La industria textil en su peor momento
Un presente desalentador atraviesa la industria textil argentina y todo indica que el futuro inmediato no será mejor. Según revelaron las autoridades de la fundación ProTeJer, que nuclea a empresas que conforman la cadena de valor agro-industrial textil y de confecciones de todo el país, la mitad de los empresarios del sector pierden dinero y no descartan bajar las persianas de sus fábricas.
La cruda descripción del momento que enfrentan las empresas textiles la hizo el presidente de ProTeJer, Yeal Kim, en el cierre del encuentro anual de la industria -ProTextil 2018- que realizó en la ciudad de Buenos Aires. Allí, el dirigente empresario presentó al auditorio, que siguió con atención su exposición, una serie de cifras que no dejan lugar a dudas: en los primeros siete meses de este año el sector textil registró una caída de su nivel de actividad del 8 por ciento respecto al mismo período del año anterior, mientras que en 2017 había registrado una caída de su producción de 16,4 por ciento respecto del nivel alcanzado en 2015. Semejante desplome hizo que hoy las plantas industriales textiles estén utilizando sólo el 54 por ciento de la capacidad instalada total, y nada parece indicar que en lo que resta del año se vaya a revertir esa situación. En todo caso, podría empeorar. El golpe asestado por las políticas económicas de corte neoliberal a este sector clave de la industria nacional fue tan duro que, entre 2015 y lo que va de este año, la demanda se contrajo un 20 por ciento, lo que se tradujo en la destrucción de 13 mil puestos de trabajo en el sector textil. En este dramático escenario apenas tres de cada diez empresarios textiles logra sostener en pie su empresa y sólo dos de cada diez obtienen algún margen positivo con el desarrollo de la actividad, según reveló Kim esta semana.
Los gruesos errores en materia económica cometidos por la administración Macri, que a esta altura ya no puede atribuir los problemas del presente a la “pesada herencia” de la gestión anterior, hicieron que la desocupación alcanzara el nivel más alto en los últimos 12 años, según los últimos datos oficiales del Indec. Que el ex titular del Banco Nación, Carlos Melconian, un economista cercano a la Casa Rosada haya admitido que hubo “mucha mala praxis” por parte del equipo económico nacional exime de cualquier comentario, sobre todo con los resultados a la vista: se calcula que 1.900.000 argentinos están sin trabajo y 2.100.000 están subocupados. De acuerdo a los datos del Indec, el área del Gran Resistencia tiene el 5,4 por ciento de desocupación, una cifra que confirma que el conglomerado local tiene la mayor desocupación del nordeste.
En cuanto a lo que hace específicamente al sector textil, es lamentable que no se haya corregido el rumbo de las políticas económicas nacionales, ya que la decisión de sostener un modelo de ajuste, achicamiento del mercado interno, caída de salarios y de apertura indiscriminada de las importaciones hizo que se llegara a la difícil situación actual donde la industria nacional en general y la textil en particular ya acusan el impacto de un modelo que, como ya se pudo comprobar en los años 90, no arrojó buenos resultados, sino todo lo contrario.
Según Yeal Kim, las perspectivas para el sector textil en el segundo semestre de este año también son desalentadoras, porque se estima que habrá una caída de las ventas del 27,2 por ciento, además de una disminución de la actividad del 24,1 por ciento y un retraso en los pagos de los clientes del 18,3 por ciento. No debe olvidarse que los productos textiles padecen también la pesada carga tributaria, a tal punto que más de la mitad del precio de los artículos textiles corresponde a impuestos (IVA, Ingresos Brutos, Impuesto a las ganancias, a los débitos y créditos bancarios entre otros). La desmesurada carga fiscal, más las medidas económicas enumeradas antes llevaron a un callejón sin salida a muchas empresas textiles que habían apostado por el país.
Es de esperar que el reclamo de la Fundación ProTeJer para que se instrumenten medidas urgentes con el fin de reactivar el consumo interno y defender la industria nacional no caiga en saco roto y sea atendido por las autoridades nacionales, porque como bien señaló el empresario Yeal Kim hace pocas horas, no hay posibilidades que al país le vaya bien si a la industria textil argentina le va mal.










