Las políticas de ajuste llegan a la Educación
Si finalmente se aprueba, tal como está redactado, el proyecto de presupuesto que presentó la administración Macri ante el Congreso de la Nación, el año que viene habrá un fuerte recorte en fondos destinados al sistema educativo, con una reducción nominal del 18,9 por ciento, pero que en términos reales representa una caída de más del 39 por ciento.
Según los datos oficiales, el ajuste se sentirá con mayor fuerza en la educación inicial, primaria y secundaria, ya que la mayoría de los programas del Ministerio de Educación de la Nación que están destinados a fortalecer esos segmentos del sistema educativo sufrirán fuertes ajustes el año que viene. Otro de los segmentos que sufrirá el impacto del recorte será el de los institutos de formación docente y técnica. Desde distintos gremios docentes que se oponen a la política de endeudamiento y de ajuste sobre la educación que impulsa la Casa Rosada denunciaron que el ajuste afectará sobre todo a las partidas destinadas a infraestructura y equipamiento escolar, jardines infantiles, formación docente, becas y programas socioeducativos. Cabe aclarar que si bien ya en la década del 90 se dispuso la transferencia a las provincias de los establecimientos escolares del nivel medio y de los institutos de formación docente que permanecían bajo la órbita del Estado Nacional (la transferencia de las escuelas primarias ya se había concretado en 1978), las jurisdicciones provinciales siguieron recibiendo fondos nacionales para sostener sus respectivos sistemas educativos con el fin de acortar la marcada brecha que históricamente existió entre los diferentes distritos.
Un informe elaborado por el Instituto de Investigación ‘Instituto Marina Vilte‘ de la Secretaría de Educación de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), considera que el proyecto de Ley de presupuesto convalida las cifras del ajuste que el gobierno nacional realiza a través de la devaluación, en una economía que además castiga a amplios sectores de la población con un alto índice de inflación y una cada vez más marcada recesión.
Si se compara el presupuesto de este año con el proyecto para 2019, se puede observar que la tijera del macrismo afectará en mayor medida a los programas de Fortalecimiento Edilicio de los Jardines de Infantes, que muestra un pronunciado recorte de un 57 por ciento en términos nominales y un 68,4 por ciento en términos reales; al Plan Nacional de Educación Digital, con un recorte del 58,8 por ciento nominal y del 68,8 por ciento real; y las partidas para infraestructura y equipamiento, que caen un 69 por ciento nominal y un 36,3 por ciento real.
“No existe ninguna otra herramienta como la educación, especialmente la educación pública de calidad, que logre mayor igualdad de oportunidades”, dijo en marzo de este año el presidente Mauricio Macri. Ahora, que se conocen los números oficiales del presupuesto 2019, se vuelve comprobar que el edulcorado discurso oficial va un carril y la amarga realidad por otro.
Según Ctera, “el cuarto año de gestión macrista también será el cuarto de caída consecutiva de la inversión educativa, que según los datos oficiales llegará a 1,25 por ciento del PBI en 2019, cuando había sido de 1,66 por ciento del PBI en 2015”. Por otra parte, la entidad gremial advierte que en paralelo, el presupuesto del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid), incluyendo compensaciones salariales, “será de 26.419 millones, lo que implica un incremento nominal de 2,3 por ciento y una rebaja de 23,3 por ciento en términos reales”. Frente a este escenario, Ctera asegura que el gobierno nacional ensaya una estrategia de ajuste fiscal en el plano educativo, en un marco donde se combinan las políticas a favor la especulación financiera y el endeudamiento acelerado. La extraordinaria capacidad que tuvo la escuela pública para democratizar la cultura y generar las condiciones necesarias para que amplios sectores de la población tengan acceso al conocimiento parece haber quedado en el olvido en una gestión nacional que insiste en avanzar con los ajustes, a cualquier precio, incluso en las áreas más sensibles.










