La realidad desgasta la imagen de Macri
Los últimos sondeos realizados para medir la imagen política del presidente Mauricio Macri y la percepción que tiene la ciudadanía de la marcha de la economía nacional preocupan a la Casa Rosada. Y no es para menos: el optimismo inicial del sector de la población que votó a Cambiemos fue quedando en el camino, golpeado por los tarifazos, la inflación, la brutal caída de los salarios, el fantasma del desempleo y la fuerte devaluación de la moneda.
Según la última encuesta semanal que realizó la consultora Management & Fit para elaborar el denominado Índice de Optimismo, la imagen que los ciudadanos tienen sobre la gestión política y económica de Mauricio Macri no logra recuperarse de la caída que sufrió en los últimos meses.
El estudio revela que el “Indice de confianza económica” registró un descenso de 0,5 puntos lo que llevó a este indicador al nivel de 24,8 puntos, siendo especialmente negativa la ponderación de la gente sobre la “situación de precios actual”, de lo que se desprende que el fuerte impacto de la inflación en los bolsillos de los argentinos fue clave en el malhumor, ya que en ese ítem el optimismo de los consultados cayó 9,3 puntos.
En cuanto a la percepción de la gestión política nacional, las expectativas y la mirada sobre la actualidad son similares, en torno a los 25 puntos. Entre uno y otro, se miden diez ítems distintos y seis de ellos dieron resultados negativos (en baja) durante la última semana.
Al mismo tiempo que se hicieron públicos los resultados de este sondeo, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) confirmaba que la producción de la industria pyme cayó un 7,4 por ciento en septiembre, llegándose así al quinto mes consecutivo en descenso y con el 60 por ciento de las empresas del sector que declararon haber finalizado el mes con bajas anuales.
Por otro lado, el propio equipo del Ministerio de Hacienda de la Nación que volcó en la Ley de Presupuesto 2019 las estimaciones de crecimiento para el año que viene admite que habrá una caída de la actividad económica del 0,5 por ciento, para alcanzar (con suerte) una recuperación en el segundo semestre.
Pero el optimismo del gobierno nacional no es compartido ni siquiera por el Fondo Monetario Internacional, que proyecta una caída del 1,6 por ciento. Para colmo, el frente externo acaba de sumar una complicación para la administración macrista con el triunfo en las urnas en Brasil del ultraderechista Bolsonaro, cuyo futuro ministro de Economía, Pablo Guedes, anticipó que el nuevo gobierno que asumirá en el vecino país no priorizará las relaciones comerciales con los socios del Mercosur, posición que genera un gran interrogante para la Argentina, sobre todo en relación a qué va a pasar en este nuevo escenario regional con la industria automotriz y el sector agroindustrial.
Tres largos años han pasado desde que Macri llegó a la Casa Rosada tras vencer al candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, en la segunda vuelta. Desde la recuperación de la democracia, en 1983, es la primera vez que el país es gobernado por un presidente que no proviene de las filas del radicalismo ni del peronismo.
El desgaste que sufre la imagen de Macri en relación a la percepción que tiene la ciudadanía de su programa económico de ajuste comienza a ser significativo, aunque queda por ver si el desencanto sobre su figura crece en lo que resta del año y si esa percepción negativa finalmente se traduce en un castigo para la coalición Cambiemos en las presidenciales del año que viene.
Claro que la puja por el poder no es para nada sencilla, y en todos los procesos electorales intervienen múltiples factores que pueden inclinar el fiel de la balanza hacia un lado u otro. Estudios científicos recientes que vinculan neurociencias y sicología con el comportamiento de los electores coinciden en destacar el papel que juegan las emociones en la toma de decisiones políticas por parte de la ciudadanía y, en particular, en la determinación con la que se concurre a las urnas.
“El sistema emocional no sólo incide en la forma en que entendemos la realidad y cómo elegimos cuando elegimos, sin que nuestras decisiones políticas son tomadas en un plano no racional”, observa el especialista en comunicación política, Guillermo Bertoldi, en su libro “La campaña emocional”. ¿Podrán los especialistas en campañas electorales que asesoran a Macri, recomponer su imagen, o será la dura realidad que golpea a la gran mayoría de los argentinos la que tenga la última palabra?.
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