Hoy se cumplen 16 años del asesinato del remisero Omar Zayas
Hoy se cumple un nuevo aniversario del asesinato del remisero Omar Zayas , un caso que conmocionó a la provincia por sus características y por sus derivaciones, ya que la investigación del crimen reveló la existencia de una conexión empresaria que luego acabó cajoneada en la justicia provincial. Los autores materiales del homicidio, en tanto, fueron condenados a prisión perpetua.
El asesinato fue cometido en la noche del 7 de octubre de 2002, dieciséis años atrás. Zayas manejaba un Fiat Duna que no le pertenecía. Trabajaba como remisero para el propietario del vehículo. Dos hombres jóvenes le hicieron señas para que se detuviera en la esquina de Mitre y Marcelo T. de Alvear, frente a Casa de Gobierno. Una vez a bordo del auto, le indicaron que tomara calle Santa María de Oro hacia el sur. Unas cuadras después de la avenida Alvear lo mataron de un balazo y se llevaron el coche.

Los autores del homicidio eran los hermanos Sergio y Alejandro Romero. Escondieron el vehículo en la casa de Ricardo y Santos Romero, sus hermanos menores. Taparon el automóvil con algunas lonas y apostaron a que el crimen quedara impune.
Sin embargo, la investigación policial dio con el Duna escondido. Los dos Romero que habitaban en esa casa fueron detenidos. Los otros fueron arrestados más tarde. El juicio a los cuatro se llevó a cabo en 2006. Sergio y Alejandro Romero fueron condenados a prisión perpetua por homicidio simple; Ricardo y Santos a cinco años por encubrimiento.
La causa Jisa
La justicia no tuvo la misma eficacia a la hora de llevar adelante la causa penal que se abrió en paralelo para investigar a la concesionaria Jisa, en cuyos talleres, como parte de la investigación del Caso Zayas, se encontraron vehículos denunciados como robados y a los que se les habían adulterado sus numeraciones con el evidente fin de blanquear sus papeles y venderlos. En este expediente la acción judicial no llegó tan lejos.
Omar Zayas tenía 33 años cuando le quitaron la vida. Vivía con sus padres. Manejaba catorce horas por día para ayudarlos económicamente y sostener sus propios gastos. Su muerte dio lugar a importantes manifestaciones de remiseros pidiendo seguridad y que el crimen no quedara impune, así como del Movimiento de Familiares de Víctimas de la Inseguridad.











