Cristian quiere colgar los guantes
Cristian sacó el termo y el mate. Se sentó afuera de su casa, en el campo, al sur de Sáenz Peña. Su madre, Alicia, caminaba en la cocina en sus quehaceres diarios y haciendo la contabilidad. La radio, infaltable, se escuchaba al fondo, y el teléfono celular mediante el cual intercambia información y opiniones a través de la aplicación whatsapp, a full.
Cristian es un joven productor agrícola, ganadero, presta servicios de siembra y de cosecha y también se dedica a la cría del pacú. Hace números, calculadora en manos, mira sus máquinarias, extiende sus ojos hacia un trigal; deja caer una lágrima y pronuncia una descarnada expresión:
“Estamos en Argentina…este año que viene cuelgo los guantes…no se puede seguir trabajando de esta manera…”
Tratamos de animarlo, junto a un grupo de técnicos, productores y amigos, y el joven chacarero ilustró su estado de ánimo: “Cuando sembré el girasol, el precio rondaba los 300 dólares; hoy está por debajo de los 245 a 250, eso menos gastos de comercialización. El trigo estuvo 8.500 pesos hoy está 6500 o poco más. Con estas jugadas o falta de reglas claras se dificulta mucho seguir invirtiendo…debo colgar los guantes para no perder más”, respondió.
COSTOS ALTOS Y LA VORACIDAD DEL ESTADO
El impacto de las políticas económicas que lleva adelante el gobierno nacional, sacuden con mayor potencia a las estructuras de las pymes, empresas agropecuarias y emprendimientos productivos de regiones con desventajas como el Chaco.
Lejos de los puertos, con un ferrocarril que no les sirve a los productores sino solo a los grandes acopios, producir es un desafío que la mayoría de los productores comienzan a sentir el cimbronazo.
Pero lo peor de todo esto, es la desilusión, como la expresar el productor Cristian. En palabras más objetivas, la pérdida de confianza en un modelo que se pensó que más allá de la bandera enarbolada de la lucha contra la corrupción, el empresariado, generador de mano de obra, espera medidas para el sector.
En esta misma edición se expone con crudeza lo señalado por el empresario textil Teddy Karagozian, de TN& Platex que sin dudar dijo que el gobierno comete un grave error de diagnóstico sobre la realidad que se vive.
El periodista de Radio Mitre, Marcelo Longobardi sostuvo en su columna del viernes que “la Argentina tiene un problema de costos que hacen completamente inviable ya no la inversión sino la rentabilidad. Y hace inviable la actividad económica. Con estos formatos la Argentina no es económicamente viable“.

A LOS GUANTES, HAY QUE PONERSELOS
Hay una cuestión fundamental: hay cientos de productores como Cristian. Es más, hay casos concretos de productores tradicionales que tuvieron que vender sus campos, compraron una casa en el pueblo, pusieron un comercio y otros, en el mejor de los casos, construyeron departamentos, pero han terminado con un ciclo de la economía y de sus propias vidas, pasando a ser habitantes urbanos.
Pero el productor no debe perder la esperanza, porque el Chaco y el país lo necesitan. Un productor como Cristian y tantos otros son útiles produciendo y no que se dediquen a la timba financiera.
En una entrevista en el programa de Miguel Fernández en Radio Universidad, el ingeniero agrónomo Martín Gonzalo Canteros, integrantes del Grupo Agroperfiles expuso que esta campaña girasolera debutarán las retenciones fijas establecidas por el gobierno nacional como parte del paquete fiscal para lograr más ingresos. El cultivo tributará 4 pesos por dólar (por ser un grano sin industrializar como la soja, el maíz, el trigo y el sorgo), lo que supondrá para esta producción en la provincia erogar unos 40 millones de dólares (1500 millones de pesos al cambio actual).
Entonces, ¿por qué el gobierno sigue pescando en la pecera?, ¿por qué no habla del ajuste en el gasto político, cuestión por la cual hoy en día todo el arco productivo mira de reojo a la casta de privilegiados políticos que se reciclan (salvo honrosas excepciones) ? .
EL CAMBALACHE QUE NO QUEREMOS
El productor, las Pymes y todos los que apuestan y aportan por el sueño de un país federal, en esta parte del Chaco dicen que se sienten desmotivados. Consideran –según un largo sondeo de opinión entre los mismos—que más allá de “encarcelar a los mafiosos, teníamos la esperanza de que por lo menos luego de esto, comience la verdadera reactivación de la economía, achicando el gasto político ya como una cuestión moral, tan reclamada por la sociedad. “Pero somos el cambalache”, dijo un empresario de Castelli.
CUATRO ITEMS
El conjunto de productores y tecnicos consultados opinan que hay cuatro putos que deben ser tenidos en cuenta: La falta de reglas claras en la economía; las promesas (creídas y respaldadas) pero no cumplidas por el gobierno nacional; el aumento arbitrario y abusivo de costos, principalmente impuestos y en el cuarto punto la falta de redimensionamiento, profesionalismo y saneamiento del Estado.










