Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°
EL HOMBRE Y LA AGRICULTURA

Sociedades y espacio rurales

Sin dudas son las actividades agropecuarias las que individualizan y dan fisonomía a los distintos espacios rurales del mundo, y a sus correspondientes paisajes.

Por Juan Antonio Alberto
Email: [email protected]

Pero por su apego, y su dedicación a la agricultura, los espacios rurales conllevan una serie de limitantes ecológicos; ya que no todos los climas, ni todos los suelos son adecuados para el desarrollo de cualquier tipo y técnica de cultivo. Sin embargo, en la actualidad, la agricultura busca superar los condicionamientos climáticos cultivando las especies bajo plástico o en invernadero en comarcas donde las temperaturas no son las adecuadas, o bajo distintas técnicas de riego allí donde el agua es escasa; mientras, en lo referente a las restricciones edáficas trata de superarla a través del uso de abonos de diferentes tipos. 

escolar.jpg

Las prácticas agrícolas también están condicionadas por factores demográficos, económicos y políticos ya que tiende al equilibrio entre una población, cada vez más numerosa, y una mayor demanda de recursos que cubran las necesidades básicas de ésta, tales como alimentación, vestimenta, medicamentos, etc.; además no debemos olvidar que el ámbito rural sufre notoriamente las inestabilidades económicas y políticas, tanto a nivel local como nacional e internacional, sobre todo en los países donde la agricultura está subvencionada.

LA AGRICULTURA, UNA ACTIVIDAD VITAL

La agricultura, es la actividad económica que se caracteriza por el cultivo del suelo, proceso destinado a producir alimentos vegetales mediante la siembra de ciertas plantas. La Agronomía es la ciencia que estudia la práctica de la agricultura, mientras su distribución y características en la superficie terrestre es objeto de análisis de la Geografía Agraria.

escolar2.jpg

La palabra agricultura se originó haciendo referencia al jardín denominado agri o akri, con frutas y verduras exclusivas, que los emperadores romanos tenían en el palacio. Los que practicaron ese oficio fueron los primeros agricultores, que más tarde salieron fuera de los confines del palacio a practicar la agricultura y todos sus seguidores fueron agricultores, calificativo que perdura para los que trabajan las tierras produciendo alimentos.

HITO TRASCENDENTAL EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

Los grupos humanos que en la actualidad no dominan ni la agricultura ni la ganadería son verdaderos fósiles vivientes, ya que sus prácticas los remiten al Paleolítico Superior, período de la prehistoria correspondiente a la técnica de la piedra tallada, que comenzó hace unos 40.000 años con la aparición del Homo Sapiens y concluyó 7.000 años ante de Cristo con el surgimiento de la agricultura y la ganadería, dando paso al período denominado Neolítico.

La agricultura se transforma así en una verdadera revolución cultural y un hito trascendental en la historia de la humanidad, puesto que al tener mejor asegurada su alimentación, por esta actividad, los grupos humanos pudieron crecer en número de individuos, asentarse en un lugar determinado, especializarse y progresar.

escolar3.jpg

Es innegable que su descubrimiento supone un cambio radical no sólo en la economía, al permitir el aumento de población, sino también en la organización y paradigmas espirituales de los distintos grupos humanos, y es principio fundamental para una serie de descubrimientos e inventos posteriores, por ejemplo entre los más inmediatos: la cerámica y la tejeduría, que al enriquecer el patrimonio cultural, cimentaron la piedra angular sobre la que se han edificado las culturas posteriores.

Una de las consecuencias más próximas y fundamentales de la agricultura, para la Humanidad, fue el sedentarismo de las primitivas comunidades que se constituyeron así en poblados y con ello, simultáneamente al superarse la economía de la caza y la recolección, se produjo la separación de parte de la población a la continua búsqueda de alimentos. De esta manera, la existencia de tiempo libre permitió acelerar el proceso cultural, independizando al hombre de la naturaleza.

