Todos deben estudiar, menos los politicos
Hoy en día la sociedad exige que todos los que la integran estén capacitados para realizar su cometido. Los médicos y todos los que se ocupan de la salud deben cursar la universidad y realizar las especializaciones además de estar continuamente actualizados. Lo mismo les pasa a los ingenieros, a los arquitectos, a los contadores, a los abogados, a los especialistas en informática y en cada uno de los oficios. Ya no se improvisa nada y para hacer cualquier tarea hay que capacitarse. Nada digamos de la Educación. Ya no basta el simple estudio Normal, hoy hay que ser profesores universitarios para la enseñanza inicial y la primaria.
En una palabra, para desempeñarse en cualquiera tarea hay, como se dice, que capacitarse y esa exigencia es cada vez mayor. Para lo único que no se exigen estos requisitos es para ser político y ejercer entre la gente. Basta con que pertenezca a un partido, tenga buenos padrinos y haga algunas cosas con la plata del Estado, de la que siempre toma para sí una parte. Y por eso, así nos va.
Por eso se ha llegado a una situación en la que la ciudadanía está cansada de la “política”, así con minúsculas (la que busca el beneficio propio y no del conjunto) y que nos ha llevado gradualmente a esta situación de total crisis y descreimiento en todos los ámbitos. La economía, el mundo del trabajo, el costo de vida, la educación, la salud, la seguridad hacen agua por todos lados. No sabemos dónde estamos parados y percibimos la incapacidad de quienes deberían dedicarse a solucionarnos esos problemas porque así lo prometieron cuando hicieron campaña y luego asumieron sus responsabilidades con un juramento solemne.
Exigencia ciudadana
Los ciudadanos debemos exigirle a los que conducen el Estado que estén capacitados para ello. Está visto que no basta el respaldo de los votos. Tienen que saber adónde se han metido y tener capacidad para resolver los problemas. Y eso no se improvisa, hay que estudiar, capacitarse y hacer experiencias. Conducir un municipio, ocupar una banca en la Legislatura, ejercer alguna de las múltiples funciones del Poder Judicial necesita conocimiento y vocación de servicio. No son una herencia o se reciben por ciencia infusa
Hoy se repite con demasiada frecuencia que para solucionar todos los problemas propios de subsistencia para toda la vida hay que “entrar en la política” y conseguirse algún puesto para vivir permanentemente del Estado. Y eso ha dado por resultado lo que tenemos todos, un total desencanto del ejercicio de la Política.
Quienes quieran dedicarse a este noble ejercicio, que está por sobre todos los oficios, debe prepararse de antemano y saber lo que le espera. Saber que deberá trabajar sin descanso por el bienestar de todos, sin pedir nada a cambio y de que no podrá disponer de los bienes del Estado a su antojo y para beneficio propio y favorecer a su entorno. Y eso no es lo que vemos hoy de nuestros gobernantes, tanto a nivel municipal, provincial o nacional en los tres poderes. Todo lo contrario. En esos ámbitos hay cada vez más problemas y necesidades y, por el contrario, ellos se hacen cada vez más ricos y poderosos. Y eso en detrimento del país, la provincia o el municipio.
El fracaso de la “p”olítica
Todo esto no hace más que demostrar el fracaso de la “p”olítica del improvisado, del ambicioso y del analfabeto que hoy tenemos con responsabilidades de gobierno. Hay que crear carreras universitarias para preparar los políticos en su plano específico, pero sobre todo en lo ético y moral. El ejercicio de la función pública no es una beca, debe ser una vocación, un sacerdocio, una entrega. Algo que desgasta y cansa y por lo que debe ser temporario y no para toda la vida. Terminar con las familias que viven del espacio público por generaciones y para siempre. Terminar con los que se reciclan del plano municipal, al provincial y nacional. Que pasan de diputados a senadores, a concejales, a gobernadores, a ministros sin dejar que nadie más ingrese.
Si todos deben estudiar para ejercer una profesión, con mayor razón para ejercer la profesión de profesiones, que es la de conducir a la sociedad desde los diversos ámbitos. Si nada se improvisa en la vida, mucho menos para conducir la sociedad. Hoy estamos sufriendo la mala política, las promesas irresponsables de campaña y el uso indebido de los bienes del Estado, bienes que son de todos.
Semana fatal
La que pasó, fue otra semana fatal para la Educación. Además de los dos días de paro de los principales gremios que se cumplió al pie de la letra todo el año, hubo movilizaciones y pedidos de interpelaciones a las autoridades educativas. Se amenazó desde el gobierno “¡una vez más”! con descuentos por días de paro que nunca se hacen efectivos. Se profundizó la diferencia entre autoridades y gremios. Eso sí, de los salarios de los docentes de vocación y sobre todo de los alumnos, nadie se acordó. Ni siquiera sus padres.
Copla de Aledo
Del alud de candidatos que en cada elección porfían, a cuántos no les dirían: Zapatero a tus zapatos.
(Aledo Luis Meloni, La copla del lunes, 2001)










