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Tiempos de turbulencias para el comercio global

El creciente protagonismo comercial y político de China en el mundo aumentó la rivalidad entre el gigante asiático, que asume plenamente su rol de superpotencia emergente, y los Estados Unidos con el gobierno en manos de Donald Trump, que no duda en aplicar sanciones aduaneras a las importaciones chinas. La escalada de la guerra comercial entre estos gigantes es seguida con mucha atención en América Latina, dado que podría tener consecuencias no deseables en el plano económico para la región.

Uno de los principales problemas que podría traer la puja entre ambas potencias es que aumente la incertidumbre y la falta de confianza en el comercio internacional, y un escenario global con esas características es muy desfavorable para países como la Argentina y otros mercados emergentes. En una de sus recientes intervenciones públicas, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dijo que la intención de su país es hacer frente al decidido avance de China, pero como esa afirmación la hizo antes de las elecciones intermedias del martes pasado en las que los demócratas recuperaron fuerzas en la Cámara de Representantes, conocidos ahora los resultados de las urnas, pocos creen que la oposición legislativa a Trump colocará palos en la rueda a su política de imponer nuevos aranceles a productos chinos, que ya superan los 250.000 millones de dólares para los productos chinos. Pero además, la facultad de aplicar esas medidas es del Ejecutivo norteamericano, es decir del presidente Trump, y por ahora nada hace pensar que el mandatario vaya a cambiar su política proteccionista por una de mayor apertura que beneficie comercialmente a Beijing. Los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierten que la guerra comercial entre ambas potencias frenará el crecimiento en las dos mayores economías del mundo y aportará incertidumbre en el resto de los mercados, agravándose más en la medida en que el conflicto se prolongue en el tiempo. En las últimas horas, la agencia estatal de noticias de China, Xinhua, informó que el presidente Xi Jinping confirmó que se reunirá con su par estadounidense, Donald Trump, durante la próxima cumbre de líderes del G20 que tendrá lugar a a fin de mes en nuestro país. Todas las miradas se posarán en ese encuentro, y en lo que se informe después de la cumbre entre ambos mandatarios. Debe tenerse en cuenta que el conflicto arancelario viene desde junio pasado y que a esto deben sumarse algunos episodios de tensión en el mar de China Meridional, donde buques estadounidenses han navegado por aguas que el gigante asiático reclama como suyas, acto que Pekín considera una “provocación”. Por otro lado, la agencia de calificación de crédito Moody’s advirtió esta semana que no se descarta que el crecimiento económico mundial se desacelere en los próximos dos años, en el marco de una escalada en el conflicto comercial entre Estados Unidos y China. En su último informe, la calificadora estimó que el crecimiento económico global se desacelerará aproximadamente un 3,0 por ciento en 2019 y 2020, lo que obligaría a replantear estrategias económicas a muchos gobiernos de países emergentes. Pero eso no es todo, los analistas de Moody ’s creen que los aranceles que se impusieron recientemente sobre 200.000 millones de dólares en bienes y productos chinos probablemente suban a 25 por ciento en enero próximo desde su actual nivel de 10 por ciento. ¿Qué puede esperar América Latina ante este nuevo escenario de tensiones comerciales entre los dos más importantes jugadores del mercado global? Algunos expertos creen que los países latinoamericanos deben aprovechar la Ruta de la Seda que promueve China en la región para dar un salto cualitativo en su desarrollo y potenciar sus exportaciones con valor agregado a un mercado asiático que, según distintas proyecciones, en solo dos décadas será el más grande del mundo. La denominada nueva Ruta de la Seda es un proyecto chino que se propone estrechar vínculos comerciales y de inversión entre Asia, África, Europa y América Latina, con inversiones cercanas a los 124.000 millones de dólares. Pero desde Estados Unidos advierten que el gigante asiático ofrece acuerdos que son ‘demasiado buenos para ser verdad‘. Esa fue la frase que utilizó el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo para referirse a la estrategia comercial de Pekín, aunque algunos observadores señalan que, en rigor, los pasos de China tienen como objetivo ir más allá de lo estrictamente comercial.

De lo que no hay dudas es que se está ante la presencia de uno de los mayores conflictos comerciales de los últimos tiempos y Argentina deberá estar atenta para ver cómo evoluciona y qué consecuencias puede traer esta guerra comercial para el país.

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