Hacia un Nuevo Año...
En el hemisferio sur, por estas épocas, estamos comenzando el verano, tiempo cuando plantas y árboles ya nos prodigan sus flores y frutos, por lo contrario en el hemisferio norte se inicia el invierno, con días fríos y paisajes nevados.
Por Juan Antonio Alberto
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Pese a que el verano verdadero ya ha comenzado, los gobiernos de los países ubicados al sur del ecuador, declaran el principio del verano civil aprovechando la fecha del Solsticio de Verano del hemisferio sur, evento que ocurre entre el 20 y el 22 de diciembre de cada año.

Sin dudas, esta etapa del año está para todos cargada de simbolismos, proyectos y esperanza, ya que significa el cierre de una ciclo y sus actividades, el comienzo de las vacaciones para muchos y, sobre todo, las festividades de navidad y año nuevo llenas de sueños y buenos deseos.
La Navidad, Tiempo de Fe, Paz y Tradiciones
El ambiente de Navidad nos ofrece un espacio privilegiado para reunirnos con familiares y amigos, momentos que están marcado por la fe, el respeto y la fraternidad en torno al Niño de Belén, fechas que representan una celebración fundamental para la vida cristiana.

Etimológicamente Navidad significa “día de nacimiento” o “principio de vida”. Por su parte, la palabra inglesa Christmas, significa “Misa de Cristo”, aunque las autoridades eclesiásticas la traducen como nacimiento de Cristo.
En la contemplación de toda nueva vida, la humanidad tiene un motivo ilimitado de esperanzas. A pesar de las dificultades que vivimos, de la guerra y la violencia, de las estructuras injustas, la fe no se detiene y surge, siempre, más fuerte que la misma muerte. La narración del nacimiento del Niño Jesús nos trae la esperanza de una nueva vida y con ella la idea alentadora de nuevas oportunidades y un mundo más justo.
Por ello, pese al cansancio y las presiones de un año de actividades, el mes de diciembre y con él las fiestas que tanto disfrutamos, nos dan nuevos bríos y alegrías representando un tiempo de fe, paz y encuentros, período lleno de símbolos y tradiciones que nos predisponen a la celebración. Ahora bien, se han preguntado alguna vez de dónde surgen o qué significado tienen los símbolos que usamos para adornar aquí y allá anunciando estas festividades. Estoy seguro que sí, veamos pues de donde proviene el uso de algunos de ellos.

Costumbres y Símbolos Navideños
Por estas latitudes, en nuestro país y nuestra región, tal vez los más conocidos y frecuentes sean el arbolito de Navidad y el Pesebre o Nacimiento.
Se afirma que fue San Francisco de Asís quien armó el primer Pesebre o Nacimiento de la historia, formado por hombres y mujeres de verdad. Al pasar el tiempo, las personas fueron sustituidas con figuras artificiales. En Hispanoamérica, esta tradición data del siglo XVI, cuando los misioneros españoles utilizaron el nacimiento para llevar el mensaje cristiano a las comunidades indígenas.
El árbol navideño es una costumbre que surgió en el norte de Europa antes de la llegada de Cristo. El follaje perenne del pino representaba el triunfo del bien sobre el mal. A comienzos del siglo VIII, al llegar el cristianismo a estas comarcas de Europa Central y Septentrional, San Bonifacio, un monje benedictino inglés (más tarde, apóstol de Alemania), transformó la tradición adoptando el pino como símbolo del nacimiento del Hijo de Dios, que trajo al mundo la luz de la vida y la verdad.
Por su parte, los adornos del árbol navideño, tales como los globos, estrellas o herraduras que cuelgan de éste en nuestros días, representan las antiguas piedras, manzanas u otras cosas que adornaban antes al roble de los pueblos paganos. Cada uno de estos objetos tiene un significado, dicen que las herraduras traen buena suerte. Las piñas son símbolo de inmortalidad. Las campanas muestran la alegría navideña.

Las manzanas o globos de navidad representan la abundancia y la estrella que se coloca en la punta del árbol navideño representa a la de Belén que guió a los Reyes Magos, desde Oriente hasta el pesebre donde nació Jesús, mientras las otras estrellas anuncian los designios de Dios y simbolizan la esperanza. En la actualidad las lamparitas eléctricas han sustituido a las velas que simbolizan la purificación y su llama la representación de Cristo, la luz del mundo, convirtiéndose así en elementos capaces de iluminar nuevas ilusiones y esperanzas de paz.

Otros adornos usuales pero de origen lejano son el muérdago y acebo, tradición que procede de los países del norte de Europa. El muérdago, siempre verde, había sido ya considerado por los druidas como una planta sagrada que aporta suerte y fertilidad. La costumbre de colocar unas ramitas de muérdago sobre los marcos de puertas y ventanas o en los techos entronca con su particularidad de enraizar sobre el tejido vivo de otras plantas y no sobre la tierra (hemiparásita), a diferencia de la mayoría de los vegetales. La tradición dice que la muchacha que recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. En el caso de una pareja, obtendrá el don de la fertilidad. Esta aplicación navideña procede de los países del norte y centro de Europa.
En Estados Unidos se implantó a mediados del siglo XIX, y más tarde fue adoptado en España y Latinoamérica. Por su parte, el acebo es un arbusto que puede alcanzar dos metros, con follaje perenne compuesto por hojas duras y brillantes; sus flores se presentan en pequeños racimos, que dan lugar a los frutos tan característicos de bolitas rojas. Considerada planta sagrada en la cultura occidental al asociarlo a la Navidad, fue importada a América por los ingleses, no tardó en convertirse en la planta navideña por excelencia y en símbolo de la Navidad, representando la prosperidad.

La Flor de Nochebuena, conocida también como Poinsettia, Flor de Pascua o Estrella de Navidad, o Estrella Federal en Argentina, es una planta originaria de México cuyo nombre científico es Euphorbia pulcherrima (Pulcra o la más bella) y fue introducida a Estados Unidos en 1825 por Joel Robert Poinsett, por ello se la comenzó a denominar Poinsettia. Durante la temporada navideña sus hojas cambian de color y es cuando se forman las vistosas flores rojas, por eso en algunos países la llaman Estrella de Navidad o Flor de Noche Buena y se la adoptó como adorno de estas fiestas. Como sus hojas rojas perduran tres o cuatro meses más, también se le denomina Flor de Pascua.
A MANERA DE DESPEDIDA...
Al concluir este nuevo ciclo y en estas fechas llenas de buenas intenciones y esperanzas hago llegar a ustedes el deseo de Paz, Salud y Fraternidad para un Mundo Mejor. A todos de corazón: ¡Felices Fiestas, Próspero 2019 y Felices Vacaciones!










