La cultura clásica en Resistencia
Al iniciarse la década del sesenta, Resistencia contaba ya con estudios universitarios estructurados y en funcionamiento. La Facultad de Humanidades incorporaba el estudio de los idiomas clásicos en los Profesorados de Historia y letras, además de abordar la evolución cultural de Grecia y Roma.
A través de uno de sus organismos de extensión. posiblemente el Departamento respectivo, se organizó la presentación de una tragedia griega, Agamenón de Esquilo, con la modalidad de teatro leído. La puesta en escena era algo desconocido en la ciudad y el espectáculo se llevaba a cabo con destino a todo el público interesado.

Montado el escenario en la plaza central, junto al sitio en el que hoy se encuentran los murales de Monsegur, el público asistente, entre el cual figuraban numerosos alumnos de la Facultad, se ubicó rodeando el tablado, y guardando estricto silencio.
El tono enfático y las modulaciones con los que se leían los textos, captaron totalmente el interés del público que, inmerso en el clima creado, seguía atentamente la trágica trama de la obra clásica, sin moverse del sitio que ocupaban ni impacientarse porque estaban parados.

Mas cuando se llegaba al punto culminante del drama en el cual Clitenmestra da muerte a Agamenón, el absoluto silencio se rompió con una exclamación que salía del fondo de la concurrencia
¡O’ manó Agamenón!
Aparente reflexión de un espectador hecha en idioma guaraní.
Pero podemos hallar otra finalidad :¿observación impulsiva o deliberada intervención con mensaje subliminal? (el uso de un idioma popular).
Imposible determinarlo.
Sólo agreguemos para finalizar el relato que una carcajada unánime, surgida espontáneamente, casi puso fin a esta expresión cultural de matices trágicos en principio, que llegaba por vez primera al público chaqueño, grupo humano que recién se asomaba a expresiones de la cultura universal.










