Reducir el consumo de alimentos poco saludables
Un estudio de investigación realizado por la filial argentina de la Fundación Interamericana del Corazón, con el fin de analizar las publicidades de alimentos que se emiten durante los cortes comerciales de los programas de televisión dirigidos a niños, reveló que casi 9 de cada 10 alimentos que se publicitan durante esos programas infantiles tienen bajo valor nutritivo.
El sondeo sirvió también para cuantificar las técnicas promocionales utilizadas en esas piezas publicitarias y la calidad nutricional de los alimentos. De esa manera, se pudo comprobar que los niños argentinos están expuestos a más de 60 publicidades televisivas de comida chatarra por semana y que los postres (23,3%), los lácteos (16,2%), las bebidas azucaradas (13,2%), las cadenas de comidas rápidas (12,5%) y los snacks salados (7,9%) son las cinco categorías de alimentos más publicitados. Por otra parte, se observó que una de cada tres publicidades usa regalos o premios para incentivar la compra y una de cada cuatro utiliza personajes o famosos.
El problema del impacto que generan los mensajes publicitarios en los niños, cuando promueven el consumo de productos que no son saludables, es mundial. En España y el Reino Unido, por ejemplo, las autoridades de salud han puesto la lupa sobre los casos en los que los productos promocionados, que son supuestamente saludables, están asociados a emociones positivas, a regalos y obsequios. En la Argentina, el asunto no es menor, ya que el sobrepeso en adolescentes de 13 a 15 años aumentó en nuestro país del 24,5% al 28,6% entre 2007 y 2012 según datos del ex Ministerio de Salud de la Nación, ahora degradada a Secretaría nacional. Especialistas de la Fundación Interamericana del Corazón advierten que si bien la publicidad de alimentos no saludables no es la única causa del sobrepeso y obesidad, abordar la restricción de este tipo de publicidad se considera como una parte fundamental de cualquier estrategia que intenta abordar el problema.
Por eso es importante el paso que, en nuestro país, acaba de dar un grupo de empresas líderes del sector al firmar un compromiso para reducir la publicidad de alimentos poco saludables o altos en calorías. Se trata de las empresas Arcor, Baggio, Bimbo, Coca Cola, Ferrero, Molinos, Mastellone, Mondelez, Nestlé, PepsiCo, Unilever y Grupo Cepas, que representan todas juntas- más del 70 por ciento de la producción del mercado local de alimentos y la pauta publicitaria del sector. El acuerdo firmado plantea que cada una de estas empresas avance con una política de autorregulación de los anuncios publicitarios de sus productos pocos saludables dirigidos a niños y adolescentes. Es de esperar que otras compañías del sector también se sumen a esta iniciativa, ya que está comprobado que en los últimos años la dieta de muchos chicos está compuesta por alimentos que son pocos nutritivos y que contienen altas calorías.
Otro estudio realizado por el capítulo Argentina de la Fundación Interamericana del Corazón sobre 184 bebidas azucaradas no alcohólicas que se venden en el mercado local, con el objetivo de conocer el contenido de azúcar agregado en cada una de ellas, reveló que las bebidas con más azúcar son las bebidas gaseosas (con 21,9 gramos de azúcar cada 200 ml, equivalente a un vaso), las bebidas deportivas (12 gramos cada 200 ml), aguas saborizadas (9,6 gramos de azúcar cada 200 ml). Estos son datos que las familias deben tener en cuenta dado que el consumo muy alto de azúcares puede afectar a la salud. La Organización Mundial de la Salud advierte que el consumo de azúcar agregado debe representar menos del 10% del total de la energía consumida en un día por una persona, lo que equivale a 50 gramos diarios (10 cucharaditas de 5 gramos) para una dieta promedio de 2000 kilocalorías. Según FIC-Argentina, en nuestro país el consumo de azúcar agregado es alrededor del triple del recomendado (35 cucharaditas diarias aproximadamente) y es por ese motivo que la Argentina se encuentra entre los cinco países de mayor consumo de azúcar agregada del mundo. Es necesario que, frente a esta realidad, se impulsen políticas públicas para reducir el consumo de azúcares y promover una alimentación más saludable en todas las edades, a fin de evitar sobrepeso y obesidad en la población infantil y adulta.










