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Más mujeres en los directorios

En la Argentina las mujeres representan el 50 por ciento de la fuerza laboral, y si bien los cambios sociales y culturales generados en los últimos años hicieron posible que un 20 por ciento de los mandos medios de las empresas estén ocupados por ellas, se puede observar que los avances, sin embargo, no se dan al mismo ritmo en todos los niveles, ya que en la actualidad solo el 3 por ciento de las mujeres accede a cargos de dirección.

Según el Centro de Desarrollo Económico de la Mujer, que depende de la Secretaría de Emprendedores y Pymes de la Nación, la brecha salarial en perjuicio de la mujer en la Argentina es del 27 por ciento promedio y la brecha de participación en la economía, del 25 por ciento. De acuerdo a la misma fuente, si se logran nivelar estos índices, el PBI del país podría aumentar en el corto plazo un 16 por ciento. Estas estimaciones intentan demostrar que la inequidad económica hacia la mujer no la afecta sólo a ella, sino también a toda la sociedad y por eso es fundamental que desde los distintos sectores se promueva y acompañe la autonomía económica de la mujer, entendiendo que si todas las fuerzas sociales y políticas actúan en ese sentido, se estará ayudando al crecimiento del país.

Debe señalarse que el empoderamiento de las mujeres, especialmente en el campo económico, es una tendencia que se observa a nivel mundial, de manera que las empresas que no adviertan que se trata de un fenómeno de alcance global probablemente queden rezagadas a nivel local. En nuestro país todavía falta mucho camino por recorrer para lograr la paridad entre mujeres y varones en el mundo del trabajo. Tal como están las cosas hoy, en la Argentina el 46 por ciento de las empresas que cotizan en la Bolsa no tiene mujeres en sus directorios. Según el Centro de Desarrollo Económico de la Mujer, entre los años 2013 y 2017 la participación de mujeres en directorios se redujo del 10,7 por ciento al 10,4 por ciento.

¿Qué aporta la mujer que ocupa un cargo en un directorio a la empresa actual? La pregunta la formuló la consultora Suárez Battán y Asociados, dedicada a la búsqueda de ejecutivos en el país. En un informe elaborado por especialistas de esa firma se observa que algunos estudios internacionales realizados sobre este tema concluyen que las mujeres en posiciones de liderazgo tienden a ser más persuasivas, inclinadas a tomar riesgos, tenaces, y mentoras que sus pares masculinos. “Sus características de personalidad y factores motivacionales producen diferencias de estilo en su labor de ejecutivos”, asegura el informe que, por otra parte, sostiene que las empresas se benefician de tener equipos ejecutivos que se asemejen a la sociedad en la que están insertas y a los mercados en los que operan. “La teoría de la diversidad supone que teniendo ejecutivos con perfiles similares a los de los clientes, aquellos sabrán leer mejor sus necesidades y amoldar el estilo de la empresa al que desean estos. De la misma manera que una empresa que opera internacionalmente se beneficia de tener directivos de los países en los que opera; una que vende en mercados en los que las mujeres tienen un peso importante en la decisión de compra (y las mujeres determinan más del 80% del gasto de los hogares), se beneficia de tener ejecutivos mujeres”, añade el trabajo de la consultora.

Por otra parte, un estudio realizado por el Peterson Institute para la Economía Internacional, con sede en Washington, afirma que la participación de mujeres en cargos gerenciales aumenta la rentabilidad de las empresas en el largo plazo. Al respecto, la directora del Centro de Desarrollo Económico de la Mujer, Helena Estrada, remarca que es necesario que haya mujeres en cargos de liderazgo, porque además de ser justo es económicamente conveniente. Agrega que si el país quiere estar integrado al mundo, de una manera inteligente, exportando valor agregado, la capacidad de innovación que tengamos será crítica para lograr ese objetivo. Por eso advierte que si se insiste en mantener equipos o grupos de trabajo homogéneos difícilmente las empresas logren generar ideas innovadoras. “Excluir a las mujeres de los cargos de decisión es, además de anacrónico, una mala decisión de negocios”, advierte Estrada.

Es evidente que la equidad de género también debe llegar a las empresas —tanto públicas como privadas— y, sobre todo, en los cargos de liderazgo, tal como ya ocurre en muchas multinacionales que exigen a sus cadenas de valor que impulsen pol íticas que no excluyan a la mujer de la toma de decisiones.

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