Brexit: el Gobierno británico respalda el acuerdo
El dividido Consejo de Ministros de Theresa May aprobó el discutido proyecto de Brexit firmado en Bruselas tras dos años de negociaciones, duramente criticado en el parlamento.
Londres, 14 (AFP) - La noche había caído en Londres, cuando una sonriente Theresa May salió por la puerta del 10 de Downing Street, donde se encuentran sus oficinas, al término de una frenética reunión de cinco horas. “La decisión colectiva del gabinete es que el gobierno debe apoyar el proyecto de acuerdo”, dijo a los periodistas. “Esta es una etapa decisiva que nos permite seguir adelante y finalizar el acuerdo en los próximos días”, agregó.

El texto, de varios cientos de páginas, debe aún ser aprobado por los líderes de los otros 27 países de la Unión Europea. Por la mañana, el primer ministro irlandés Leo Varadkar había afirmado que si el documento obtenía el aval del ejecutivo británico, “probablemente haya un consejo europeo el 25 de noviembre”.
Un centenar de manifestantes convocados por grupos probrexit se reunieron horas antes a las puertas de Downing Street para pedir a los ministros que rechazasen lo que consideran una “traición” al espíritu del Brexit, previsto para el próximo 29 de marzo. “Sólo queremos irnos, pero no nos escuchan”, dijo un manifestante de 70 años que no quiso dar su nombre. “Quieren que votemos otra vez, lo que nos convertiría en un hazmerreír”, agregó en referencia a la petición de los activistas proeuropeos para que haya un nuevo referéndum.
“Sé que nos esperan días difíciles”, afirmó May en referencia a la avalancha de críticas, tanto de los defensores de un Brexit duro, como de los partidarios de permanecer en la UE. “Esta es una decisión que será intensamente escrutada”, reconoció, pero “creo firmemente que es el mejor acuerdo que podía negociarse”.
“Un mal acuerdo”
Por la mañana, el texto había recibido duros ataques en el Parlamento por parte de los diputados probrexit del propio Partido Conservador de May, quienes acusaron a la jefa del gobierno de haber hecho concesiones inaceptables a Bruselas. “Lo que hemos estado negociando es un acuerdo que cumple con lo que votó el pueblo británico”, afirmó May ante la Cámara de los Comunes, donde partidarios y opositores del Brexit fustigaron el proyecto. “La primera ministra ha estado dos años negociando un mal acuerdo”, afirmó el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn.
Los británicos decidieron en un referéndum el 23 de junio de 2016, con 52% de los votos, salir de la Unión Europea tras 43 años de integración. El gabinete había aparecido recientemente muy dividido sobre la cuestión, ministros euroescépticos y proeuropeos dimitieron en los últimos meses debido al Brexit, y se temía que más pudiesen seguir, provocando una crisis de gobierno en uno de los momentos más críticos de la historia reciente de Reino Unido. Pero finalmente May se salió con la suya, aunque le queda aún LA difícil batalla en el Parlamento.
El acuerdo deberá ser ratificado, probablemente a mediados de diciembre, por el parlamento británico, donde May -que se enfrenta a la rebelión de decenas de diputados conservadores- tiene una muy estrecha mayoría absoluta para la que depende del apoyo de los 10 diputados del pequeño partido norirlandés DUP. Su líder, Arlene Foster, había calificado de “inaceptable” el proyecto de acuerdo pero después precisó que esperaba a verlo en detalle.
El mayor problema en las negociaciones entre Londres y Bruselas fue cómo evitar la reimplantación de una frontera con vigilancia policial entre la República de Irlanda -miembro de la UE- y la provincia británica de Irlanda del Norte. Ambas partes estaban de acuerdo en que una frontera dura podría amenazar el acuerdo de paz de 1998 que puso fin a 30 años de sangriento conflicto en Irlanda del Norte.
Gracias a la unión aduanera europea, las personas y las mercancías pueden circular libremente entre las dos Irlandas, lo que ha permitido reforzar los lazos intercomunitarios. Las autoridades temen que si se instaura una infraestructura aduanera en la frontera tras el Brexit, esta pueda convertirse en blanco de ataques de grupos paramilitares disidentes. Se prevé así que, mientras se busca una solución mejor, Reino Unido permanezca dentro de la unión aduanera europea e Irlanda del Norte continúe dentro del mercado único.
