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El verdadero valor de la lactancia materna

Las cifras recolectadas por la última Encuesta Nacional de Lactancia Materna, que se realizó en todo el país, arroja un dato muy preocupante: casi el 60 por ciento de los bebés recién nacidos no recibe solo leche materna hasta los seis meses, como recomienda la Organización Mundial de la Salud. En otras palabras, más de la mitad de los lactantes son alimentados con sustitutos artificiales que no brindan los beneficios que ofrece la leche materna que es, por lejos, el alimento más completo para los bebés porque les asegura un óptimo desarrollo nutricional, inmunológico y afectivo.

¿Cuáles son los motivos que llevan a reemplazar la leche materna, que es alimento más seguro para los chicos, por otro tipo de productos industrializados que no son tan seguros desde el punto de vista nutricional? Las razones son múltiples, pero se pueden citar algunas, entre las que se destacan la falta de espacios tranquilos para que las madres puedan amamantar, las obligaciones que impone a estas mamás el regreso al ámbito laboral tras la licencia por maternidad, y también la falta de información sobre las valiosas cualidades de la práctica de amamantar por lo menos hasta que el bebé cumpla los seis meses. Según la encuesta nacional, solo el 42 por ciento de los bebes recibe solo leche de la madre durante el período aconsejado, es decir que una buena parte de los pequeños no reciben la amplia variedad de nutrientes que contiene la leche materna y que son fundamentales para la buena salud de los recién nacidos, ya que disminuyen los riesgos de contraer enfermedades e infecciones en esa etapa de la vida. Esto confirma la necesidad de redoblar los esfuerzos con nuevas campañas de promoción de la lactancia, llevando información tanto a las madres como al entorno familiar, remarcando la importancia que tiene que se sostenga la lactancia materna como alimento exclusivo de los niños durante los primeros 180 días de vida.

Es importante que tanto en el ámbito del trabajo como en el familiar se acompañe a la madre y se le garantice un espacio adecuado para la lactancia, que respete el derecho del niño a recibir una nutrición saludable en un marco de afecto. Los empleadores y los departamentos de recursos humanos de las empresas y organismos públicos también deben colaborar para que esto se cumpla, de manera que las cifras de lactancia materna no desciendan cada año, como sucede actualmente. Vale recordar que en un relevamiento sobre mitos y creencias en la población que la Liga de la Leche Argentina realizó en 2015, reveló que la mitad de los argentinos mayores de 16 años que participaron de la encuesta equiparó la leche materna con las versiones artificiales que se ofrecen en el mercado. No se debe pasar por alto los resultados de esta última encuesta nacional de lactancia materna, ya que el trabajo se llevó a cabo en distintos puntos del país respetando una metodología rigurosa que permitió en esta oportunidad contar con una muestra representativa de la población de hasta casi un año y medio de cada provincia en la que se relevaron los datos.

Cada año, la Organización Mundial de la Salud destaca la importancia de la lactancia materna señalando que si todos los niños del mundo de 0 a 23 meses estuvieran amamantados de forma óptima, cada año se les podría salvar la vida a más de 820.000 niños de menos de cinco años en todo el planeta. Por otra parte, está comprobado que la leche materna mejora el coeficiente intelectual del niño y la asistencia de éste a la escuela. También se sabe hoy que la mejora del desarrollo infantil y la reducción de los costos sanitarios gracias a la lactancia materna generan beneficios económicos para las familias y también para los países que favorecen ésta saludable práctica. Es que además de aportar los nutrientes necesarios para que el niño esté protegido contra las enfermedades comunes de la infancia, diversas investigaciones indican que la lactancia aporta beneficios a más largo plazo, como reducir el riesgo de sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia.

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