Dos Chacos
Los ciudadanos comunes que vivimos en el país, pero sobre todo en la provincia, estamos desconcertados por lo que pasa a todo nivel: económico, ético, institucional, en el quehacer de todos los días. Pareciera que existen dos Argentinas, pero, sobre todo, por lo que nos concierne, dos Chacos.
Por un lado, vemos a los funcionarios, desde la máxima cabeza, a nuestros legisladores, a nuestros políticos que no paran de hacer manifestaciones grandilocuentes, inaugurar obras, presentar proyectos, recorrer la provincia de punta a punta y hasta viajar al extranjero, todo minuciosamente recopilado por todos los medios de comunicación, casi sin excepción, reproduciendo crónicas y fotos oficiales que dejan mucho que desear. Todo como si estuviéramos en el mejor de los mundos eso sí, “pese a todas las dificultades por las que estamos atravesando”, como nunca olvidan de decir.
Pero por el otro lado, cuando se conocen las estadísticas, el Chaco lidera casi todos los índices negativos en los principales rubros sociales como la desnutrición, el analfabetismo, el déficit habitacional, la deserción escolar, la desocupación, la atención de la salud, la atención de las necesidades básicas.
Contradicciones
Hay, al menos, una aparente contradicción, cuando se resaltan hechos como una exposición de vinos en una tierra donde no se planta ni una vid, ni se elabora un litro de vino y al mismo tiempo se firma la carta de defunción de la agricultura familiar. No hay equivalencias cuando se inaugura un restorán en la Isla del Cerrito (que ya existía, pero se abandonó) para el turismo en un lugar que sigue siendo para pocos, mientras se escucha a una madre ladrillera que refiere que dejó de cenar para poder darle de comer a sus hijos o se conoce que aumentó al 69 por ciento el número de asistentes a merenderos populares.
Es por lo menos llamativo, sino contradictorio, hablar del puerto, de la costanera norte, de una ciudad capital con centenares de cuadras asfaltadas, de ufanarse de la gestión cumplida, cuando se tienen en la calle movilizaciones y marchas continuas de todos los sectores y paros de los trabajadores de la Administración Pública, de la Salud en todos sus niveles, de la Justicia, los taxistas y remiseros en las rutas, las comisarías abarrotadas de presos y las cárceles en emergencia. Y como si fuera poco, ocupación de terrenos y tierras para forzar a cumplir la política de viviendas abandonada y en estos momentos también investigada. O revueltas populares contra la violencia y falta de seguridad. O una Justicia cuestionada por su lentitud y falta de oportunidad y al servicio de los más poderosos.
Al mismo tiempo llama a la duda que varios funcionarios provinciales estén hace meses detenidos, acusados de graves actos de corrupción por la apropiación de fondos de todos los chaqueños y de obras no realizadas y otros siendo investigados y que hasta se haya tenido que intervenir un municipio, siempre apelando al principio de inocencia mientras no se demuestre lo contrario, mientras se multiplican incidentes para ver quién se tiene que ocupar de esas causas.
Panorama complicado
El panorama que se avizora no es prometedor: movimientos sociales en la calle, empleados sin cumplir con sus obligaciones, la salud, sobre todo la pública, relegada y abandonada, aulas sin actividad por un lado y, por el otro, declaraciones de que no se puede hacer nada porque se carece de fondos, sobre todo por los aprietes del orden nacional.
Es más evidente que existen dos realidades consolidadas cuyas consecuencias parecen no avizorarse, en un clima en el que los hechos hacen dudar de todo y más que nada de la honestidad y sinceridad de los que deben administrar los fondos que son de todos y que se originan con el pago de impuestos a los más elementales servicios como lo son el agua potable, la energía eléctrica, el gas en garrafas, los combustibles.
Por suerte no todo es así y hay muchos que tienen esperanza de un futuro mejor y siguen batallando para mejorar la situación y aspectos fundamentales, como sucedió en estos días con la realización exitosa de una nueva edición del Foro Internacional del Fomento del Libro y la Lectura que organiza la Fundación Mempo Giardinelli como lo fue antes la Bienal de Escultura y que sí, de veras, proyectan al Chaco a los planos nacional e internacional.
Da la sensación de que no se ha tomado debida cuenta de estos dos Chacos que existen, sobre todo por parte de quienes deben dar respuestas concretas a las carencias que cada día se acrecientan y que ya afectan a las necesidades esenciales de la vida como la casa y la comida. No hay duda que se trata de una situación excepcional que por lo tanto requiere soluciones distintas y que no pueden esperar una eternidad.