Empresarios aliviados
Los medios empresariales británicos celebraron la validación por el gobierno de un proyecto acuerdo sobre el Brexit que les evita la complejidad incalculable de una salida brutal de la Unión Europea. “Se necesita más claridad sobre la relación final” entre Reino Unido y la UE, “La incertidumbre sigue siendo alta, pero este es un paso importante hacia adelante”, afirmó Carolyn Fairbairn, directora general de la principal organización patronal, la CBI.
El proyecto de acuerdo alcanzado entre el gobierno de Theresa May y la Unión Europea garantiza entre otras cosas el mantenimiento provisional del país en la unión aduanera y el periodo de transición que tanto esperaban los medios empresariales. Gracias a esta transitoriedad, las compañías británicas seguirán sometidas a las mismas reglas que ahora mientras se negocian las condiciones de las futuras relaciones.
A falta de este periodo tapón, las empresas se habrían visto, en palabras de Fairbairn, empujudas “al precipicio” de un Brexit brutal: de la noche a la mañana el comercio entre Reino Unido y los 27 habrían quedado expuesto a las reglas básicas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que fija los aranceles a la circulación de mercancías.
Industria y aranceles
Las consecuencias de un Brexit duro podrían haber sido dramáticas para la economía británica. En un informe publicado el pasado jueves, el FMI consideró que el PBI del país podría ser hasta 7,8% inferior de lo previsto sin el Brexit. El sector industrial estaba particularmente preocupado.
Algunos grupos, especialmente en el sector farmacéutico y alimentario, empezaron a constituir reservas por precaución. El sector del automóvil, por su parte, advirtió contra el riesgo de una disparada de los precios de los vehículos ensamblados en Reino Unido.
Varios grandes fabricantes implantados en el país previeron consecuencias nefastas a muy corto plazo si no había acuerdo sobre el Brexit: el japonés Toyota y el alemán BMW mencionaron un cese temporal de su producción y Jaguar Land Rover, una reducción de sus inversiones. Algunas empresas del sector ya había pasado de las palabras a los actos, como el fabricante alemán de autopartes Schaeffler que el martes anunció el cierre de dos fábricas en Reino Unido, amenazando 500 empleos.
En otros sectores, varios gigantes industriales habían amenazado con reducir sus gastos en Reino Unido en caso de un Brexit abrupto, en particular el fabricante aeronáutico europeo Airbus y el conglomerado alemán Siemens. Ahora, con una salida ordenada, estos grupos ganan tiempo adicional para organizarse, pese a que su funcionamiento entre varios países europeos y el territorio británico pueda resultar más complejo en el marco del Brexit.
Impacto financiero limitado
También el poderoso sector financiero aplaudió el acuerdo. “El marco propuesto para la futura relación proporciona una claridad bienvenida y una base para los servicios financieros”, afirmó la City de Londres, corazón financiero de la capital británica. Finalmente, el perjuicio del Brexit para la plaza financiera londinense podría ser bastante limitado, pese a que algunos defensores de la permanencia británica en la UE habían pronosticado un éxodo de bancos hacia el continente.
Algunos grandes bancos internacionales, como HSBC, Goldman Sachs o UBS, ya anunciaron su intención de desplazar cientos de puestos de trabajo al continente, sea Frankfurt, París u otra ciudad. Pero la magnitud de estos movimientos es bastante baja: un alto responsable de la City de Londres confió recientemente que prevé que se vayan “unos miles de empleos como mucho” en un sector que ocupa a 800.000 profesionales en la capital británica. El acuerdo sobre el Brexit debería permitir limitar estos desplazamientos.
El texto debe incluir entre otras cuestiones un acuerdo sobre servicios financieros para garantizar que se mantienen intercambios fluidos entre ambas orillas del Canal de la Mancha. Se acuerda también un respiro al sector de los servicios. La hostelería y la restauración, entre otros, estaban preocupados por un divorcio brutal que les podría haber privado en muy poco tiempo de una mano de obra barata procedente del este y el sur de Europa.
