El Mercosur no logra salir de su laberinto
Las marcadas diferencias entre el Mercosur y la Unión Europea no pudieron superarse en la reunión que acaban de celebrar representantes de ambos bloques comerciales en la ciudad de Montevideo. El fracaso se debió, en parte, a las fuertes presiones que ejerce el sector agrícola europeo, más propenso al proteccionismo que al libre mercado. Pero la falta de acuerdos también se debió a los cambios políticos y las dificultades en las economías de Argentina y Brasil, los mayores socios del bloque sudamericano. Esta nueva frustración confirmó, por otra parte, las serias dificultades que tiene el Mercosur para salir de su estancamiento.
En realidad, no había muchas expectativas por los resultados concretos que se podían lograr en esta nueva ronda de Montevideo, y las dudas sobre el éxito de las conversaciones terminaron por dar la razón a quienes ya habían advertido sobre las pocas, poquísimas, probabilidades que había de llevar el encuentro a buen puerto. La primera señal que terminaría confirmando esta nueva frustración la dio el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa, quien aseguró que el optimismo que tenía hace algunos meses sobre la concreción de un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) ya no era tal, debido a que en las reuniones de los últimos días comenzaron a ponerse sobre la mesa de discusión temas nuevos que dificultaron las negociaciones. Cabe recordar que los acercamientos entre ambas partes vienen desde el año 1999 con el fin de buscar un acuerdo de libre comercio, pero desde entonces hasta hoy las negociaciones han tropezado con numerosos obstáculos, principalmente debido a la puja de intereses sobre los productos del sector agrícola. No es casual que los principales medios de la región hayan coincido en anunciar que el Mercosur y la Unión Europea volvían a negociar en Montevideo sin grandes expectativas. En ese sentido, observadores de la marcha del bloque sudamericano hicieron notar que a la cumbre en la capital uruguaya se llegó con una situación muy particular de la política en la región, ya que Brasil está viviendo un difícil proceso de elección presidencial y Argentina atraviesa fuertes turbulencias económicas. Según el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, la coyuntura política de los principales socios del bloque hizo que las negociaciones se volvieran más complejas. Consultado por una posible reunión entre los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, Nin Novoa admitió que hay dificultades de agendas para avanzar en ese sentido y dijo que se evalúa lo posibilidad de realizar un encuentro con los mandatarios en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, prevista para el próximo 26 de septiembre en la ciudad de Nueva York. Trascendió que pese a las dificultades que tiene el Mercosur para salir de su laberinto, los representantes de los países que conforman el bloque tenían esperanzas en que se lograra llegar a un acuerdo con los representantes de la Unión Europea. Sin embargo, a juzgar por los encuentros realizados en julio pasado en Bruselas, este encuentro en Uruguay -que ejerce la presidencia pro tempore del bloque- ya se anunciaba difícil. Es que, según los negociadores uruguayos, en la reunión realizada en la capital de Bélgica los negociadores europeos se habían mostrado inflexibles ante una oferta que el Mercosur llevó casi ‘al límite‘ de las concesiones que se podían esperar del bloque sudamericano. Frente a esa postura de la UE, el canciller brasileño Aloysio Nunes, observó que el Mercosur esperaba una mayor apertura de parte del bloque europeo, en especial en el acceso de carnes y azúcar. Además, los negociadores sudamericanos ven que los representantes europeos siempre imponen una nueva exigencia al Mercosur, con condiciones que cambian en cada encuentro. Ambos bloques llevan casi dos décadas negociando el acuerdo, pero la falta de consensos básicos en relación al acceso de productos, reglas de origen, lácteos, indicaciones geográficas y patentes, entre otros temas complejos, impidieron hasta ahora la firma del tratado.
Debe reconocerse que, más allá de las duras posiciones de los europeos, al Mercosur le cuesta salir de su estancamiento. A 27 años de su puesta en marcha, el bloque sudamericano tiene una muy baja participación en los tratados de libre intercambio o de preferencias arancelarias del comercio global. Como ya lo vienen advirtiendo expertos hace varios años, si la situación permanece igual el bloque no logra salir de su letargo, corre el riesgo de quedarse al margen de las principales corrientes comerciales del mundo.










