Trypanosoma cruzi en centros de atención de salud pública”.

Por su parte, el proyecto de la doctora Natalia Lorna Laufer, investigadora asistente del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (Inbirs) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), lleva por título “Reservorios virales, inmunidad e inflamación en adultos jóvenes con transmisión perinatal del HIV: ¿Es irreversible el daño?”.

Con esta propuesta busca conocer las características particulares inmunológicas y virológicas de esta población, para entender las consecuencias de faltas en tratamientos y programas específicos en momentos claves de su desarrollo. Laufer tiene un post doctorado en enfermedades infecciosas en el Conicet, donde es investigadora asistente, y además es magister a distancia en ensayos clínicos en la Universidad de Londres.

Su trabajo adquiere relevancia en el mundo científico, ya que -según observan los especialistas- todavía existen muchas preguntas respecto del establecimiento, la dinámica y la persistencia de reservorios virales en las personas con diagnóstico positivo, y porque los tratamientos con antirretrovirales aún no han logrado erradicar el VIH del organismo.

El concurso de la Fundación Bunge y Born otorgó 2,5 millones de pesos en premio a cada proyecto ganador, reconociendo así la trascendencia y el enorme valor de sus trabajos científicos. Es necesario que en la Argentina se vuelva a apoyar a los investigadores para que puedan seguir desarrollando su labor y generando nuevos conocimientos y métodos que aportan beneficios a todos los argentinos.

De hecho, la Fundación que otorgó estos premios fundamenta la existencia de los mismos en el hecho de que la ciencia representa un campo imprescindible para el bienestar y el desarrollo del ser humano, y por lo tanto premiar a hombres y mujeres dedicados a ella es la mejor forma de respaldar el conocimiento y propiciar genuinos beneficios para la sociedad en su conjunto.

Este reconocimiento a dos investigadores adquiere una relevancia especial en momentos en que desde las más altas esferas oficiales se muestra un enorme desinterés por la investigación científica, que se advierte claramente en aquellas áreas que son fundamentales para la producción de conocimiento científico que vienen sufriendo recortes que, como en los años 90, vuelven a colocar en una situación crítica a muchos científicos argentinos.

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