Ante la urgencia del cambio climático
Las lluvias torrenciales que en los últimos días provocaron graves inundaciones en localidades del sureste de Francia y que dejaron un saldo de al menos 11 muertos, volvieron a encender las alarmas por la presencia de fenómenos climáticos extremos que, según los expertos, están directamente relacionados con el calentamiento global causado por la actividad del hombre.
En la zona de Málaga, España, fuertes lluvias dejaron esta semana a varios municipios incomunicados, afectando a más de 100 mil personas, según informaron las autoridades. Estudiosos del clima, explicaron que se observa un aumento de las inundaciones extraordinarias en toda la cuenca del Mediterráneo, con la presencia de tormentas súbitas de corta duración que hacen que en pocas horas se produzcan precipitaciones equivalentes a tres meses de lluvias.
Hace un mes, fenómenos similares azotaron a varias ciudades en la India, mientras que en México y en otras regiones del planeta las inundaciones pusieron en riesgo la producción de alimentos. ¿Casualidad? No. El último informe del Panel Intergubernamental de expertos en materia de Cambio Climático de las Naciones Unidas advierte que escenarios de este tipo, así como las sequías y las olas de calor y de bajas temperaturas en distintas partes del mundo comienzan a ser más frecuentes por el cambio climático y por lo tanto los gobiernos están obligados a adoptar urgentes medidas para mitigar los efectos más graves del aumento de las emisiones de dióxido de carbono y otros gases nocivos en la atmósfera. Se estima que el planeta tiene apenas poco más de una década para cambiar el modelo de producción actual que es causante del calentamiento global y para permitir que ese fenómeno no ingrese en un punto de no retorno.
La ONU considera que ante la urgencia, es necesaria una acción inmediata y de alcance global, a la que deben sumarse todos los países para lograr efectos transformadores. Es que el cambio climático es, sin lugar a dudas, el problema ambiental más importante de este siglo y si no se detiene a tiempo sus efectos impactarán con severidad en la todos los países. Las organizaciones ambientalistas coinciden en observar que el cambio climático es un hecho real, que ya está presente en el planeta y cuyos efectos pueden verse en los fenómenos extremos que se registran en distintas partes del mundo. Según un documento de la Fundación Vida Silvestre, el aumento global promedio de temperatura ya se encuentra en los 0,8ºC (en relación a los registros del último siglo), y entre las principales causas que hicieron que se llegara a esa situación se encuentran la quema de combustibles fósiles y los cambios en el uso de la tierra, que han liberado dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera, desde el inicio de la revolución industrial en el siglo XVIII.
Se impone, entonces, la necesidad de comenzar, sin demoras, una transición hacia una economía y estilos de vida con bajas emisiones de carbono para detener el calentamiento global y evitar el impacto negativo que ese fenómeno tiene sobre el planeta. De no ser así, continuarán las agresiones a la biodiversidad, el derretimiento de glaciares, los fenómenos climáticos extremos y la acidificación de océanos, entre otros problemas graves. Se estima que estos problemas repercuten en las comunidades, afectando gravemente a 325 millones de personas, causando 300 mil muertes en todo el mundo y generando pérdidas de 125 mil millones de dólares por año. Pero si los impactos actuales del cambio climático son preocupantes, un aumento de la temperatura global promedio de 2ºC, provocaría impactos en el ambiente mucho más peligrosos y, lo que es aún más grave, irreversibles. Si bien las personas pueden contribuir adoptando medidas que permitan reducir las emisiones de dióxido de carbono, está claro que el impacto mayor es el de las grandes industrias de los países desarrollados, que son los que históricamente generaron la mayor cantidad de gases contaminantes.
La Organización Meteorológica Mundial confirmó que el calentamiento global favorece los fenómenos meteorológicos extremos, y recordó que desde 1990 hasta la fecha se duplicó la cantidad de sequías, incendios forestales, inundaciones y huracanes debidos a las alteraciones del clima. Es necesario actuar, y rápido, para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, antes de que sea demasiado tarde porque, como bien señalan los expertos de la ONU, el clima no espera.










