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Impuesto que desalienta a la industria del software

El anuncio realizado por el presidente de la Nación, Mauricio Macri, y por el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, confirmando que se aplicarán retenciones a la exportación de la industria argentina del software cayó como un balde de agua fría en la Cámara de Empresas de Software y Servicios informáticos, que calificó a la medida como negativa debido al desaliento que genera en el sector.

A través de un comunicado, la entidad que nuclea a empresas y entidades regionales
dedicadas al desarrollo, producción y comercialización de software en todo
el país, dijo que recibió con “enorme desconcierto” la decisión de aplicar, a partir
del 1º de enero del año que viene, retenciones a la exportación de la industria de
software.

Para la cámara empresarial la aplicación de este instrumento fiscal representa,
ni más ni menos, que un gran retroceso porque recae sobre una industria
que demostró, sobradamente, la capacidad que tiene para generar empleo genuino
y de calidad en todo el país, con números que hablan por sí solos: el sector tiene a
9 de cada 10 trabajadores registrados, y con salarios 38 por ciento superiores a la
media, y que registró un 9 por ciento de crecimiento anual promedio en los últimos
15 años. Vale recordar, en ese sentido, el caso de la empresa Globant que tiene
una sede en la provincia del Chaco y que cotiza en Wall Street.
El saludable desempeño que traía el sector fue afectado por las políticas económicas
que impulsa el gobierno nacional. En un reciente encuentro empresario de
empresas de software y servicios informáticos que tuvo lugar en la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires se abordó la preocupante coyuntura económica y financiera,
y la reciente medición de la caída de expectativas de la actividad por parte del
Observatorio Permanente del Software y Servicios Informáticos que, en su último
informe, advierte que las expectativas del crecimiento actual de las exportaciones
cayeron un 45,5 por ciento, mientras que las expectativas del empleo se desplomaron
en un 36 por ciento.

El mismo estudio revela que el volumen total de ventas
esperado para el 2018 respecto del 2017 pasó del 5 por ciento de crecimiento anual
neto de inflación, a una caída mayor al 10 por ciento. Frente a este panorama no
debe sorprender, entonces, que las empresas del sector hayan planteado la necesidad
de que el gobierno nacional modifique cuanto antes las condiciones financieras
actuales que hacen inviable cualquier actividad productiva.

Al respecto, un
documento difundido por la cámara empresaria del sector alerta sobre el alargamiento
en la cadena de pagos y en muchos casos el corte de la misma, y sobre la
imperiosa necesidad de poder acceder a créditos a tasas productivas para obtener
capital de trabajo. Tampoco debe asombrar que las empresas se hayan declarado
en estado de alerta y hayan acordado con la comisión directiva de la Cámara de
Empresas de Software y Servicios informáticos varias iniciativas asociativas y de
seguimiento semanal para ayudar a aquellas empresas que ingresen en situación
de crisis aguda, por la retracción del mercado interno, desde donde el 93 por ciento
de las aproximadamente 5.000 empresas del sector obtiene el 80 por ciento de su
facturación.
Por otra parte, el sector acordó también avanzar con el pedido para el urgente
tratamiento y aprobación de las iniciativas parlamentarias existentes en el Congreso
de la Nación para la prórroga de la ley de Promoción del Software, que se
encuentra próxima a su vencimiento, y la reactivación de los proyectos de Fonsoft
y Fontar que se encuentran congelados. Debe coincidirse con lo que plantea
la cámara empresaria de la industria informática cuando destaca la importancia
de contar con instrumentos financieros necesarios para la participación en las
misiones de preventa al exterior para que las pymes puedan aprovechar la competitividad
que brinda el nuevo tipo de cambio, como así también financiar las
exportaciones de los contratos que se obtengan en el exterior y aumentar el 7 por
ciento de empresas que exportan.
Como se dijo, aplicar retenciones a la industria del software argentino representa
un lamentable retroceso que, con seguridad, impactará negativamente en un sector
que en los últimos años se caracterizó por promover el crecimiento y la creación
de puestos de trabajo que beneficiaron a muchos argentinos.

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