Sin embargo, las consecuencias del Brexit ya son tangibles. El número de trabajadores de la UE en Reino Unido registró en el tercer trimestre su mayor retroceso desde el inicio de la serie estadística en 1997: cayó en 132.000 personas para situarse en 2,25 millones.
Dos años y medio febriles
Londres, 14 (AFP) - Desde la inesperada decisión por referéndum a favor de abandonar la Unión Europea hasta la aprobación este miércoles por Londres del acuerdo con Bruselas, Reino Unido ha vivido dos años y medio de accidentado avance hacia el Brexit.
Voto a favor del Brexit
El 23 de junio de 2016, en un referéndum que se saldó con 52% de votos a favor y 48% en contra, los británicos decidieron poner fin a 43 años de integración en la Unión Europea. Este resultado llevó al primer ministro conservador David Cameron, que había convocado la consulta y encabezó la campaña por permanecer en la UE, a dimitir.
En la pugna por el remplazo, el exalcalde londinense Boris Johnson, partidario del Brexit, se retiró a último momento y Theresa May, ministra del Interior de Cameron por seis años, fue nombrada primera ministra el 11 de julio.
La Justicia y el Parlamento
El 3 de noviembre de 2016 la Alta Corte británica dictaminó que el gobierno necesitaba aprobación parlamentaria para iniciar el proceso del Brexit. El Daily Mail calificó a los jueces de “enemigos del pueblo”, y el gobierno recurrió la decisión. El 24 de enero de 2017, la Corte Suprema confirmó el fallo, aunque dijo que el Ejecutivo no tenía obligación de consultar a las autoridades de Escocia, Irlanda del Norte o Gales en las negociaciones. El 13 de marzo, el Parlamento aprobó la ley que daba vía libre a May para iniciar la ruptura.
Pistoletazo de salida
Con una carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en la que anunciaba formalmente su intención de salir del bloque, el 29 de marzo de 2017 el gobierno británico puso en funcionamiento el Artículo 50 del Tratado europeo de Lisboa que rige el mecanismo de retirada voluntaria de un miembro. Se inició así el plazo de dos años que debe desembocar en la salida británica el 29 de marzo de 2019.
May pierde la mayoría
Intentando aprovechar la aparente debilidad del opositor Partido Laborista y fortalecer su posición en las negociaciones del Brexit, May adelantó las elecciones al 8 de junio y fracasó: perdió la mayoría absoluta y debió negociar el apoyo de los 10 diputados del partido unionista norirlandés DUP para poder gobernar.
La cuestión de Irlanda se convirtió en el principal escollo en la negociación sobre los términos de divorcio. La UE y Dublín exigen que la frontera entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda siga siendo de libre tránsito, pero ello casa mal con la oposición del DUP a que los norirlandeses tengan un trato diferente al resto de británicos.
Términos claves
El 8 de diciembre de 2017, tras negociaciones maratonianas, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y May anunciaban en Bruselas haber llegado a un acuerdo sobre algunos términos claves de la separación. Estos incluían la factura que Reino Unido deberá pagar respetando los compromisos previamente adquiridos con el bloque: 39.000 millones de libras (u$s 51.000 millones). Tras meses de debate y tras recibir el asentimiento formal de la reina Isabel II, el texto que promulga la decisión de salir de la UE se convirtió en ley el 26 de junio de 2018.
Dos ministros dimiten
El 6 de julio de 2018, May obtuvo el acuerdo de su gobierno para negociar el mantenimiento de estrechas relaciones comerciales con la UE tras el Brexit. En los tres días siguientes, dimitieron el euroescéptico ministro del Brexit David Davis, quien afirmó que May estaba “cediendo demasiado y demasiado rápido”, y el ministro de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, que se convirtió en el principal detractor de los planes de May a través de su columna semanal en el diario Daily Telegraph.
Acuerdo con Bruselas
El 13 de noviembre de 2018, el gobierno británico anunció que los negociadores de Reino Unido y la Unión Europea alcanzaron un “proyecto de acuerdo”. Al día siguiente, pese a sus divisiones, los miembros del gabinete de la primera ministra británica le dieron luz verde en un consejo de ministros extraordinario que duró cinco horas. El acuerdo deberá aún ser oficialmente aprobado por los líderes europeos reunidos en una cumbre y ratificado después por los parlamentos europeos y británico.
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