Un país con muy pocos enfermeros
Contar con un número adecuado de profesionales, técnicos y auxiliares capacitados en enfermería es fundamental para mejorar la calidad de la atención en los sistemas sanitarios. Pero en la Argentina, según un reciente informe regional de la Organización Panamericana de la Salud, hay solo cuatro enfermeros por cada 10 mil personas, mientras que en Paraguay, por ejemplo, esa relación es de 14 cada 10 mil y en Chile tienen 22 por cada 10 mil habitantes. Las cifras confirman así la necesidad de alentar el estudio en esta profesión y mejorar las condiciones de trabajo de los que actualmente cumplen esta labor en hospitales y centros de salud.
Una publicación del Programa Nacional de Enfermería (Pronafe), que se puso en marcha en el año 2016 para aumentar la cantidad de enfermeros en todo el país, señala que en la actualidad se registra un 50 por ciento deserción o desgranamiento del recurso humano en enfermería, siendo muy heterogéneo en cuanto a regiones y entre instituciones de nivel universitario y técnico superior. Debe señalarse que, dentro del equipo de salud, los recursos humanos de enfermería constituyen un importante capital humano, de manera que es importante que se redoblen los esfuerzos para revertir la actual situación en nuestro país, que tiene una de las tasas más bajas de enfermeros por habitante de la región, con 4,24 enfermeros cada 10.000 habitantes. Países vecinos como Uruguay, que tiene una tasa de 18,9; Brasil con 7,1 y Bolivia, con 5,1 se posicionan mejor en cuanto al servicio de enfermería dentro de los sistemas de salud. Si bien se trata de un problema que es mundial, hay algunos países que desde hace varios años vienen poniendo en práctica políticas para alentar la formación de enfermeros. En Estados Unidos y Canadá, por ejemplo, se han logrado avances significativos, de tal manera que hoy son los dos países con la mejor tasa de enfermeros por habitantes, ambas naciones con 106,4 enfermeros por cada 10 mil personas. Para tener una idea del déficit que tiene Argentina en esta materia, basta decir que por debajo de nuestro país solo se ubican tres países con tasas más bajas: Honduras y República Dominicana con 3,8 enfermeros cada 10.000 habitantes cada uno y Haití, con 3,5.
Frente a este preocupante panorama, el Programa Nacional de Enfermería se propuso llegar al año 2020, es decir sólo dentro de dos años, llegar a 250 mil enfermeros. ¿Será posible alcanzar esa meta? El desafío es enorme, y tanto la nación como las provincias deben sumar iniciativas con oferta de programas de formación de enfermeros, así como nuevos incentivos para quienes ya se desempeñan en la profesión.
Haciendo un poco de historia, se puede decir que los primeros pasos de la enfermería en el país se dieron en 1890, con cursos de formación que se dictaban en hospitales e instituciones dedicadas a la filantropía. Durante varias décadas la profesión tuvo una fuerte presencia femenina, debido a que el surgimiento de esta ocupación se dio en un contexto en el que la mujer tenía muy acotadas sus posibilidades en el mundo del trabajo, pero con el paso del tiempo, aquellos primeros cursos se transformaron en escuelas, y después en carreras terciarias y universitarias. Historiadores del sistema sanitario argentino explican que, en realidad, existieron miradas distintas sobre la práctica de la enfermería. Así, en algunas oportunidades la profesión fue entendida como un arte, otras veces como ciencia para finalmente consolidarse como una disciplina dentro del área de la salud. Es por eso que las mujeres que fueron pioneras en el oficio desempeñaron su labor de una manera que se podría encuadrar más dentro de una actividad caritativa, pero con el paso de los años, las transformaciones de la sociedad y la ampliación de la cobertura del sistema de salud, el trabajo de la enfermería se integró a los equipos de salud.
En la actualidad, una serie de datos que aporta el Sistema de Información Sanitario Argentino confirma que nuestro país tiene un fuerte déficit en los puestos de enfermería, pero lo llamativo es que, a pesar de ser una ocupación que tiene una fuerte demanda en el mercado laboral, el estudio universitario de esta profesión no figura entre las carreras más elegidas por los estudiantes que inician su formación en la educación superior. Debe señalarse, además, que la incorporación de los estudios de enfermería en la educación superior, ha permitido que el rol del enfermero y la enfermera evolucione en forma notable, adquiriendo nuevas competencias para ejercer una profesión con una mayor autonomía y con un campo de conocimientos que le es propio.