CULTIVANDO A TRAVÉS DE LA HISTORIA

La producción deliberada de plantas útiles junto con la domesticación de animales, es decir, la posibilidad de obtención sistemática de alimentos tiene su origen en el Neolítico, hace unos 7.000 años. Conforme a las teorías actuales, hay pruebas puntuales para conjeturar que este hecho sucedió por primera vez en un solo lugar, aunque esta idea no la sostienen unánimemente los estudiosos del tema.

escolar4.jpg

Parece ser que las plantas empezaron a cultivarse con anterioridad al año 6.000 a. C. en el Próximo Oriente, donde se hallaban en estado silvestre algunos cereales que el hombre sembró por primera vez. Esta región es, posiblemente, el centro donde surgió la agricultura conforme lo muestran las excavaciones arqueológicas de los poblados de Jarmo y Jericó, donde en los niveles más profundos se descubrieron vestigios de la posesión de cereales y algunos animales domésticos, aunque sin embargo no se advierte la presencia de cerámica, otro de los elementos típicos que se originan y difunden con la agricultura en el Neolítico.

Las primeras especies cultivadas fueron el trigo y la cebada. Para otros investigadores no hubo un único centro de origen, sino por lo contrario, consideran que la aparición de los primeros cultivos se remontan a tres culturas que los realizaron en forma independiente, por un lado la cultura que se desarrolló en Mesopotamia, por otro las culturas precolombinas situadas en América Central y, probablemente, un tercero correspondiente a la cultura practicada por los chinos al este de Asia.

Mucho tiempo después, en la Edad Media, aparecen significativos inventos tecnológicos que suministraron algunos elementos valiosos al trabajo de los campesinos. Las principales innovaciones en la agricultura medieval fueron el uso del arado pesado con ruedas, el uso del caballo y la introducción de la rotación de cultivos de tres campos por cosecha (siembras de invierno, de primavera y barbecho) que vino a remplazar a la antigua rotación de dos campos.

escolar5.jpg

Los recursos que aportaba la agricultura y la ganadería eran la esencia de la economía y la tierra era el centro de las relaciones sociales, dejando al margen la revolución urbana que comienza a gestarse a partir del siglo XIII. En la Edad Moderna los modelos agrícolas de todo el mundo evolucionaron extraordinariamente, ya que tras el descubrimiento de América en 1492, se dio un intercambio masivo de plantas y animales entre los distintos reinos y sus colonias. Animales y cultivos que antes sólo se conocían en el Viejo Mundo fueron ahora transportados al Nuevo Mundo, y viceversa.

Debe remarcarse que Mesoamérica y la América Andina aportó a la agricultura mundial un número importante de plantas cultivables, de notable valor económico en la actualidad, entre las que se pueden citar la papa o patata, el maíz, el tomate, el pimiento, el cacao, el maní o cacahuete, la coca, el caucho, el tabaco, la quina o quinina, la vainilla, etc. superando en mucho el número de plantas cultivadas conocidas en el Viejo Mundo a la fecha del descubrimiento del continente americano por Colón.

A comienzos del siglo XIX los métodos de cultivo, fundamentalmente la metódica selección de variedades y cultivos, habían mejorado tanto que el rendimiento por unidad de cultivo era muchas veces superior a los de la Edad Media o anteriores, especialmente en las tierras recién conquistadas de América, África y Oceanía.

En la Edad Contemporánea, luego de la Revolución Industrial, sobrevienen grandes cambios que se traducen en el rápido aumento de la mecanización del agro en el siglo XX, especialmente con la aparición del tractor, de tal forma que las exigentes tareas de sembrar, cosechar y trillar se llevan a cabo de forma rápida y a una escala antes inimaginable.

A esto debe sumársele la manipulación genética, la mejor gestión de los nutrientes del suelo y el avance en el control de las semillas, innovaciones que han acrecentado enormemente las cosechas por unidad de superficie. La agricultura moderna está sujeta enormemente a la tecnología y a las ciencias físicas y biológicas. El riego, el drenaje, la conservación y la sanidad, son vitales para una agricultura exitosa, y exigen el saber especializado de ingenieros agrónomos.

La química agrícola, en cambio, se especializa en la aplicación de fertilizantes, insecticidas y fungicidas, la recuperación de suelos, la investigación de productos agrícolas, etc. Otras técnicas modernas que han ayudado al progreso de la agricultura son las de empaquetado, procesamiento y comercialización. Así el procesamiento de los alimentos, tales como el congelado rápido y la deshidratación, abrió nuevos horizontes a la venta de los productos agrícolas aumentado sus mercados potenciales.

Fuentes de imágenes: Fotos locales del autor

Otras fotos e imágenes: Ang, Gonzalo -Director (1996)

Hábitos y Costumbres del Pasado. Reader’s Digest. México, D.F.

Te puede interesar