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Una decisión que resta capacidad tecnológica

La decisión del gobierno nacional de realizar recortes en los fondos destinados al INVAP, la empresa sociedad del Estado que ofrece soluciones de alta complejidad, se enmarca en una serie de políticas que desde el año 2015 vienen restando capacidad tecnológica al país y perjudicando a eslabones que son fundamentales en el sistema nacional de ciencia y tecnología.

Tras conocerse que la administración Macri estudia la propuesta para suspender tres proyectos de la empresa argentina de alta tecnología INVAP (Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado),que se dedica al diseño, integración y construcción de plantas, equipamientos y dispositivos en áreas de alta complejidad como energía nuclear, tecnología espacial, tecnología industrial y equipamiento médico y científico, fueron muchas las voces que expresaron su rechazo a esta nueva movida de la Casa Rosada que tomó estado público cuando el propio presidente Macri dijo en Bariloche, en el marco de una visita que realizó a esa ciudad, que no había recursos para cumplir con los contratos que la Nación había firmado con el INVAP durante el gobierno de Cristina Kirchner. Se estima que los contratos firmados en la gestión anterior llegaban a 1.000 millones de dólares, en lo que representó un fuerte respaldo al trabajo de investigadores y científicos que se desempeñan en esta empresa que apuntaló el crecimiento de la industria satelital en el país y que logró, nada más ni nada menos, que colocar a la Argentina en el selecto grupo de naciones que cuentan con un satélite propio. De hecho, además de nuestro país, solo Estados Unidos, Rusia, Japón, China, Israel e India desarrollaron la capacidad para poner en órbita satélites propios. Resulta curioso que los mismos que prometieron reinsertar a la Argentina en el mundo, mantengan la decisión de quitar el apoyo a la empresa tecnológica con mayor éxito del país. En caso de que, lamentablemente, se concreten estos recortes, el nordeste argentino se verá seguramente afectado porque el INVAP de Río Negro tenía previsto proveer radares para controlar los vuelos irregulares sobre el espacio aéreo de esta región y que, se sospecha, están relacionados con las actividades ilícitas de grupos narcos que operan en la zona.

Si, como se asegura, el gobierno nacional avanza con la suspensión de al menos tres proyectos del INVAP y decide mantener acuerdos por 300 millones de dólares, aplicando así un recorte de 700 millones de dólares sobre la empresa estatal que ya dio sobradas muestras de tener capacidad para exportar reactores nucleares, radares y satélites, entre otros equipos de tecnología de punta, se estará dando un paso más en la tarea que parece estar empeñado la actual administración nacional para debilitar la agenda de conocimiento científico argentino.

El año pasado, el doctor en Ingeniería y especialista en mecánica computacional, Eduardo Dvorkin, que trabajó en los proyectos satelitales, ya había advertido que las decisiones del gobierno de Cambiemos en materia de ciencia y tecnología impactarán en forma negativa en la producción de conocimiento científico. Por otra parte, el experto recordó que las naciones que apoyan a su sistema científico tecnológico tienen en claro que para incubar una industria hay que protegerla, y cita como ejemplo el caso de Google y otros gigantes de Silicon Valley que crecieron y se desarrollaron al calor de programas financiados por el gobierno norteamericano, o de las empresas de biotecnología con sede en Boston que son conocidas por sus trabajos de articulación con programas oficiales estadounidenses. Desde hace varias décadas se trabaja así en los Estados Unidos y es la clave del vigor y el espíritu innovador que mantiene su sistema científico tecnológico. Es que el progreso que hoy muestran los países más avanzados del planeta se debió, en gran medida, a decisiones gubernamentales que estuvieron orientadas a apuntalar, con firmeza, el valioso e irremplazable trabajo de sus mejores científicos e investigadores. No se puede acusar al INVAP de carecer de competitividad tecnológica. Al contrario, es una de las empresas más prestigiosas de la región y no es casualidad que hoy tenga contratos en ejecución con Australia, Arabia Saudita, India, Perú y otros países que confían plenamente en los conocimientos que generan los científicos de esta empresa estatal.

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