Incertidumbre en el Mercosur
El futuro ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, dijo que en ningún momento quiso desmerecer a la Argentina ni al Mercosur cuando se refirió al futuro de la relación entre ambos países y del bloque regional, pero adelantó que esos temas no serán prioridad para la nueva administración de Bolsonaro.
El economista brasileño de 69 años, que hizo un doctorado y una maestría en la Universidad de Chicago, sorprendió a los países miembros del bloque de integración regional no se apresuró al señalar que, en la nueva etapa que se pone en marcha en Brasil con la administración del excapitán del Ejército, el Mercosur no será una prioridad para el socio más grande del grupo.
De hecho, cuando fue consultado de nuevo por periodistas especializados en economía sobre qué quiso decir cuando se refirió a los futuros vínculos comerciales en la región, Guedes reiteró que el Mercosur no estará entre los puntos principales de la agenda del próximo gobierno brasileño.
Algunos que conocen muy bien el pensamiento del futuro ministro de Economía de Bolsonaro, como el ex canciller de Brasil, Celso Amorim, no descartan que con el cambio de gobierno en el vecino país se inicie un proceso de salida del bloque, una especie de Brexit en Sudamérica. Pero, a diferencia de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, en este caso el que quiere retirarse es el socio más grande, de manera que si se concreta el abandono de Brasil, el Mercosur sufriría un duro golpe y colocaría al resto de los miembros del grupo en una situación de mayor incertidumbre en un bloque que importa más que lo que exporta: a julio de este año la unión regional realizó exportaciones por 25.986 millones de dólares, pero hasta la misma fecha destinó 27.397 millones de dólares a importaciones.
Debe señalarse, además, que a casi tres décadas de su puesta en marcha, el bloque sudamericano tuvo hasta ahora una muy baja participación en los tratados de libre intercambio o de preferencias arancelarias del comercio global, y como si eso fuera poco se avecina un nuevo escenario de mayor incertidumbre para un bloque que, en rigor, nunca funcionó como se esperaba, sobre todo en regiones como la nuestra que sufre también el abandono de la hidrovía Paraná Paraguay y con ello se queda sin la posibilidad de mejorar la logística del transporte y afianzar un sistema multimodal que ayude a reducir costos y ganar en eficiencia.
Para Guedes, el Mercosur es “demasiado restrictivo”. El economista entiende que el bloque regional fue creado con una perspectiva “totalmente ideológica”, lo que hizo que, a su entender, Brasil quedara entrampado en “alianzas ideológicas”. Y eso es malo para la economía, afirma el futuro ministro. Es lamentable que hasta ahora el Mercosur no haya podido salir de su letargo, que no haya podido aprovechar la unión de esfuerzos de un grupo que, si se lo toma en su conjunto, sería la quinta economía del mundo, con un PIB de 3,32 billones de dólares. Habrá que esperar que asuma el nuevo gobierno en Brasil para ver qué sucede en el corto y mediano plazo, y hasta qué punto la industria automotriz, que es uno de los sectores que más se benefició de la unión regional, ya que el bloque permitió a ambos países integrar sus cadenas productivas de automóviles, moverá sus influencias para evitar que se diluya el proceso de integración.
En ese sentido, debe señalarse que a la Argentina le preocupa enormemente el futuro de la economía del vecino país, ya que buena de la producción de automóviles argentinos se exportaron al mercado brasileño. Por otra parte, la noticia de la reciente reunión del presidente electo Bolsonaro con el embajador de Argentina, Carlos Magariños, tras la polémica por el Mercosur, no alcanza para generar tranquilidad en medio de la falta de certezas que rodea al bloque.
Por estas horas, lamentablemente, resulta más difícil encontrar motivos para ser optimistas respecto al futuro de la unión regional. Si hasta ahora no se había avanzado lo suficiente en materia de comercio entre los socios, el desinterés en el Mercosur expresado claramente por las autoridades brasileñas electas hace pensar que el sueño de la integración está hoy más lejos de hacerse realidad.










